
De Raíz: Las claves para una resiembra exitosa y un césped verde todo el año
Con el cambio de estación y el descenso de las temperaturas, el mantenimiento del césped se convierte en una de las tareas prioritarias en los jardines. En Argentina, la gra...
Con el cambio de estación y el descenso de las temperaturas, el mantenimiento del césped se convierte en una de las tareas prioritarias en los jardines. En Argentina, la gran mayoría de las variedades implantadas son de origen subtropical, lo que implica que ante la llegada de las heladas pierden su color y entran en un estado de latencia. Para contrarrestar este proceso, la resiembra surge como la solución técnica fundamental de la temporada.
Daniel Martín de Axo Césped, especialista en la materia, explica que para lograr una brotación rápida lo ideal es realizar la resiembra entre principios de marzo y fines de abril. Sin embargo, el éxito de este proceso depende de una preparación previa.
El primer paso es la limpieza de malezas, una tarea que también sirve como diagnóstico del suelo. Según Martín en diáologo con De Raíz, la presencia de ciertas especies funciona como un indicador biológico: cuando aparece trébol, es una señal de falta de nitrógeno en el suelo; mientras que la presencia de dichondra en zonas de sol pleno, mezclada con variedades como el kikuyo o la bermuda, suele delatar un exceso de calcio en el agua de riego.
Para combatir estas malezas de hoja ancha y otras más agresivas como el pámpano o el pasto miel, se recomienda el asesoramiento de un paisajista para la aplicación de herbicidas específicos como el 2,4-D o el MSMA (metanarsonato monosódico). Una vez que el terreno está limpio, el siguiente paso técnico es una prefertilización con fosfato diamónico, aplicando entre uno y dos kilos por cada cien metros cuadrados. Este aporte de fósforo es vital para que el ray-grass tenga un arranque vigoroso.
En cuanto a la elección de la semilla, Martín distingue entre el ray-grass anual, cuya vida útil se extiende hasta los primeros calores de septiembre u octubre, y el ray-grass perenne. En este último segmento, destaca la calidad de opciones como Eminence del Criadero El Cencerro o las variedades Excel I y II de Semillas Picasso. Estas opciones perennes permiten mantener el jardín verde hasta fines de noviembre, siempre dependiendo de los cuidados, el riego y la fertilización aplicada.
El manejo posterior a la siembra es lo que define la densidad de la carpeta verde. El especialista aconseja que, a las dos semanas de la siembra, se realice un despunte de un centímetro para estimular el macollaje de la planta. A los treinta días, se debe reforzar con una fertilización de base triple quince o nitrofoska, manteniendo una altura de corte de entre tres centímetros y medio y cuatro centímetros.
Finalmente, el objetivo de todo este proceso es lograr una transición armoniosa hacia la primavera. A partir de septiembre, es fundamental intensificar la fertilización con nitrógeno, fósforo y potasio para potenciar el crecimiento de la variedad de verano que sufrió las heladas. De esta manera, mientras el ray-grass completa su ciclo, las variedades de verano retoman el protagonismo, evitando la aparición de zonas secas o amarillentas y garantizando la continuidad del color durante todo el año.