
“El mercado internacional en este momento está con todas las variables enloquecidas”: El analista Fernando Vuelta recomienda qué hacer para cuidar el precio de los granos
El conflicto en Medio Oriente metió al mercado de granos en un terreno imprevisible, donde “todas las variables están enloquecidas” y los precios reaccionan más al pánico que a los fundamen...
El conflicto en Medio Oriente metió al mercado de granos en un terreno imprevisible, donde “todas las variables están enloquecidas” y los precios reaccionan más al pánico que a los fundamentos. Así lo describió el analista Fernando Vuelta, quien comparó el escenario actual con un “cisne negro” que rompe cualquier lógica habitual de análisis.
“Todo lo que hace el mercado internacional en este momento está con todas las variables enloquecidas. Se actúa por pánico, por cobertura, y no de forma racional como en una economía estable”, explicó. En ese contexto, el petróleo en alza impacta directamente: “Le pega de lleno al aceite de soja por biocombustible y al maíz por etanol. Es imposible eludirlo”.
Ese desorden también se refleja en los precios relativos dentro del complejo sojero. Vuelta mencionó el reacomodamiento del “oil share”, la relación entre aceite y harina: “El aceite se había disparado y la harina de soja había quedado abajo. Ese reacomodamiento de la harina al alza hizo que en 48 horas subiera 15 dólares en CBOT sin cambios en las primas FOB locales”. En ese escenario, incluso se generaron oportunidades puntuales: “Los exportadores llegaron a tener 40 dólares de margen bruto antes de la cosecha. Fue un día que salieron a comprar fuerte”.
Para Vuelta, este ruido externo desdibuja la clásica lectura de oferta y demanda. “Los fundamentos quedan un poco desdibujados y la coyuntura es la que manda”, resumió, al tiempo que advirtió que intentar anticipar precios hoy “es prácticamente imposible”, más aún con factores políticos que inciden minuto a minuto: “Los mercados bailan al ritmo de posteos y no de la oferta y la demanda”.
Al mirar más en frío, sin el ruido geopolítico, el panorama cambia. “Si vos mirás oferta y demanda pura, hay muchísima soja a nivel mundial. Es una soja que debería estar mucho más abajo”, afirmó. Con una cosecha brasileña que podría superar los 180 millones de toneladas y una Argentina que podría ubicarse por encima de 48 millones —incluso con estimaciones privadas arriba de 50—, el mercado aparece holgado.
Por eso lanzó una advertencia clara: “Si tomás decisiones estructurales como, por ejemplo, sembrar más área con este precio y después se acomoda el conflicto, vamos a estar hablando de otro número completamente distinto, mucho más bajo”. En ese sentido, remarcó que “hoy el mercado tiene una especie de “piso artificial” ligado a la energía y los biocombustibles, pero que no necesariamente responde a la realidad productiva”.
En maíz, la situación tiene otros matices. Si bien los precios también reaccionaron al conflicto, el foco está puesto en los costos. “El número del maíz se ha empeorado sensiblemente, sobre todo por los fertilizantes”, explicó. Esto podría impactar en Estados Unidos: “No me sorprendería un incremento del área de soja en detrimento del maíz. Es un arma de doble filo”, advirtió, ya que podría reforzar aún más la sobreoferta de soja a nivel global.
En el plano local, el analista destacó que el productor argentino viene actuando con pragmatismo en maíz. “El productor está vendiendo cómodo arriba de 180 dólares y el comprador también participa activamente. Hay fluidez”, señaló. Incluso marcó una particularidad: “Hay mucho más comprado de lo que hay declarado, lo que indica que no hay apuro del lado de la demanda”. Aun así, recomendó seguir en esa línea: “El maíz de primera es un producto con el que hay que fondearse”.
También puso la lupa en la relación entre precios actuales y futuros: “Hoy podés tener 183 y diciembre 193, pero cuando sumás almacenaje y costos financieros, te conviene vender hoy. Toda la vida”. Como alternativa, sugirió usar herramientas de cobertura: “Se puede vender y tomar algún call para no perder una eventual suba”.
Distinta es la situación en soja, el comportamiento es más conservador. “Hay muy poca soja vendida, apenas un 7%, y mucho compromiso financiero en abril y mayo”, alertó. Y cuestionó la lógica de retener mercadería: “Tenés una soja disponible que vale 20 dólares más que la que entra en 15 días. No le encuentro demasiado sentido económico a no vender”. Según su visión, pesa una cuestión cultural: “Al productor le gusta guardar en soja, pero a veces no es la mejor decisión”.
En trigo, el mensaje también fue claro. Con precios que pasaron de 160 dólares a cosecha el año pasado a los más de 200 en la actualidad, Vuelta recomendó capturar esa mejora: “En siete meses ganaste 40 dólares. Es para tomar ganancia”. Y agregó: “retener mercadería porque sí, no tiene demasiado sentido”, sobre todo considerando que muchos acopios comienzan a cobrar almacenaje en esta época, lo que erosiona el resultado.
Para la nueva campaña triguera, en cambio, sugirió cautela y flexibilidad. “Es muy difícil hacer un análisis cerrado. Soy más amigo de usar estrategias que pongan pisos, pero permitan capturar subas”, explicó, en un contexto donde los costos, especialmente los fertilizantes, siguen generando incertidumbre.
En definitiva, en un mercado dominado por la volatilidad y los factores externos, Vuelta insistió en bajar las expectativas de predicción y enfocarse en la gestión: “Hay que minimizar el tratar de adivinar el futuro y enfocarse en operar el presente”. Y concluyó: “Hoy las herramientas están para vender, cubrirse y seguir participando. El desafío es usarlas bien en un mercado que dejó de ser racional por un tiempo”.