
Mendoza ganó el campeonato mundial de vinos de una prestigiosa revista internacional y Francia quedó segunda: No resuelve la crisis vitivinícola, pero reconforta
Goles son amores, reza el viejo dicho popular, y aunque la vitivinicultura argentina este pasando por un muy mal momento, con exportaciones planchadas, sobrestocks vínicos, precio a la baja y conc...
Goles son amores, reza el viejo dicho popular, y aunque la vitivinicultura argentina este pasando por un muy mal momento, con exportaciones planchadas, sobrestocks vínicos, precio a la baja y concursos de quiebras en un escenario económico adverso, Mendoza resultó ganadora hace unos días del campeonato mundial de vinos que se disputó en las redes sociales de Wine Spectator, una de las revistas especializadas más prestigiosas a nivel mundial.
Y por supuesto, la industria celebró esta victoria, que no va a resolver a corto plazo las adversidades a las que se enfrenta, pero que ratifica la vigencia de los vinos mendocinos a nivel mundial, la potencia de Mendoza como marca y la alta visibilidad con que cuenta en el mundo, a pesar de que las exportaciones argentinas representan solo el 3% de todo el vino que se comercializa en el planeta.
Consultado por Bichos de Campo, Andres Rosberg, ex presidente y fundador de la Asociación Argentina de Sommeliers, quien tiene viñedos en Mendoza que desarrolla con un proyecto enoturístico, destacó: “A pesar de la mala situación de la vitivinicultura nacional, en Argentina estamos haciendo los mejores vinos de toda nuestra historia. Por eso, este reconocimiento es reconfortante y demuestra que Mendoza está instalada como marca reconocida del mundo del vino”.
Los seguidores de las redes sociales de Wine Spectator fueron quienes, con su voto, consagraron a Mendoza campeona del mundo en una Copa con formato eliminatorio, de región contra región, en la que los seguidores votaban en una historia de instagram, a cuál preferían de las dos regiones que se enfrentaban.
El campeonato, en el que participaron 32 regiones o zonas del mundo, fue dividido en dos llaves de 16 cada una: en una llave, los vinos del nuevo mundo vitivinícola, y en la otra, los tradicionales vinos del viejo mundo, de Europa.
Luego de pasar las dos primeras rondas y eliminar en un mano a mano, en la tercera, al Napa Valley, la final resultó ser soñada para la vitivinicultura argentina: Mendoza vs. Borgoña. Otra vez Argentina vs Francia, como en el mundial de Qatar. Sí, y otra vez ganó Argentina, porque Mendoza salió victoriosa ante una de las regiones más tradicionales e históricas del mundo del vino.
Al anunciar al nuevo campeón, Wine Spectator destacó en su cuenta de instagram las bondades de Mendoza para sus vinos. “Fortalezas: Malbec, adaptación en altura, consistencia y alto valor. Estilo de juego: atlético y atractivo para el público. Variedades principales: Malbec, Syrah, Cabernet Sauvignon y Bonarda. MVP – Jugador más valioso: la región del Valle de Uco. Joya oculta: Cabernet Franc. Talismán: la gran actitud de los Andes. Sobre Mendoza: alberga el 75% de la producción vitivinícola argentina y cultiva más Malbec que en cualquier otro lugar del mundo”.
Este Mundial del Vino no se disputó con una serie de degustaciones realizadas y calificadas por expertos. Fue una competición propuesta por la revista a los seguidores de sus redes sociales, cuyo público cuenta con un alto perfil de conocimiento.
Consumidores en su mayor parte, son lectores de una revista de nicho que demanda un interés y conocimiento específico sobre la temática. El resto de los seguidores, lo componen ni más ni menos que los miembros más importantes de la industria del vino a nivel internacional.
Andres Rosberg, explicó la importancia de este reconocimiento: “La cuenta de instagram de Wine Spectator tiene 628 000 seguidores, que son amantes del vino principalmente, porque ese es el nicho de la revista, pero también toca la gastronomía y el lifestyle, y además los profesionales de la viticultura la consumen porque miran los puntajes sobre los mejores vinos del mundo que habitualmente se publican allí”.
“El mundo del vino mira esta revista -agregó- para ver qué es lo que está en el candelero. Los importadores y las bodegas la siguen para ver qué puntajes tienen sus vinos, algo muy importante porque a las bodegas, un buen puntaje las ayuda a vender en la góndola, debido a que en Estados Unidos y otros lugares del mundo, si uno va a una vinoteca, es muy común que abajo de cada vino pongan un cartelito con el puntaje que tuvo ese vino”.
Y es que Wine Spectator, además tiene catadores de fama mundial, cuyos paladares marcan tendencia en el mercado año a año, calificando con puntajes los mejores vinos del mundo. En este segmento, los vinos mendocinos y de otras regiones de la Argentina, hace años que viven ganando medallas.
Pero claramente, la ratificación de este gran posicionamiento de los vinos argentos, no resuelve el lado oscuro de la vitivinicultura y su crisis actual, y hoy por hoy, no hay una Artemis que salve esa situación.
En ese sentido, Rosberg destacó que “el vino de alta gama, el que va a los restaurantes, evidentemente se mueve por la prensa, por los puntajes, por la gastronomía, por los sommeliers, pero en el vino más barato, de gama media, que se exportaba y entraba por los supermercados, fue donde perdimos en los últimos años”.
“Porque nosotros hemos tenido años en que por el cambio favorable del dólar podíamos vender esos vinos a 1,50 o 2 dólares la botella, pero después nos encontramos con una situación en la que si no se exportaba a menos de 4 o 5 dólares, se perdía dinero, y entonces, ahí perdimos muchos mercados”.
El surgimiento de la vitivinicultura argentina actual y su presencia y prestigio en el mercado internacional es casi un milagro. A principios de los años 90, cuando los viticultores sabían tirar el vino por los canales de riego porque no valía nada, parecía un proyecto imposible. Argentina apenas exportaba 5 millones de dólares al año en vino a granel.
Con la ola de la reconversión vitivinícola que implicó reemplazar viñedos de uva fina por los de uva común (un viñedo nuevo demora cuatro años en dar su primera producción) y un plan estratégico diseñado a largo plazo, Mendoza logró entrar al mundo del vino, convertirse en una de sus capitales mundiales y llegar a exportar 1.000 millones de dólares al año. Pero después de 2014, esa cifra comenzó a retroceder, encontrando una meseta, que en 2025 fue de 608 millones de dólares, con un retroceso respecto del 2024 del 8%.
Además, Argentina tiene la particularidad de qué, siendo el sexto productor mundial de vinos y habiendo llegado a estar en el top cinco, el 70% se lo toman los argentinos, mientras que el 30% se exporta, a diferencia de Chile, que exporta casi todo el vino que elabora.
Rosberg recalcó que la vitivinicultura está obligada a superar la barrera del tipo de cambio para crecer, como así también rotar los mercados internacionales, una tarea por cierto difícil.
“El otro día alguien me dijo que si la competitividad la ganáramos devaluando, seríamos campeones mundiales de la competitividad. La verdad, es que nosotros tenemos que mirar la productividad, los costos, los impuestos, y los mercados. Chile por ejemplo, tiene acuerdos comerciales con todo el mundo, mientras que la Argentina no”.
“Una prueba -continuó Rosberg – de la competitividad chilena es que ellos, que como nosotros, lo venden vino a Brasil, para llegar hasta allá tienen que cruzar la cordillera y hacer un trayecto más largo que el nuestro, y sin embargo, les venden más baratos que nosotros”.
Por otra parte, remarcó que aunque es cierto que hay una baja del consumo de vinos en el mundo, hay mercados, países, en donde el consumo está creciendo, y es ahí donde hay que intentar ir.
“Europa occidental, Canadá, Estados Unidos, están atravesando una caída de consumo, pero no es así en todo el mundo, por eso hay que empezar a mirar por otro lado. Hay otros países en donde el consumo del vino está creciendo y esto se dice poco”.
Y precisó: “En Brasil – el principal mercado de la Argentina- el consumo de vino está creciendo, en México está creciendo, en Indonesia también, y en India está creciendo, que tiene 1400 millones de habitantes. Entonces, en vez de irme a Inglaterra, me voy a la India, pero la India está más lejos, el proceso para conseguir mercado allí es más lento, hay que invertir mucha plata e ir varias veces para abrir el mercado y vender solamente un pallet porque estás arrancando, y eso no es muy eficiente, pero bueno, es el mundo que hoy tenemos”.