Agro Escuchar artículo

Le puso palabras al sentimiento de ser aeroaplicador y se volvió viral: Abigail Slaboch, la primera piloto con hipoacusia del país, le escribió una canción a su papá pero tocó cientos de corazones

“Todavía no clareó y ya estoy en el hangar. El mate va y viene, el motor quiere arrancar. Hay olor a JP-1, mezclado con el frío, y un lote esperando que le haga el recorrido. El campo no pregu...

Le puso palabras al sentimiento de ser aeroaplicador y se volvió viral: Abigail Slaboch, la primera piloto con hipoacusia del país, le escribió una canción a su papá pero tocó cientos de corazones

“Todavía no clareó y ya estoy en el hangar. El mate va y viene, el motor quiere arrancar. Hay olor a JP-1, mezclado con el frío, y un lote esperando que le haga el recorrido. El campo no pregu...

“Todavía no clareó y ya estoy en el hangar. El mate va y viene, el motor quiere arrancar. Hay olor a JP-1, mezclado con el frío, y un lote esperando que le haga el recorrido. El campo no pregunta si dormiste bien o no. Acá se vuela igual, con viento o con calor. Y en cada pasada baja, pegado al alambrado, sabes que no hay margen, pero estás preparado”.

Con esas palabras, acompañadas por el rasgueo de un par de guitarras, Abigail Slaboch graficó algo de todo lo que siente cuando sube al avión aplicador de su papá, Osvaldo. Crecer con un hangar y una pista de aterrizaje en el patio de su casa fue para ella, además de algo fuera de serie, lo que terminó de moldear su camino.

Oriunda de San Cristóbal, en la provincia de Santa Fe, la joven de 22 años es desde 3 piloto privada de avión, con habilitación VFR (Reglas de Vuelo Visual por sus siglas en inglés). Su madre Mari, que estuvo del otro lado del teléfono cuando Bichos de Campo la contactó, destacó otro dato más que relevante: Abigail es la primera piloto con hipoacusia del país.

“Yo esto lo viví desde siempre, campaña tras campaña. Ser piloto de avión es una profesión que te tiene que gustar. Tenés que querer volar a esas alturas. Y es algo que llevás en la sangre, una pasión”, señaló la santafesina a este medio. Y en pocos días, Abigail rendirá el examen para obtener habilitación como piloto comercial, que le permitirá tramitar el permiso de aeroaplicadora.

Pero el motivo de nuestro contacto no estuvo en ese logro, del cual habla con gran orgullo, sino en otro mucho más imprevisto. Aquellas palabras con las que describió su principal pasión, se convirtieron en una canción que se viralizó entre aplicadores aéreos de todo el país.

“Fue una locura. Yo compuse la letra pero la melodía y la voz las hice con inteligencia artificial. Quería que mi papá la escuche, ver cómo se sentía, y él se copó y se la mando a todos. Después yo la subí a redes. La verdad que no me dedico a la música, es más un hobby”, contó Abigail.

Escuchá la canción completa acá:

“Me parecía increíble que no existiera un tema que se refiera a nosotros, e hice esta canción por lo difícil que es definir el amor por esta profesión. No es una que cualquiera puede hacer, porque es volar a metros del piso, hay mucha adrenalina. Es una profesión arriesgada, tenés que estar en el día a día”, sostuvo a continuación.

Y así lo retrató la joven en su canción: “El sol asoma lento. Los cables, los molinos, todo cuenta en la altura. No hay tiempo para dudas ni lugar para el error. Cada metro se gana con respeto y con control. El avión responde, ya lo sentís parte tuyo. No es máquina, es confianza. Es oficio y es orgullo. Y allá en tierra alguien mira cómo haces la pasada sin saber lo que llevas en la espalda cargada. Hay historias que no entran en palabras. Hay vuelos que te marcan para siempre. Hay miedos que aprendés a mirar de frente. Y hay sueños que se trabajan, no se inventan”.

“Esto no es volar alto. Esto es volar con razón”, agrega la letra.

-La canción se viralizó y se volvió una buena excusa para hablar más de esta profesión. ¿Qué te gustaría que suceda?- le preguntamos.

-Esta profesión es muy importante. Nosotros cuidamos todos los cultivos y justamente el cultivo va a la mesa. Entonces es una parte importante en el proceso de todo el campo.

-¿Y qué te pasa con aquellos que apuntan contra esta actividad, a la que tildan de dañina y peligrosa?

-No les doy importancia porque hablan desde la ignorancia. Yo creo que si supieran cómo trabaja un aplicador, que sabe mucho de químicos, que se preocupan por el medioambiente, no sería tan así.

Mari, su mamá, también sumó su visión a la conversación. “Nosotros acá trabajamos con un programa donde tenemos definida nuestra zona de trabajo, y laburamos mucho en conjunto con las escuelas para controlar horarios y evitar que haya personas cerca. En los pueblos también trabajamos con las comunas. Es algo que lleva tiempo pero que es importante, y acá en la zona se trabaja muy bien. No tenemos problemas”, contó.

El agro desde el aire: “Peco” Tomassoni comparte en las aulas lo aprendido en cuatro décadas de aviación agrícola y enseña los secretos de una actividad que hasta puede combatir incendios

-¿Qué sentís con este trabajo Abigail?

-Me gusta este ambiente, quiero seguir acá en esta carrera. Me cuesta definirlo, está en mi sangre.

“Si me preguntan por qué elijo este lugar, no lo voy a saber explicar porque hay cosas que no entran en la cabeza. Se sienten cuando aprendés a volar. Y al final no se trata de volar más alto, se trata de volar donde está tu historia, a ras del suelo, pero con todo el alma”, concluye la canción.

Fuente: https://bichosdecampo.com/le-puso-palabras-al-sentimiento-de-ser-aeroaplicador-y-se-volvio-viral-abigail-slaboch-la-primera-piloto-con-hipoacusia-del-pais-le-escribio-una-cancion-a-su-papa-pero-toco-cientos-de-corazones/

Comentarios
Volver arriba