
De Raiz: El modelo de fincas propias que permite tener un viñedo a pocos kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires
El mapa vitivinícola argentino sigue expandiendo sus fronteras y Buenos Aires consolida su lugar con propuestas que combinan la producción agropecuaria con el desarrollo inm...
El mapa vitivinícola argentino sigue expandiendo sus fronteras y Buenos Aires consolida su lugar con propuestas que combinan la producción agropecuaria con el desarrollo inmobiliario. En este escenario, Bodega Gamboa se destaca con un modelo disruptivo bajo el concepto de Mi Finca Gamboa, una invitación a convertirse en productor de vino sin necesidad de cargar con la operatividad diaria que exige el campo.
Ubicada estratégicamente en Campana y con proyecciones en General Madariaga, la bodega presenta un sistema que permite a inversores y entusiastas del vino adquirir parcelas de viñedos.
La clave del éxito de este modelo radica en la delegación total donde el propietario adquiere la tierra pero el mantenimiento agronómico, la sanidad de las vides y la gestión integral del cultivo quedan en manos del equipo de expertos de la bodega. A cambio, el titular de la finca recibe una producción anual de botellas personalizadas y el acceso a una comunidad exclusiva de productores.
El desarrollo de este proyecto no solo se enfoca en la productividad de la uva, sino en la creación de un ecosistema que respete el entorno original.
De Raíz dialogó con El paisajista Daniel Martin, convocado para la intervención de los espacios, trabaja bajo la premisa de integrar la sofisticación de la bodega con el paisaje natural de la zona.
En la terraza del restaurante, el diseño contempla canteros que abrazan el espacio, donde se sumó el asesoramiento de la rosicultora Agustina Hilbert para la incorporación de rosales con tutores que visten la estructura. Sin embargo, el corazón del diseño de Martin es el respeto absoluto por el bosque nativo que ya habitaba el lugar antes de la llegada de las vides. Se respetan los corredores biológicos que funcionan como cortavientos naturales y refugio para polinizadores esenciales para la sanidad del cultivo.
Esta mirada sustentable se traduce en un minucioso trabajo de rescate botánico durante las recorridas por el campo. El equipo identifica especies de la flora autóctona que crecen de manera espontánea entre las hileras de cepas, como es el caso de la Verbena. En lugar de eliminarlas como malezas, estas plantas son rescatadas y trasplantadas a los canteros principales o áreas comunes. El resultado es un paisaje de capas donde convive la estructura productiva con el marco salvaje del bosque, ofreciendo al propietario un entorno resiliente que requiere bajo mantenimiento hídrico y respeta la memoria del suelo.
En diálogo con Ana Paula Da Cunha, Gerente del Restaurante
Los propietarios no solo aseguran su reserva de vinos de alta gama, sino que cuentan con sectores de uso privado donde pueden disfrutar de eventos de vendimia, catas y reuniones sociales en un entorno productivo. La propuesta se completa con una pata gastronómica de peso bajo la gerencia de Ana Paula Da Cunha. El restaurante de la bodega ofrece una cocina de estación donde el fuego es el protagonista, resaltando el maridaje de los vinos bonaerenses con productos locales y reforzando la idea de que la calidad vitivinícola no es exclusividad de las provincias cordilleranas.
Para integrarse a este modelo, los interesados acceden a la compra de parcelas con escritura y delegan el cuidado del cultivo en el equipo agronómico. El sistema incluye la obtención de una cuota anual de botellas con etiqueta personalizada y el acceso a sectores exclusivos de asadores y salones de eventos. Bodega Gamboa demuestra que la vitivinicultura en Buenos Aires es un negocio en expansión que logra unir la rentabilidad con el placer de ver crecer el propio vino a solo unos minutos de la ciudad.