
Una aventura iniciada en pandemia terminó con la creación de una pyme que fabrica yogures y da trabajo en Santo Tomé: “Sentimos mucha gratitud”, dice su fundadora Ana Naput
Ya sea convencidos o inmersos en la duda, la pandemia fue para muchos el momento de barajas y dar de nuevo. En el caso de la familia Naput, el paso estuvo dado por una necesidad muy concreta como l...
Ya sea convencidos o inmersos en la duda, la pandemia fue para muchos el momento de barajas y dar de nuevo. En el caso de la familia Naput, el paso estuvo dado por una necesidad muy concreta como la falta de trabajo. Fue ahí donde nació una aventura que seis años después derrama sus mieles en su comunidad.
“Estábamos en casa, teníamos el trabajo pausado, y decidimos hacer algo constructivo, que sume y que sea divertido a la vez. Con mi hermana y mi papá empezamos a comprar leche y a hacer yogurt de forma artesanal en casa. Hoy, gracias a Dios, ya tenemos una fábrica habilitada”, contó a Bichos de Campo con gran emoción Ana Naput, fundadora de la fábrica Chopped, en la localidad santafecina de Santo Tomé.
El proceso pasó por varias etapas hasta llegar a la fórmula que consagró el éxito. Al principio todo fue prueba y error, tanto a nivel de la materia prima como a nivel de las recetas.
“Arrancamos con la leche en caja del súper y recetas de internet. A veces nos salían y a veces no, pero ya le vendíamos a los vecinos del barrio. Después la gente comenzó a incorporarlos a sus meses, por ser una opción saludable y ahorrarles trabajo, y empezamos a comprar leche de un tambo que tenemos a unos 20 minutos, con vacas alimentadas a pasto”, señaló Naput.
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Aquello supuso una profesionalización del trabajo, teniendo que suma el proceso de pasteurizado y los análisis de inocuidad y calidad correspondientes previo a la fabricación de los yogures.
Actualmente procesan unos 200 litros diarios, lo que les permite fabricar de forma continua y mantener el espíritu artesanal.
“Nosotros traemos la leche, la elaboramos, envasamos y despachamos en el día. El yogurt griego se fermenta por ocho horas, mientras que el natural se hace por diez. El griego pasa por un proceso de filtrado donde pierde el 50% de su composición, que es suero, y ahí envasamos. Al natural lo batimos para que quede más cremoso”, explicó la emprendedora.
El portfolio de productos incluye también incluye una versión con frutos rojos, y otro con semillas de chía añadidas. En todos los casos se trabaja sin azúcar añadida.
La comercialización se realiza en Rosario, Esperanza, Rafaela, Santo Tomé, Santa Fe y Buenos Aires, entre otros puntos.
“Crecimos muchísimo pero empezamos por los vecinos, de quienes nunca nos vamos a olvidar. Por eso hoy tenemos dos canales de comunicación en nuestras páginas, donde podés encontrar el canal para comprar minorista, con envío puerta a puerta, o para comprar mayorista y revender en tu comercio o distribuidora. Somos fuente de trabajo de un montón de gente, y eso está muy bueno”, celebró Naput.
-¿Por qué crees que la gente lo compra?- le preguntamos.
-El yogur es un alimento milenario. Creo que hoy la gente elige comprarlos de esta manera, elaborados artesanalmente, porque es lo mismo que harían en su casa pero le ahorramos todo el trabajo de tener que hacer la fermentación. De hecho, el año pasado sumamos una habilitación nueva, de base cárnica a la fábrica, para poder elaborar caldo de hueso, un producto que muchos eligen y que lleva muchísimas horas de cocción. Esto le ahorra tiempo y es un alimento muy interesante para incorpora.
-¿Y qué se siente? ¿Vértigo?
-Incertidumbre y gratitud. Todos los días es ver cómo está la economía, uno se tiene que ir adaptando a eso, a las propuestas, al consumidor. Ahora dentro de un mes lanzamos otra línea de yogures que va a tener también otro costo, porque viene en otro envase. Así podemos adaptarnos al consumidor para que no deje de consumir el producto. Y gratitud sentimos porque más allá de todo el esfuerzo diario, esto funciona, se pueden pagar sueldos, nosotros podemos vivir de esto y podemos seguir creciendo, que es lo más importante.
Foto de portada: Punto Biz