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En el Valle Medio del Río Negro, “Carloto” Videla Dorna refundó una antigua bodega que es casi un museo y elabora vinos de alta gama: “Para perdurar, debemos estar en constante resiliencia”, advierte

Carlos, alias “Carloto”, Videla Dorna es el propietario de una bodega que data de más de un siglo de historia y hoy lleva su apellido...

En el Valle Medio del Río Negro, “Carloto” Videla Dorna refundó una antigua bodega que es casi un museo y elabora vinos de alta gama: “Para perdurar, debemos estar en constante resiliencia”, advierte

Carlos, alias “Carloto”, Videla Dorna es el propietario de una bodega que data de más de un siglo de historia y hoy lleva su apellido...

Carlos, alias “Carloto”, Videla Dorna es el propietario de una bodega que data de más de un siglo de historia y hoy lleva su apellido, si bien la original fue fundada en 1916 por Benigno Gutiérrez Acha y se llamó La Esmeralda. Es que ese es justamente el nombre de la isla donde está ubicada y donde Carlos se crió, en el Valle Medio de la provincia de Río Negro.

“Carloto” retomó el proyecto en 2006 y refundó la bodega en 2008. Cuenta él mismo que hasta el año 2018 se llegaba a la isla de 200 hectáreas en balsa, pero hoy se puede acceder en auto por un terraplén. Al ingresar a la localidad de Luis Beltrán, muy cerca de Choele Choel, ya se halla señalizado el camino de apenas seis kilómetros para llegar a la bodega, en sentido norte.

Esa zona es irrigada por canales construidos hace un siglo por la mano del hombre, para encausar las aguas del río más caudaloso de la Patagonia. Tanto el Valle Medio, como el Alto Valle del Río Negro, fueron protagonistas de una época de oro de la vitivinicultura, ya que estuvieron pobladas de viñedos. Relata “Carloto” que sólo en el Valle Medio llegaron a haber 25 bodegas, cuando hoy apenas quedan dos, en un total de 8000 hectáreas de producción en toda la provincia.

Mirá la entrevista completa:

“En esta región de Patagonia Norte se producían millones de litros. La bodega La Esmeralda llegó a ocupar dos islas en un total de 600 hectáreas y tenían vides de 12 cepas diferentes. Producía un vino de mesa genérico, de consumo masivo, un clarete, un blanco y un tinto, mezclando todas las cepas, pero ningún varietal como producimos actualmente”, señala el productor, quien fue alumno de la obra salesiana de Don Bosco en esa zona, la que cuenta también con una bodega con mucha historia.

La familia de Carlos es oriunda de Buenos Aires, pero explica que la mamá de su padre enviudó y se casó con el hijo de don Benigno, el dueño de La Esmeralda. Poco después, su papá, Carlos Daniel, conoció la isla en 1955 y decidió instalarse con esposa y sus hijos a reflotar la historia vitivinícola de La Esmeralda, que había cerrado en 1953. Con mucho esfuerzo llegó a tener 50 hectáreas de viñedo en producción, hasta que en 1981 el vino dejó de ser rentable y tuvieron que abandonar la actividad, por lo que pasaron a dedicarse a la ganadería y el cultivo de maíz y de tomate. “En los años ’90 no quedaba ni un parral”, recuerda “Carloto”.

Cuenta Videla Dorna, que de joven se fue de la isla por poco tiempo, para regresar con la certeza de que ese es su lugar en el mundo.

Por eso, en el año 2006 comenzó a plantar vides de nuevo, con la intención de encarar una pequeña producción de vinos. Pero su hermano Ignacio (hoy fallecido) lo entusiasmó en un proyecto mayor, de recuperar “el gigante dormido” de la gran bodega familiar -ya que tenía la capacidad de producir 700.000 litros por año- para elaborar vinos varietales y de alta gama.

Así fue que en 2008 pusieron manos a la obra, tuvieron que invertir en máquinas, tanques y bombas, y hoy ya han logrado reactivar casi toda la bodega. “Me falta recuperar un par de piletones. Por ahora tenemos implantadas casi 15 hectáreas y sacamos 40.000 litros de vino por año”.

“Hacemos tintos de cepas Pinot, Malbec, Merlot. Y blancos, Sauvignon, Riesling y Torrontés”, detalla el productor. Editan dos líneas de vinos, una con el nombre Calfulén, que fue un personaje entrañable para los Videla Dorna, de sangre mapuche, que vivió en su chacra. A la otra, le pusieron Maroma y también hace un blend de tintos y un rosado.

Últimamente, Carlos viene apostando al enoturismo y señala con orgullo que es una de las 15 bodegas que integran la Ruta del Vino de la provincia de Río Negro, la cual abarca desde Río Colorado hasta Cipolletti.

“De Valle Medio somos la única bodega que participa y tenemos como objetivo llegar a vender el 50% de nuestra producción a quienes nos visitan, porque nuestros vinos gustan mucho, si bien no es fácil competir con las grandes bodegas del mercado y ante una crisis mundial de la vitivinicultura”, indica.

Culmina “Carloto” Videla Dorna: esta zona se inundaba cada cuatro o cinco años y siempre hemos sufrido fuertes tormentas, lo que nos obliga a vivir en permanente resiliencia. Pero la fuerte energía humana que estuvo en este lugar, aún hoy se puede percibir. Y por eso, te atrapa para siempre y no te deja ir.

Fuente: https://bichosdecampo.com/en-el-valle-medio-del-rio-negro-carloto-videla-dorna-refundo-una-antigua-bodega-que-es-casi-un-museo-y-elabora-vinos-de-alta-gama-para-perdurar-debemos-estar-en-constante/

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