Scrapie en la mira: El Senasa todavía respira y presentó a la cadena ovina el trazo grueso de un plan de control de la enfermedad
La aparición de casos de Scrapie en la Argentina encendió una señal de alerta en la cadena ovina y obligó a una rápida reacción sanitaria, ya que la pérdida de estatus internacional como “...
La aparición de casos de Scrapie en la Argentina encendió una señal de alerta en la cadena ovina y obligó a una rápida reacción sanitaria, ya que la pérdida de estatus internacional como “país libre” de esa enfermedad pone en riesgo la exportación de diferentes productos y derivados de la faena de esta especie y la salud del rodeo.
En una reunión mantenida anoche entre técnicos y directivos del Senasa y algunos representantes del sector productivo, se detalló el cuadro de situación tras la detección de la enfermedad y se delinearon los pasos a seguir para contener su impacto, especialmente en el frente comercial.
A partir de los tres casos detectados en Santa Fe y Entre Ríos, en hacienda que habría llegado desde Paraguay, se activaron los protocolos sanitarios vigentes y como primera medida, se dispuso la interdicción total de los predios afectados, bloqueando cualquier movimiento de animales y material reproductivo, de acuerdo con lo que informaron fuentes que participaron del encuentro.
En paralelo, la situación fue comunicada a la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) y a los socios comerciales de la Argentina, en línea con las exigencias internacionales. Según dijeron los funcionarios, esa notificación es clave para sostener la transparencia sanitaria y evitar reacciones más drásticas por parte de los mercados.
En la reunión se le dijo a los productores que el Senasa avanzó con acciones de erradicación y reforzó la vigilancia tanto en los establecimientos afectados como en aquellos considerados de riesgo por contacto.
En ese marco, se expusieron tres caminos posibles para el control de la enfermedad: desde el despoblamiento total de los rodeos, con sacrificio sanitario y posterior monitoreo durante al menos dos años, hasta esquemas más graduales basados en la terminación de animales para faena controlada o en la selección genética de ejemplares resistentes.
Este último enfoque, apoyado en la genotipificación, aparece como una herramienta de mediano plazo que permitiría sostener la producción en los establecimientos, privilegiando animales con mayor resistencia natural al Scrapie.
Uno de los puntos que más preocupación genera en la cadena es el impacto comercial. Sin embargo, desde el Senasa se remarcó que, de acuerdo con los lineamientos internacionales, la presencia de la enfermedad no implica automáticamente el cierre de los mercados, aunque “siempre que el país garantice sistemas de control, vigilancia y certificación adecuados”. En ese sentido, se trabaja en distintas alternativas para sostener el flujo exportador.
Entre esas opciones figura la posibilidad de avanzar en esquemas de zonificación sanitaria, delimitando áreas libres de la enfermedad que puedan ser reconocidas por los países compradores, así como la certificación de establecimientos libres de Scrapie como respaldo adicional. También se prevé la aplicación de requisitos específicos según el tipo de producto exportado.
Aun en contextos de presencia de la enfermedad, existen mercaderías consideradas de bajo riesgo que podrían seguir comercializándose, como la carne ovina y caprina -con exclusión de tejidos de riesgo-, la lana, los cueros y ciertos subproductos industriales, siempre bajo condiciones sanitarias estrictas.
De acuerdo con operadores del negocio que estuvieron en ese encuentro, el organismo sanitario también trabaja en la posibilidad de avanzar hacia la autodeclaración de zonas libres de Scrapie, especialmente en la región patagónica, donde existen antecedentes de reconocimiento sanitario diferencial. Ese proceso implicará reforzar los sistemas de control y certificación, con el objetivo de preservar los mercados y dar previsibilidad a una actividad que ahora enfrenta un nuevo desafío sanitario.
No está claro todavía cuánto tiempo demandará al organismo -que al menos dio señales de vida frente a la crisis- implementar estas medidas de contingencia.