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Bodegas de Salta: Raúl Dávalos soñaba con desarrollar vinos de altura en terruños especiales, Paula Marra se entusiasmó, y juntos crearon el proyecto “Valle Arriba”

El salteño Raúl Dávalos es ingeniero agrónomo, pero con un aditivo particular: el de pertenecer a la reconocida familia que ha dado enormes poetas para las mejores páginas del folklore naciona...

Bodegas de Salta: Raúl Dávalos soñaba con desarrollar vinos de altura en terruños especiales, Paula Marra se entusiasmó, y juntos crearon el proyecto “Valle Arriba”

El salteño Raúl Dávalos es ingeniero agrónomo, pero con un aditivo particular: el de pertenecer a la reconocida familia que ha dado enormes poetas para las mejores páginas del folklore naciona...

El salteño Raúl Dávalos es ingeniero agrónomo, pero con un aditivo particular: el de pertenecer a la reconocida familia que ha dado enormes poetas para las mejores páginas del folklore nacional, como por ejemplo, Juan Carlos y Jaime Dávalos. Si bien no es enólogo, se define como “hacedor de vinos”, ya que su tradicional familia ha sido pionera en la vitivinicultura de Salta y -según él- de la Argentina, de modo que ha pasado su vida entre viñedos, siendo la sexta generación en la producción de viñedos y de vinos de altura en la zona norte del Valle Calchaquí.

Actualmente Raúl dirige el viñedo y la bodega familiar en Tacuil, al suroeste de la localidad de Molinos. Pero además, asesora a muchos otros emprendedores, y como si fuera poco, a partir de 2006 logró comenzar a materializar un sueño personal, largamente ansiado: el de plantar viñedos en terruños especiales, porque estaba convencido de que arrojarían vinos novedosos, originales y de alta calidad.

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En esta aventura, contó con la ayuda incondicional de su esposa, Lucía Cornejo, desde el primer día. “Cuando me refiero a terruños especiales -aclara el salteño- es sobre aquellos donde veía un potencial muy grande, debido a que aún no habían tenido ningún desarrollo comercial, ni de uvas finas”.

Poco a poco, Raúl, fue seleccionando tierras o fincas en distintos lugares del Valle Calchaquí, pero todos en la zona norte del mismo, y a plantar vides de diversas cepas, de acuerdo a las características de cada terruño. Luego comenzaron a salir las uvas y con espíritu de explorador, se lanzó a elaborar diversos vinos, que hasta hoy elabora en su bodega de Tacuil.

Pero un día conoció a la ingeniera agrónoma Paula Marra, que andaba de paseo por los valles, quien se contagió con su entusiasmo. Fue así que en 2017, ella se sumó al proyecto, aportando, sobre todo, una gran experiencia en el armado de empresas, contactos, ideas y manejo financiero, según explica Raúl.

Fue así que juntos, Paula, Raúl y Lucía, elaboraron un plan a futuro, de sentar base del proyecto en la finca Las Carreras, en la zona de Cachi Adentro, con el proyecto de construir allí mismo, en medio de las viñas, una bodega y un restorán para recibir a los turistas, donde estos puedan vivir la experiencia de degustar sus vinos de calidad, con sus diversos maridajes.

Actualmente ya se puede ver en marcha la construcción del restorán, que esperan poder inaugurar el próximo verano, y después piensan encarar el montaje de la bodega. “Ya vamos por el tercer crédito tomado”, acota Paula, queriendo expresar que nada resulta fácil con las vicisitudes de nuestro país y mucho más en esa región tan agreste.

Mirá la entrevista con Raúl Dávalos:

El salteño “hacedor de vinos” agrega que al proyecto, decidieron ponerle por nombre “Valle Arriba” y explica la razón: que la región que concentra la vitivinicultura salteña se ubica al sur del Valle Calchaquí, la cual es la zona más baja, cuyo epicentro es Cafayate, y que sus habitantes utilizan la expresión “Valle Arriba” para referirse a la zona norte del mismo, a partir de la localidad de Angastaco, pero además, porque es la de mayor altitud. Su viñedo de Cachi Adentro se halla a 2500 metros de altitud.

Continúa detallando, Raúl: “El Valle Calchaquí se asienta sobre la Precordillera de los Andes, que en su zona norte tiene picos tan altos como los de la Cordillera, rondando los 6000 metros. Es el caso de los Nevados de Cachi y de Acay. Los viñedos de Cafayate se encuentran entre los 1700 y 2000 metros de altitud, mientras que los de la zona norte se hallan desde los 2000 hasta los 3100 metros, como en Payogasta, que es uno de los dos viñedos de mayor altitud de Argentina, compitiendo con uno de Maimará, en la Quebrada de Humahuaca. El más alto del mundo se halla en Nepal, pero allí no hacen vinos”, asegura Dávalos.

Por eso suelen mencionarse como cultivos “extremos” a los que se desarrollan en esa región, debido a las grandes dificultades para desarrollarlos, al tener que atravesar caminos de cornisa, de una sola mano, por los que sólo cabe un vehículo, por ejemplo, y cuando se encuentran con otro en dirección contraria, el que venía subiendo, debe bajar marcha atrás, al borde de precipicios, hasta la base del cerro, a veces de noche o con cerrazón. Los habitantes de esta región, claramente no necesitan visitar un parque de diversiones con juegos extremos, porque para ellos es como pan cotidiano.

Dávalos enumera los siete viñedos que poseen, en los que cultivan las vides para producir sus vinos, repartidos en 4 lugares: Angastaco, Molinos, Seclantás y Cachi.

“Hacemos dos líneas de vinos comerciales: uno como entrada de gama, al que le pusimos Mayuco, que es un blend de todos los terruños. Y después la línea Valle Arriba, con un vino de cada terruño, al que lo bautizamos con el gentilicio de cada lugar”.

“A un vino le pusimos por nombre ‘Pucará’ -agrega, Raúl-, porque lo elaboramos con las uvas de una finca muy grande, que lleva ese nombre y que queda al oeste de Angastaco. Allí un amigo suizo plantó un viñedo y luego nosotros también, pero fuimos los primeros en elaborar ese vino fino en la zona. Ahora se ha puesto de moda y en 2025 obtuvo la indicación geográfica reconocida por el INV como Valle de Pucará, en el departamento de San Carlos”.

“Además -continúa el salteño-, principalmente producimos malbec, un pinot noir a 2500 metros de altitud en Molinos, semillón, como uva blanca, cabernet franc y criolla chica, que es muy importante en Salta, porque es la más plantada, ya que es la que trajeron los jesuitas en el siglo dieciséis”.

Paula Marra recuerda que cuando ella era chica a su padre se le ocurrió hacer un curso de sommelier y ella lo acompañó. Cuenta que fue un despertar al universo infinito de los vinos y desde aquella vez le quedó para siempre la pasión por la cultura vitivinícola. Luego, ya como agrónoma, pasó muchos años trabajando el agro de modo empresarial, si bien siempre tuvo una inclinación por la parte humana y social de la ruralidad, lo que la llevó a comprometerse en muchos proyectos, como Poder Ciudadano, fundaciones Darse Cuenta, y Emprendimientos Rurales, Grupo de Productores del Sur, Espacio de Negocios Inclusivos, y fue fundadora de Matriarca y de Warmi, ambas ONGs que promueven la cultura y el trabajo digno de comunidades aborígenes y del campesinado del Noroeste argentino.

Sigue recordando Paula: “Cuando conocí a Raúl y a Lucía, pensé: ‘Qué increíble que esta gente, al borde de las montañas, intenta sacar vino de entre las piedras. Y qué bueno sería que, este país donde nada perdura, esta gente sobreviva por generaciones, a contrapelo de todo'”.

“A mí siempre me gustó más el vino salteño que el mendocino, por su carácter, y me sedujo que ellos tienen un propósito noble y bien definido, y nada les tuerce ni quiebra su voluntad. Raúl me contó que necesitaba ayuda en la parte empresarial y comercial, en un proyecto diferente al centenario que lideraba con su familia”, añade.

Culmina Marra: “Nos complementamos bien con Raúl, él con su serenidad salteña y yo con mi ansiedad sureña, de haber trabajado en empresas grandes. Cuando lo conocí era muy huraño y hablaba muy poco, en cambio ahora es más conversador (se ríe)”.

“Nuestros vinos han sido muy reconocidos a nivel internacional, hoy estamos produciendo 40.000 botellas al año y pretendemos llegar a no más de 100.000. Me encanta ayudar a generar trabajo y arraigo. Además, Lucía y Raúl escriben y cantan. Por eso, pensamos armar peñas en el restorán y hasta soñamos con crear una editorial que se llame Valle Arriba”.

“El Valle Calchaquí está lleno de historias muy arcaicas y sus habitantes originarios son muy buenos agricultores. Me encantaría venirme a vivir y pasar mi vejez en Cachi”, culmina.

Fuente: https://bichosdecampo.com/bodegas-de-salta-raul-davalos-sonaba-con-desarrollar-vinos-de-altura-en-terrunos-especiales-paula-marra-se-entusiasmo-y-juntos-crearon-el-proyecto-valle-arriba/

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