
Del África al Impenetrable: Las razas “Sanga” ganan terreno en campos duros y muestran números que atraen a nuevos criadores
“Las razas Sanga son como las británicas, pero de África”, resume Juan Balfour, gerente de la Asociación de Criadores de Ganado Sanga, al intentar explicar un biotipo todavía poco conocido ...
“Las razas Sanga son como las británicas, pero de África”, resume Juan Balfour, gerente de la Asociación de Criadores de Ganado Sanga, al intentar explicar un biotipo todavía poco conocido en la Argentina pero que empieza a hacer ruido en los ambientes más difíciles.
El sistema Sanga en el país gira en torno a dos pilares: el Tuli, de origen africano, que se usó para hacer la raza San Ignacio, desarrollada localmente a partir de ese material genético. “El Tuli es la raza Sanga principal que utilizó la Universidad Católica de Córdoba para generar el San Ignacio, cruzándo el Tuli con Angus, Hereford y también con el Simmental que tenían en la cabaña”, detalla.
Además del Tuli, entre las razas Sanga se cuentan el Nguni, NDama y Afrikander.
El objetivo de ese trabajo de cruzamiento genético, que comenzó a fines de los años 90 y logró estabilizarse hacia 2005, fue claro: encontrar un animal que combine rusticidad con calidad de carne. “Los técnicos buscaron en el Tuli animales que se adapten a medios más rústicos, a zonas más áridas, sin perder la calidad de carne característica de la Argentina”, explica Balfour.
Ese desafío no fue casual. Con el avance de la agricultura, la ganadería fue desplazándose hacia ambientes más marginales. “Los ganaderos se empezaron a dar cuenta de que la actividad se trasladó a zonas con más calor, más parásitos y pastos más duros. Por eso se pensó en adaptar la genética”, agrega.
Hoy, esa apuesta empieza a mostrar resultados. La raza se expandió desde Córdoba hacia el norte —Chaco y Santiago del Estero— y luego avanzó hacia Santa Fe, Entre Ríos e incluso Buenos Aires, La Pampa y San Luis. El rodeo total todavía es chico: “Debe estar cerca de los 30.000 animales”, precisa Blafour. Hay unos 16 criadores activos, aunque en crecimiento.
Las virtudes productivas aparecen como su principal carta de presentación. “Es una raza de pelo corto que se adapta muy bien al calor y a los ectoparásitos. Son muy rústicos para la alimentación y muy eficientes en el consumo”, asegura.
Pero además, destaca su desempeño reproductivo: “La precocidad sexual permite servicios en torno a los 15 meses y los destetes son generalmente del 80% para arriba”.
En el campo de la familia Balfour, ubicado en Pampa del Infierno, en el Chaco profundo, esos números se verifican. “Trabajamos con 200 a 250 madres y tenemos destetes del 80 al 85%”, cuenta. Los terneros, además, muestran buen desarrollo desde el inicio: “Se destetan entre 230 y 250 kilos, sin hacer recría”.
También hay atributos funcionales que los productores valoran. “Los terneros tienen que pararse rápido y las madres son muy buenas, defienden bien y producen buena leche”, dice. A eso se suma una terminación ágil: “Son de rápida terminación”.
En cuanto a la producción de carne, la raza ofrece versatilidad. “Tiene la flexibilidad de poder hacer tanto un novillo liviano como uno pesado”, explica Balfour, lo que permite adaptarse a distintos sistemas y mercados.
Pero además, los criadores están avanzando en un punto clave para el futuro: la información objetiva. “Se están haciendo mediciones de área de ojo de bife, grasa intramuscular y peso, y después se sigue el animal en frigorífico. La idea es tener genética informada”, señala sobre un trabajo que lideran desde la universidad.
A pesar de los buenos resultados, el crecimiento todavía es moderado. “Nos costó crecer en cantidad de criadores porque muchos están reteniendo vientres”, admite. Es que la prioridad hoy es consolidar la base genética antes de expandirse masivamente.
Con todo, el horizonte es claro. “La idea es que sea una herramienta disponible para cualquier productor que la quiera utilizar”, afirma Balfour. Y en un contexto donde la ganadería sigue corriéndose hacia ambientes más exigentes, las razas Sanga parecen tener mucho para decir.