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“Volver a la tierra no es retroceder”: El cordobés Rodrigo García acaba de publicar su primer libro “Guardianes de la Casa Común”, donde propone reconstruir el campo cambiando el modelo imperante

“En un mundo que nos pide a gritos que lo cuidemos, este libro es una brújula para quienes sentimos que la militancia ambiental es el camino”, reza un comentario editorial del primer libro del...

“Volver a la tierra no es retroceder”: El cordobés Rodrigo García acaba de publicar su primer libro “Guardianes de la Casa Común”, donde propone reconstruir el campo cambiando el modelo imperante

“En un mundo que nos pide a gritos que lo cuidemos, este libro es una brújula para quienes sentimos que la militancia ambiental es el camino”, reza un comentario editorial del primer libro del...

“En un mundo que nos pide a gritos que lo cuidemos, este libro es una brújula para quienes sentimos que la militancia ambiental es el camino”, reza un comentario editorial del primer libro del productor cordobés Rodrigo García, quien reside en su granja agroecológica “La Serendipia”, ubicada en Villa Yacanto, en el Valle de Calamuchita.

Desde siempre Rodrigo se ha destacado por su carácter de liderazgo, su capacidad de comunicador social y su personalidad política, en el más amplio sentido de esta palabra, por ser un hombre que siempre está comprometiéndose con los problemas de su comunidad local, regional y del mundo.

En el subtítulo de su libro, presentado pocos días atrás, García adosa: “Un llamado a la militancia medioambiental”. En su obra, el autor hace una crítica al modelo agroindustrial imperante pero también al modelo de soberanía alimentaria, preguntándose, por ejemplo: “¿Por qué los pequeños agricultores debemos pagar para certificar que nuestras producciones son orgánicas, cuando no utilizamos agrotóxicos, mientras que no se les exige a quienes los utilizan, muchas veces indiscriminadamente -algunos prohibidos desde hace años en otros países-? Es a ellos a quienes se les debe exigir que certifiquen ser orgánicos, para que dejen de contaminar”.

El cordobés sentencia con hondura filosófica, en su prólogo: “No todo se puede medir. No todo entra en una planilla de cálculo, en un rinde o en una certificación.  Hay algo que se rompe cuando la tierra se vuelve objeto. Hay algo que sana cuando vuelve a ser hogar”.

Bichos de Campo lo visitó hace algún tiempo en La Serendipia, su establecimiento en Córdoba:

“Este libro no nació en un escritorio. Nació del cansancio de ver cuerpos enfermos, suelos agotados y pueblos vaciados. Nació de la bronca, sí, pero también del amor profundo por una forma de vida que se resiste a desaparecer. Porque antes del veneno hubo semillas. Porque antes del mercado hubo comunidad. Antes del desarraigo hubo manos, tiempo y sentido”, explica.

Continúa Rodrigo con lo que podemos llamar su manifiesto: “El campesino no es una postal del pasado. Es una posibilidad del futuro. Es quien sabe que la tierra no se domina: se cuida. Que el alimento no es mercancía: es vínculo. Que producir vida es un acto político. Nada de lo que proponemos es imposible. Lo imposible es seguir como estamos. Lo imposible es sostener un sistema que enferma a los que producen y a los que comen. Lo imposible es construir una nación negando su suelo y a su gente”.

Sigue García: “Volver a la tierra no es retroceder. Es recordar quiénes somos. Es recuperar el hilo que une al surco con la mesa, al campo con la ciudad, al trabajo con la dignidad. Mientras haya alguien guardando una semilla, un productor que elija cuidar su suelo, un pueblo que reclame alimento sano para sus hijos… todavía hay esperanza. Y esa esperanza no cae del cielo. Se organiza. Se cultiva. Se defiende. La Casa Común no necesita dueños. Necesita guardianes”.

En el libro, llama la atención la vehemencia con la que Rodrigo escribe. Porque cada frase cae a plomo en el alma del lector y lo obliga a replantearse todo lo que daba por establecido. Su redacción es movilizadora. Él se reconoce como parte del Grupo de Reflexión Rural (GRR), ya que en él fue “germinando las semillas” de este libro. Y además, como fuente inspiradora, el libro de Jorge E. Rulli, “Semillas para una nueva conciencia”. Alguien escribió: “No es sólo un libro sobre ecología; es un manifiesto político, social y técnico que interpela al lector sobre el destino de nuestra tierra. Para el autor, ser guardián implica una responsabilidad ética y operativa frente a lo que define como una crisis socioambiental.

Jorge Rulli: “Antes el campo daba arraigo y felicidad. Eso lo quitaron los planes sociales y los comedores que los políticos instalan en su afán de generar dependencia social”

El productor cordobés traza un camino de salida con propuestas concretas y propone una estructura federalista, para recuperar la vida del suelo y la dignidad del productor. Denuncia que el sistema actual prioriza el capital sobre la biología y propone una transición de cómo pasar de un modelo de insumos químicos a uno de procesos biológicos, sin morir en el intento. Explica que lo que aparece como “ganancia” en un balance contable suele ignorar las externalidades negativas: pérdida de biodiversidad, contaminación de napas y enfermedades en las poblaciones rurales.

También desenmascara, Rodrigo, que el nuevo sistema de compra de bonos de carbono termina siendo otra falsedad, porque permite que las grandes empresas del mundo sigan contaminando el ambiente mientras compensan con esos créditos. Propone una transición por la que el productor vaya recuperando su autonomía frente a los “paquetes” de insumos que lo han vuelto dependiente. Habla de la importancia de los bioinsumos y que la ciencia debe estar al servicio de la vida, y no del mercado.

En su libro, el productor orgánico incluye un artículo complementario del referente en agroecología Jairo Restrepo Rivera, que refuerza la visión técnica y política de la agricultura orgánica. Plantea un nuevo federalismo a partir de una reestructuración política y territorial, con arraigo rural y producción local, para combatir la pobreza y el hacinamiento de la población en las periferias urbanas, que a lo largo de décadas no cesa en nuestro país.

El libro, de la editorial Quo Vadis Ediciones Visionarias, está a la venta desde marzo de 2026 y se viene presentando en librerías y bares de Córdoba y Buenos Aires.

Algunos títulos del libro son: Del surco al cinturón de miseria. El desarraigo como política de Estado, de hecho. El vacío de arraigo y el círculo del crimen. La verdadera seguridad nacional empieza en el arraigo rural (para resolver la inseguridad en los conurbanos). Complicidad política. Las firmas de la entrega (los gobiernos cómplices). La triangulación del despojo. Del INTA de las multinacionales al INTA de las biofábricas. Del SENASA del control al SENASA del fomento. El INASE. El INTI, tecnología para el arraigo. Y sobre el final presenta propuestas concretas.

Rodrigo evoca una frase que solía repetirle su padre, quien ya partió de esta vida: “El que traga libros no se come el cuento”, que alude a la virtud de la lectura, para adquirir la experiencia y la sabiduría de otros. Pero remata con humor diciendo que su padre jamás hubiese imaginado que su hijo llegara a escribir alguna vez un libro. Pero que, desde ya, seguramente estaría feliz y orgulloso.

Fuente: https://bichosdecampo.com/volver-a-la-tierra-no-es-retroceder-el-cordobes-rodrigo-garcia-acaba-de-publicar-su-primer-libro-guardianes-de-la-casa-comun-donde-propone-reconstruir-el-campo-cambiando-el-mod/

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