
En Castelli, Chaco, llovieron 380 milímetros en dos semanas, que ayudan a recomponer napas secas pero dejaron al pueblo inundado
“Veníamos con un déficit hídrico y bueno, hoy se cortó”. Así resumió Edgard Burghardt, productor de Castelli, Chaco, el brusco cambio que trajo la seguidilla de lluvias que, hasta ayer, y...
“Veníamos con un déficit hídrico y bueno, hoy se cortó”. Así resumió Edgard Burghardt, productor de Castelli, Chaco, el brusco cambio que trajo la seguidilla de lluvias que, hasta ayer, ya acumulaba entre 230 y 240 milímetros y seguían en curso. “Hace una semana empezó a llover, cayeron 240 mm en dos días y después se desató”, describió.
El alivio llega después de años de seca persistente. “Venimos hace 6 o 7 años con déficit hídrico. El 2019 fue el último año con lluvias más o menos normales. Acá la media anual es de 1000 a 1200 mm y veníamos con 700, 600, 800 por año”, explicó. En ese contexto, lo que cayó en apenas dos semanas, cambia el panorama de fondo: “Hacía falta, pero vino todo de golpe. Hubiese sido mejor más repartido”.
La perspectiva tampoco da tregua. “Está anunciado lluvia toda la semana, todos los días hasta el domingo inclusive”, advirtió. El contraste con la situación previa es extremo: “Hace un mes había gente que fleteaba agua para los animales. Pasamos de un extremo al otro”.
https://bichosdecampo.com/wp-content/uploads/2026/04/WhatsApp-Video-2026-04-21-at-9.18.36-AM-1.mp4El impacto no es uniforme. En el campo, la recarga hídrica es bienvenida: “Falta en las napas, falta que la tierra absorba eso para mantener humedad, para el sembrado, pasturas, agricultura, para todo”. Pero en el corto plazo aparecen complicaciones, sobre todo en las pasturas. “Nosotros hacemos engorde de novillos a campo. Habíamos sembrado melilotus y estaba nacido. Esperemos que el agua se absorba porque va a matar las plantas y habrá que resembrar. No sé cómo vamos a hacer para volver a entrar, es mucha agua”, señaló.
En el pueblo, la situación es más delicada. “La ciudad está bajo agua, hay mucha gente con agua en las casas. Es feo”, lamentó, marcando que el impacto social inmediato contrasta con el beneficio productivo de mediano plazo.
En ganadería, Burghardt describió un año que venía complicado por el clima, pero con precios que acompañan. “Dentro de todo el ganadero está bien. Los precios acompañan, la invernada y el consumo están firmes”, indicó. Sin embargo, el verano fue duro: “Entre enero y marzo hizo 40, 45 grados, hasta 50 de térmica. Eso reseca todo, lo que había llovido el sol lo quema. Si se corta un mes y medio, las pasturas se terminan fundiendo”.
https://bichosdecampo.com/wp-content/uploads/2026/04/WhatsApp-Video-2026-04-21-at-9.18.36-AM.mp4Con las lluvias actuales, el ánimo cambia. “Creo que va a ser un año bueno, para aguantar terneros, aguantar hembras para reposición”, proyectó. Aunque aclaró que la recomposición del rodeo lleva tiempo: “Se están reteniendo vientres, pocos, pero se está empezando. Acá hay muchos productores medianos y chicos que en la sequía se tuvieron que desprender y ahora cuesta volver a armar”.
En agricultura, el cultivo estrella de la zona sigue siendo el algodón. “Es lo que más se hace, junto con maíz y soja, y algo de girasol”, detalló. Y dejó una buena noticia: “Los rindes del algodón fueron bastante buenos este año. Ya están terminando la cosecha, quedan algunos lotes más tardíos, pero la campaña prácticamente está cerrando”.
Mientras tanto, el deseo es claro: que siga lloviendo, pero con otra lógica. “Ojalá continúe, pero no tan de repente”, resumió el productor, en una región que pasó en cuestión de días de la sed al exceso.