
Como en cada abril, comenzó el operativo clamor para sacarle retenciones al trigo en la previa de la siembra
Tal como sucedió en las últimas dos campañas de siembra de cultivos de invierno, comenzó el operativo para que el gobierno nacional de Javier Milei elimine el cobro de los derechos de exportaci...
Tal como sucedió en las últimas dos campañas de siembra de cultivos de invierno, comenzó el operativo para que el gobierno nacional de Javier Milei elimine el cobro de los derechos de exportación a la producción de trigo.
Por estos días, con la cosecha gruesa demorada en buena parte del país producto de las copiosas lluvias, y con las sembradoras de trigo, cebada o avena listas para empezar a trabajar, se comienzan a evidenciar los pedidos para que la administración nacional reduzca a 0 el cobro de dicho impuesto.
En este caso, el temor es que esas sembradoras finalmente no salgan a hacer las labores a campo, ya que los productores no encuentran atractiva la ecuación económica que resulta.
“LAS DEX SON ROBO. Saquen las DEX al TRIGO para motivar la siembra”, escribió en X el productor Juan Félix Rossetti, identificado con las políticas libertarias, quien además compartió un informe técnico de la Fundación Apertura dando sustento al hilo posteado.
LAS DEX SON ROBO. Saquen las DEX al TRIGO para motivar la siembra. Aca informe de @FApertura con datos. Abro hilo. pic.twitter.com/0Mcm5AdlWV
— Juan Felix Rossetti (@JFRossetti) April 21, 2026
Dicha institución presentó esta semana un informe en el que reclama la eliminación total e inmediata de los derechos de exportación al complejo triguero, actualmente en 7,5% tras el decreto 877/2025 firmado por el gobierno de Javier Milei a fines del año pasado.
El documento, elaborado desde una perspectiva liberal y con base en Rosario, construye su argumento sobre un dato que proviene de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), que es que la presión del Estado sobre la renta del trigo alcanza el 104,4%. Dicho de otro modo, los impuestos que recaen sobre el cultivo superan lo que el cultivo genera. “El productor trabaja para el Estado, no para sí mismo”, sostiene el informe.
El contexto que rodea esa cifra no es menor. Según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario relevados en abril de 2026, el precio de la urea —fertilizante esencial para el trigo— subió entre 42% y 77% durante 2025, llevando la relación insumo/producto a un extremo inédito. Si en enero se necesitaban 2,7 toneladas de trigo para comprar una tonelada de urea, hoy hacen falta 4,3. A eso se suma que el conflicto en Medio Oriente deprimió los precios internacionales del cereal justo cuando los costos domésticos se disparaban. El resultado es que el margen del productor en campo propio cayó 43% entre enero y abril, y el del arrendatario 54%, dejándolo técnicamente fuera de la frontera de rentabilidad.
Frente a ese cuadro, la fundación argumenta que eliminar las retenciones al trigo tendría un costo fiscal prácticamente irrelevante para el Estado nacional. El trigo y la cebada representan apenas el 17% de la recaudación total por derechos de exportación, y la quita completa equivaldría a menos del 0,1% del producto bruto interno. “Es perfectamente absorbible”, sostiene el documento.
El argumento de compensación es el otro pilar de la propuesta. Sin retenciones, proyectan que podrían incorporarse hasta 787.000 hectáreas adicionales de siembra —estimación de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires— y que las exportaciones del complejo triguero podrían crecer en USD 3.200 millones anuales. La mayor actividad generaría, según el informe, más recaudación por ganancias, IVA e ingresos brutos que compensaría con creces la baja en los derechos de exportación.
La propuesta también incluye una condición que el sector viene reclamando hace años, y es la estabilidad normativa. El decreto que instrumente la medida debería contemplar una cláusula de estabilidad fiscal de al menos diez años, para que el productor pueda planificar inversiones y expandir superficie con previsibilidad jurídica. La volatilidad regulatoria —las alícuotas al trigo pasaron de 12% en 2023 a 9,5%, luego a 0% por 72 horas con cupo, y finalmente a 7,5%— es señalada como uno de los factores que más desalienta la siembra.
En el plano internacional, el informe recuerda que ninguno de los principales competidores de Argentina aplica derechos de exportación al trigo: Brasil, Uruguay, Paraguay, Francia y Estados Unidos exportan el cereal sin ese costo adicional. Algunos de esos países, además, subsidian directamente a sus productores a través de mecanismos como el Farm Bill norteamericano o la Política Agrícola Común europea.
2026-04 Fundacion Apertura DEX TrigoEl cuadro que describe Fundación Apertura no es una lectura aislada. Un informe publicado recientemente por el Departamento de Investigación y Desarrollo de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) confirma y profundiza ese diagnóstico con datos propios. Según el trabajo firmado por Matías Contardi, Florencia Poeta, Cristian Russo, Bruno Ferrari y Julio Calzada, el precio internacional del barril de petróleo Brent pasó de USD 66 a USD 108 desde principios de año, un aumento del 77%, mientras que las cotizaciones internacionales de la urea saltaron entre 54% y 71% desde los primeros ataques. El trigo, en cambio, subió apenas un 20% en el mismo período.
La asimetría es el dato que más preocupa al sector. En el mejor de los casos el trigo subió un 16% en el año, mientras que los fertilizantes lo hicieron casi cinco veces más que el cereal. Esa brecha se traduce directamente en la cuenta del productor: si a principios de 2026 se necesitaban 2,7 toneladas de trigo para comprar una de urea, con la configuración actual de precios relativos se necesitarían 4,3 toneladas. En cuatro meses, el costo relativo del fertilizante creció un 57%.
El impacto sobre los márgenes es contundente. Según estimaciones de la BCR basadas en un sistema modelo de 150 hectáreas con flete de 150 kilómetros al puerto, el margen estimado para la producción de trigo 2026/27 en campo propio cayó un 43% entre el 13 de marzo y el 10 de abril, mientras que el de campo alquilado lo hizo un 54% en el mismo período. Incluso el esquema de doble cultivo trigo-soja de segunda, que históricamente ofició de refugio para el arrendatario, quedó al límite: el margen neto de campo alquilado en ese esquema llegó a 13 dólares por hectárea, un 80% menos que la estimación de febrero.
La BCR advierte además sobre el efecto de largo plazo en la oferta. Costos más elevados y márgenes más ajustados pueden derivar en menor siembra, menor aplicación de tecnología o una combinación de ambas. Aunque señala que condiciones agronómicas favorables —recarga de perfiles en otoño y un posible evento de El Niño hacia la primavera-verano— podrían moderar parcialmente la caída en la intención de siembra para la campaña entrante.
A su vez, Marcos Pereda Born, vicepresidente de la Sociedad Rural Argentina (enfentado a Nicolás Pino) sumó su opinón: “A semanas de comenzar la siembra de trigo, el productor agropecuario necesita cambio de expectativas: las retenciones que agobian (y sobre las que no hay esquema de reducción a la vista), el incremento del costo del flete entre un 25 y un 30 %, el aumento de los costos de las labores y la suba del 50 % aprox de los fertilizantes colocan a los productores en una situación crítica y anticipa reducción de área sembrada”.