Aludiendo a posibles “distorsiones” en el mercado, el INYM desestimó un pedido de los yerbateros misioneros por crear una “pizarra” de precios de referencia para el sector
En el inicio de la zafra yerbatera, los productores misioneros recibieron otro revés de parte de las autoridades que conducen el Instituto Nacional de Yerba Mate (INYM). Su ilusión de contar con ...
En el inicio de la zafra yerbatera, los productores misioneros recibieron otro revés de parte de las autoridades que conducen el Instituto Nacional de Yerba Mate (INYM). Su ilusión de contar con una “pizarra” de precios de referencia a partir de abril -algo que solicitaron de manera formal poco más de un mes atrás, con el objetivo de que la actividad se desarrolle esta campaña con información oficial emitida por ese organismo- fue echada por tierra con los mismos y paupérrimos argumentos que el Directorio sostiene desde finales de 2023: que el mercado podría distorsionarse.
¿Pero puede estar realmente más distorsionado que ahora?
El pedido que retomó este debate, que los productores ya intentaron instalar a través de sucesivas protestas, fue elevado por el 12 de febrero por Ricardo Maciel, director del INYM en representación del gobierno misionero, dentro del cual se desempeña como subsecretario de Asuntos Yerbateros.
Tras dos años de silencio por parte de las autoridades de esa provincia, Maciel presentó una carta en la que apuntó contra el impacto de la desregulación al interior de aquel Instituto, que hace más de dos años no fija precios de referencia para esa materia prima, que es para lo cal fue creado por ley nacional en 2002.
Invocando justamente a uno de los objetivos fundacionales de ese ente, que nació para “bregar por la sustentabilidad de toda la cadena”, Misiones indicó que el mercado local esta signado por un “oligopsonio”, donde pocos compradores concentran el poder de la demanda e influyen en los precios pagados al productor.
Mientras distintos estudios técnicos ubican al costo de producción en torno a los 391 pesos por kilo de hoja verde, cifra que superaría los 500 pesos si se tiene en cuenta una rentabilidad mínima, el precio promedio conseguido por los colonos actualmente en el mercado ronda los 220 pesos.
El número es un poco mayor para el caso de varias cooperativas, que buscan mantener a sus socios a flote. Datos a los que accedió Bichos de Campo muestran que, por ejemplo, la Cooperativa Jardín América está arrancando la cosecha con valores de entre 220 y 240 pesos; la Cooperativa Dos de Mayo alcanza los 230 pesos; Hoja Verde ofrece 350 pesos; la Cooperativa Las Tunas ronda los 380 pesos; y la Cooperativa yerbatera de Santo Pipó (Piporé) llegó a los 450 pesos para los socios. Claro que esto no derrama en el sector y es más bien algo testimonial.
Estas diferencias, que alimentan el malestar al interior del sector, son las que Maciel expuso en su carta, en la que afirmó que existe una crisis en la distribución de lo que genera el negocio yerbatero. Afirmó allí, además, que el mercado desconoce los costos oficiales de la mano de obra, del combustible, de los fertilizantes, y que los productores necesitan un mínimo margen de rentabilidad.
En base a esto es que solicitó la generación de una “pizarra” o referencia de precios, que puedan ser aplicados de cara a la zafra que ya está en marcha.
Sin embargo, el Directorio resolvió en las últimas horas rechazar el pedido, aludiendo a una contradicción con el Decreto 812 del gobierno de Javier Milei (que define que el INYM solo podrá focalizarse en actividades tendientes a verificar la calidad de la yerba, al tiempo que no podrá entrometerse en el mercado competitivo) y a una posible distorsión en el mercado que afectaría la libre competencia del sector privado.
Mate amargo: El gobernador de Misiones se atragantó al menos un ratito con la crisis yerbatera
La decisión fue respaldada por el presidente del organismo, el contador libertario Rodrigo Correa, así como por los representantes de Corriente y de los sectores industriales. En la vereda de enfrente quedaron dos representantes del sector productivo y el propio Maciel, en tanto que otros dos miembros eligieron abstenerse, entre ellos el representante de UATRE.
“Bloquearon totalmente la propuesta, así que por el INYM ya no se puede”, lamentó Maciel en declaraciones a la prensa, según consignó el medio El Territorio.
“Tuvimos una larga jornada discutiendo esto y una mayoría acompañó la no conveniencia de tener precio de referencia. Estoy convencido de que era conveniente trabajar sobre la estructura de costo y, a partir de allí, definir un precio referencial, aunque no sea obligatorio, pero por lo menos para dar un mensaje hacia los distintos actores”, señaló luego.
Frente a esta decisión, la zafra yerbatera 2026 comienza envuelta en un escenario de gran incertidumbre, donde la tensión entre la industria y los productores solo tiene margen para crecer.