
El norte santafesino enfrenta uno de los peores temporales en 20 años: Más de un millón hectáreas bajo agua, animales muertos y pérdidas millonarias reavivan el recuerdo de las peores épocas
En el norte santafesino, la región que componen los departamentos de Vera, 9 de Julio y Rafael Obligado se encuentra hoy en emergencia extrema. Fruto de los más de 400 milímetros de precipitacio...
En el norte santafesino, la región que componen los departamentos de Vera, 9 de Julio y Rafael Obligado se encuentra hoy en emergencia extrema. Fruto de los más de 400 milímetros de precipitaciones acumulados días atrás -según registros de las propias entidades ruralistas- hay más de un millón de hectáreas bajo agua y se prevén cuantiosas pérdidas productivas.
En diálogo con Bichos de Campo, el presidente de la Sociedad Rural de Vera, Carlos Iván Chamorro, aseguró que no se ha visto un hecho similar en los últimos 20 años y que las postales de los productores que desesperadamente buscan un refugio para sus animales y se van de sus campos remite a los peores eventos registrados años atrás. Es inevitable recordar la gran inundación del año 98 o lo ocurrido en 2003 en aquella zona.
Tras haber concretado una primera reunión con funcionarios locales y provinciales, representantes de otras entidades y legisladores, el ruralista aseguró que las pérdidas ya se cuentan de a millones y advirtió que “lo peor no ha pasado” para la región, donde ya se detectaron muertes de animales y empieza a debatirse qué decisiones tomar al interior de cada establecimiento.
Más allá del volumen de las precipitaciones acumuladas, que superó ampliamente los promedios y la capacidad de absorción de los suelos, Chamorro señaló que “hubo una combinación de factores” que condujeron a que hoy se hable de un hecho de tal magnitud.
El primero de ellos, señala, es puramente geográfico. Aquella zona es de bajos submeridionales y está compuesta por extensos humedales, en donde la depresión del terreno favorece de por sí la acumulación de agua.
Y a eso se suma un hecho externo: “El drenaje que viene desde el oeste, tanto de Santiago del Estero como del suroeste del Chaco, que es un problema para la región y agrava la situación”, explicó el ruralista.
Si hoy se prevé que no será sencillo sobreponerse a esta emergencia es porque, en paralelo, las vías que deberían servir de “alivio” están también saturadas. Sobre todo al sur del departamento de Vera, donde el que recolecta el agua es el río Salado, de por sí comprometido por la acumulación de lluvias en Tucumán y Salta días atrás.
“El drenaje es muy lento porque el Salado está saturado. Y mucho tiene que ver la época del año, porque no es lo mismo que esto ocurra en septiembre u octubre, cuando hay mayor capacidad de evaporación, que ahora”, explicó el dirigente local, que advierte por el impacto que eso tendrá sobre la disponibilidad de pasturas los meses subsiguientes.
En cuanto a los efectos productivos, en la región aún no se barajan cifras exactas ni de pérdidas económicas -que se presumen millonarias- ni de la cantidad de productores afectados, que no son pocos porque allí el grueso de la actividad se concentra en torno a la ganadería extensiva. En total, el departamento de Vera cuenta con unas 700.000 cabezas de bovinos.
Con sus campos bajo agua, muchos criadores tuvieron que improvisar maniobras de rescate de emergencia para mover a sus animales. En muchos casos, sin embargo, no fueron suficientes, pues se detectó la muerte en categorías menores en varios establecimientos.
“Los productores están saliendo desesperados con sus animales, llevándolos a zonas más altas con todo el problema que conlleva eso. Hay que ver por dónde salir y en muchos casos salir a alquilar campos o a malvender el stock sobrante”, aseguró Chamorro, que dio cuenta de los conflictos que ya se perciben respecto a ello.
“Hay muchos que están vendiendo y empieza a jugarse la especulación de los precios, no sólo de venta sino también de arrendamiento de campos en altura, que permitan preservar al resto del rodeo. Hay algunas avivadas que se ven por estas horas”, apuntó.
Días atrás, a través de la Confederación de Asociaciones Ruralistas de Santa Fe (Carsfe), ya habían solicitado que se declare la emergencia y/o desastre agropecuario para asistir a los productores afectados. Según pudo averiguar este medio, se espera que esta semana ya haya luz verde a nivel provincial.
“Estamos también evaluando qué medidas se pueden tomar a corto plazo, porque esto aparentemente va a seguir. Ya le pedimos a la provincia que se prorrogue la fecha de vacunación contra la Aftosa y que se habiliten vías de financiamiento y rebajas impositivas para los productores que tienen que salir a vender forzosamente”, explicó el ruralista de Vera, respecto a las gestiones que seguirán adelante con nuevas reuniones pautadas para los próximos días.
Hechos de esta magnitud reavivan también reclamos históricos en el sector, que acumulan varias décadas sin respuesta. Es el caso de la gestión hídrica del norte provincial, por ejemplo, que no permite a los humedales aliviar cargas en épocas críticas o contenerlas cuando hay sequía. Pero también, señalan desde la región, el nulo mantenimiento de la infraestructura rural, con una red de caminos que, en muchos casos, sólo está delimitada por la traza natural.
“La gente se siente desamparada y todos esos reclamos se van a seguir haciendo, pero el punto hoy es asistir a la emergencia y atender lo urgente”, concluyó Chamorro.