Agro Escuchar artículo

En la postal de Bariloche también se produce: La histórica estancia San Ramón mezcla ovinos, vacunos, bosques y turismo

Cuando se habla de Bariloche, casi siempre aparecen las mismas imágenes: lagos, montañas, chocolate, nieve y turistas. Pero a apenas 30 kilómetros del centro de una de las ciudades con mayor mov...

En la postal de Bariloche también se produce: La histórica estancia San Ramón mezcla ovinos, vacunos, bosques y turismo

Cuando se habla de Bariloche, casi siempre aparecen las mismas imágenes: lagos, montañas, chocolate, nieve y turistas. Pero a apenas 30 kilómetros del centro de una de las ciudades con mayor mov...

Cuando se habla de Bariloche, casi siempre aparecen las mismas imágenes: lagos, montañas, chocolate, nieve y turistas. Pero a apenas 30 kilómetros del centro de una de las ciudades con mayor movimiento turístico del país, empieza otro paisaje que pocas veces entra en esa postal. Allí, en el departamento Pilcaniyeu, la estancia San Ramón sostiene desde hace décadas una producción ganadera que combina ovinos, bovinos, forestación y, más recientemente, una mirada regenerativa sobre el manejo del campo.

Son 25 mil hectáreas en una zona de transición entre la precordillera y el inicio de la estepa patagónica. En ese mosaico de mallines, pastizales y bosques implantados, la producción sigue avanzando a pesar de las limitaciones climáticas y de un contexto económico que desde hace años castiga a buena parte de las economías regionales.

“Es un campo con mucha historia en la zona, históricamente ovejero, muy fuerte en la producción ovina. Después, con los años, se fue integrando la producción bovina. Hoy mantenemos mitad carga ovejas, mitad carga vacas, y también con mucha historia en producción forestal”, explicó a Bichos de Campo Leandro Ballerini, administrador de la estancia y actual presidente de la Sociedad Rural de Bariloche.

Durante décadas, el corazón productivo del establecimiento estuvo puesto en la lana. San Ramón trabaja con Merino Australiano, una raza tradicional en la Patagonia, seleccionada por la finura de su fibra. Sin embargo, en los últimos años el esquema comenzó a cambiar lentamente, empujado por una demanda creciente de proteína animal y por la necesidad de diversificar ingresos.

“Ya hace mucho se viene trabajando y seleccionando no solamente lana, sino también animales con una estructura que se adapte mejor a una res carnicera”, contó Ballerini.

Ese cambio no implica abandonar la identidad lanera del campo, sino complementarla. Hoy una parte de la producción ovina se orienta cada vez más a la carne, especialmente a un mercado cercano que ofrece una ventaja que pocos establecimientos del país tienen tan a mano: Bariloche.

“Hoy tenemos a Bariloche, que es una muy buena plaza para poder ubicar carne. Carne totalmente pastoril, con certificación orgánica, o sea, un producto con valor agregado”, señaló.

Los corderos producidos en estos campos quedan mayoritariamente en la región, donde la demanda gastronómica vinculada al turismo abre una oportunidad concreta para la producción local. En algunos casos, incluso, también hubo exportaciones puntuales de ovejas de descarte a terceros mercados, aunque el principal destino sigue siendo el consumo regional.

A la par del ovino, la producción bovina fue ganando lugar dentro del planteo. En una región donde históricamente predominó la oveja, muchos establecimientos comenzaron a incorporar vacunos como una forma de equilibrar riesgos en medio de la volatilidad del negocio lanero.

En San Ramón esa integración ya forma parte del esquema habitual.“Hay productores que han sufrido mucho en lo ovino y están buscando equilibrar un poco la producción e integrar la vaca en los sistemas”, explicó el productor.

La lógica responde a una necesidad económica, pero también a la adaptación de los sistemas productivos. En algunos ambientes de la zona, la vaca puede convivir con el ovino sin desplazarlo completamente, permitiendo un uso más flexible de los recursos forrajeros.

La tercera pata del establecimiento es la forestación. En un paisaje dominado por la ganadería, San Ramón sostiene lotes forestales que se integran al sistema productivo bajo un modelo silvopastoril.

“La producción forestal es una visión muy a largo plazo. Hoy podemos hablar de un manejo con una mirada de treinta, cuarenta a cincuenta años. Se integra muy bien con el manejo de la ganadería”, explicó Ballerini.

Esa combinación entre árboles y animales no sólo busca generar otra fuente de ingresos en el futuro. También funciona como una herramienta para mejorar el ambiente del campo, ofrecer reparo al ganado y diversificar un sistema que en la Patagonia depende cada vez más de la capacidad de adaptarse.

Mirá la entrevista completa con Leandro Ballerini:

La principal preocupación en estos campos hoy no es sólo económica. El clima viene obligando a revisar decisiones productivas que durante décadas parecían inamovibles. La reducción de lluvias y la pérdida de especies forrajeras empezaron a mostrar un límite que ya no puede ignorarse.

“Hace muchos años se viene viendo que mantener los stocks con la reducción que hemos tenido de lluvias y precipitaciones ha incidido de manera negativa en los campos. Se han ido perdiendo especies y los campos han ido perdiendo capacidad forrajera”, advirtió.

Frente a ese escenario, en la estancia comenzaron a incorporar un enfoque de manejo regenerativo, una palabra que empieza a escucharse cada vez más en algunos sistemas ganaderos de la Patagonia.

La Rural de Bariloche volvió a reunir al campo patagónico en medio de una crisis recurrente: “Hoy el sector ovino está atravesando un momento muy complicado”, explicó Leandro Ballerini, presidente de esa entidad

“La idea es empezar a regenerar los campos, no perder índices de producción, poder mantener los stocks, ser eficientes y cuidar la salud del suelo y del pastizal”, resumió.

El planteo apunta a mirar el sistema completo. No sólo la producción de kilos de carne o lana, sino también la condición del suelo, la recuperación del pastizal y el uso del agua en un contexto cada vez más incierto.

“No solamente mirando el animal, sino también mirando el ambiente, el suelo, y no perder lo que tenemos”, dijo.

En una región donde millones de personas llegan cada año buscando paisajes, la cercanía con Bariloche abre una posibilidad adicional para muchos establecimientos rurales: incorporar al turismo como parte del negocio.

Río Negro, entre la oveja que se va y la vaca que viene: “El ovino ya no es un negocio atractivo para los jóvenes”, admite el subsecretario ganadero Juan Escobar

En San Ramón esa convivencia ya empezó a tomar forma con actividades vinculadas al turismo rural, cabalgatas y experiencias de campo, una alternativa que puede complementar la producción tradicional.

“Hoy creo que es una oportunidad interesante que hay que empezar a desarrollar”, sostuvo Ballerini.

La lógica es simple. En un lugar donde el paisaje ya tiene valor por sí mismo, mostrar cómo se produce en ese mismo escenario puede transformarse en una fuente adicional de ingresos para un sector que necesita diversificarse.

“Es la oportunidad de diversificar la actividad, integrar una actividad más en los establecimientos, que beneficiaría muchísimo a los productores”, agregó.

Detrás de la imagen turística de Bariloche hay un entramado productivo que muchas veces queda fuera de la escena. Y sostenerlo no es sencillo.

Crisis ovina: “Producir hoy es remar en dulce de leche”, asegura Guillermo Paz, que está al mando de Tecka, una de las estancias más grandes de Argentina

Entre el clima, los depredadores, la volatilidad de los mercados y las dificultades propias de producir en la Patagonia, seguir en actividad exige algo más que números.

“Es una cuestión cultural, de amor a lo que se hace, a lo que se tiene. Es algo que identifica mucho al productor patagónico”, definió Ballerini.

Y cerró con una frase que resume buena parte de esa persistencia: “A pesar de las inclemencias del clima y de un montón de cosas, hoy el productor sigue estando, sigue invirtiendo, sigue produciendo y sigue apostando por su zona, por su región y por el país”.

Fuente: https://bichosdecampo.com/en-la-postal-de-bariloche-tambien-se-produce-la-historica-estancia-san-ramon-mezcla-ovinos-vacunos-bosques-y-turismo/

Comentarios
Volver arriba