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Una miel de historias: El fideicomiso apícola que nació para producir miel, pero también para ayudar, demuestra que se puede hacer un buen negocio aún donando la mitad de las ganancias a proyectos solidarios

Decenas de inversores que no se conocen pero que ayudan a producir con un doble objetivo: obtener un retorno y servir a un fin social. Esa es la idea rectora que resume el espíritu de “La Noveda...

Una miel de historias: El fideicomiso apícola que nació para producir miel, pero también para ayudar, demuestra que se puede hacer un buen negocio aún donando la mitad de las ganancias a proyectos solidarios

Decenas de inversores que no se conocen pero que ayudan a producir con un doble objetivo: obtener un retorno y servir a un fin social. Esa es la idea rectora que resume el espíritu de “La Noveda...

Decenas de inversores que no se conocen pero que ayudan a producir con un doble objetivo: obtener un retorno y servir a un fin social. Esa es la idea rectora que resume el espíritu de “La Novedad”, el primer fideicomiso apícola del país que combina un alimento noble con una causa más noble aún.

Un proyecto comenzado hace 3 años, que reúne ya a 140 fiduciarios y mantiene más de 700 colmenas. Con poca publicidad, pero mucho boca en boca, se trata de una iniciativa muy próspera que vale la pena recuperar a propósito de la Semana Nacional de la Miel.

Para entender cómo funciona este fideicomiso apícola solidario hay que indagar en las bases de un movimiento global muy extendido, la “Economía de Comunión”.

En resumidas cuentas, ese modelo, difundido a partir de los años noventa, pregona una filosofía empresarial con impacto social, sin dejar de buscar el rédito económico. Aunque su nombre preste a confusión, este proyecto global abarca todo tipo de actividades pero no está asociado a la iglesia.

“Es comunión en el sentido etimológico de la palabra, es decir, común unión, gente que busca la unidad, la paz y la equidad a través de la economía”, describió Aldo Callegari, uno de los fundadores de “La Novedad” y de los responsables de unir a la miel con esa gran cosmovisión global.

Hace algunos años, se conocieron junto al ingeniero agrónomo Pablo Sustersic gracias a la actividad ganadera. No tenían trayectoria en la apicultura pero sí un deseo muy fuerte: poder producir, crecer e invertir, pero a la vez ayudar a los demás.

 

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Así fue como, en conjunto con pequeños productores del Norte, surgió este fideicomiso que abre las puertas a todo aquel que quiera participar. “La única gran condición es que la mitad de la renta se dona. Eso está en el contrato inicial”, explicó Sustersic. “No fue fácil hacerle entender a los organismos recaudatorios eso. Creían que había una trampa, no podían creer que se resigne la mitad de la ganancia”, recordó Callegari.

El sistema contempla una inversión mínima de 150 dólares, el equivalente al costo de poner a producir una colmena durante el primer año, y, anualmente, se obtienen retornos de acuerdo a los resultados productivos y comerciales que tuvo la miel. Ya está estipulado que el 50% de las ganancias se destinan a becas de formación en el Instituto Universitario Sophia para América Latina y el Caribe.

Una miel de historias: “Si volviera a nacer, volvería a ser apicultor”, dice Claudio Auger, que dedicó 40 años de su vida a esta actividad y que hoy, a pesar de los vaivenes, todavía la elige

Al día de hoy, ya cuentan con más de 700 colmenas en funcionamiento, distribuidas entre el norte santiagueño y el sur de Tucumán. Allí trabajan con pequeños productores, a quienes capacitan, proveen del material para trabajar y, a la vez, mejoran su rentabilidad, ya que ofrecen precios superiores a los que generalmente paga la industria.

“Es miel de calidad a un precio digno y justo”, afirman desde la empresa. La calidad la otorga también la zona elegida, que es la que les permite obtener miel de azahar de limón -que tiene incluso su propia identificación geográfica (IG)-, de mistol, de algarrobo y multifloral apta para exportación.miel del alba

Cuentan además con su propia sala de extracción y fraccionamiento habilitada con la que procesan todo lo que se extrae, para salir luego al mercado con las cuatro líneas diferentes, comercializadas a través de la firma “El Alba”.

“Sin haber hecho nunca publicidad, Alba está en prácticamente 80 ciudades de Argentina”, asegura Aldo, que está muy orgulloso de eso porque dice que resume el espíritu de la Economía de Comunión.

Y es que gran parte del boca en boca está vinculado también a la acción solidaria. Muchos socios compran la miel para donarla, para apoyar a otros proyectos, o bien para venderlas ellos mismos. Generalmente, todo se hace a consignación, una forma que tiene la empresa de devolver la confianza que vuelcan en ella a través de la inversión.

“Así ayudamos a mucha gente que se queda sin trabajo, algo que hoy está de moda. Le damos la miel en consignación y así tiene una salida. Es una una cadena que también va sanando relaciones del tejido social”, afirmó Callegari.

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Así es como se van acumulando historias muy lindas, que demuestran lo amplio que puede ser el impacto de una actividad económica con sesgo social. Grupos de hilanderas que se reúnen para comprar una colmena, empresarios que cubren de su bolsillo las pérdidas para no afectar los balances y hasta un hombre que pudo reconstruir su casa volviéndose vendedor de miel. Las hay por todos lados.

Para los impulsores de esta iniciativa es también muy lindo verlo. “Como ingeniero agrónomo, estoy trabajando en una empresa distinta a todas las otras que he trabajado en mi vida. Y eso es lo que condensa el espíritu de este proyecto”, explicó Sustersic.

Y por si todo eso fuera poco, este año serán sede del congreso global de “Economía de Comunión”, que llega por primera vez a Argentina -atraído por las novedades de este proyecto apícola- y contará con la participación de representantes de más de 50 países.

Igualmente, al final del día no pierden de vista un hecho básico: que “La Novedad” es una empresa, y que como tal debe invertir y crecer para luego cumplir con su doble propósito. Y, por eso, los números son rectores.

Si se ciñen por lo que les dicen las cifras, entonces también es muy bueno el presente, pero mucho más el futuro. “Es una empresa que está en posición de despegue. Hay que pensar a largo plazo, y yo le tengo mucha fe a esto”, aseguró Aldo.

Fuente: https://bichosdecampo.com/una-miel-de-historias-el-fideicomiso-apicola-que-nacio-para-producir-miel-pero-tambien-para-ayudar-demuestra-que-se-puede-hacer-un-buen-negocio-aun-donando-la-mitad-de-las-ganancias-a-proyectos-sol/

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