
Tras un voraz incendio, el frigorífico Gorina logró reconstruir su planta y vuelve a operar a pleno: Carlos Riusech destaca las oportunidades mundiales para la carne argentina y las complicaciones del negocio
Uno de los hitos recientes en la historia del frigorífico Gorina, que siempre aparece en el podio entre los exportadores de carne, fue la recuperación de su planta de despostada y frío ubicada c...
Uno de los hitos recientes en la historia del frigorífico Gorina, que siempre aparece en el podio entre los exportadores de carne, fue la recuperación de su planta de despostada y frío ubicada cerca de La Plata, que fuedestruida por un incendio el 17 de febrero de 2025, cuando todavía estaba en etapa de puesta a punto.
Tras completar los peritajes y retirar los escombros, la reconstrucción comenzó en junio de ese año y quedó terminada en un año. “Fue concluida al 100% y está trabajando a pleno desde junio de 2026”, contó Carlos Riusech, presidente de esa empresa, a Bichos de Campo.
La faena no había sido afectada por el siniestro y actualmente alcanza unas 1.300 cabezas diarias cuando se realizan operaciones kosher y alrededor de 1.500 en jornadas normales.
La empresa cuenta hoy con 800 empleados y trabaja en un solo turno, tanto en faena como en despostada. Antes del incendio ocupaba a unas 1.100 personas y espera recuperar ese nivel si la evolución de los mercados acompaña y consigue incrementar el volumen de actividad.
Gorina está habilitado para exportar a la Unión Europea, Estados Unidos, Israel, Rusia y Chile, entre otros destinos, y todavía espera la habilitación para China. Con la planta reconstruida y una demanda internacional que Riusech ve firme, el desafío será conseguir más hacienda y mejorar la escala de producción para aprovechar las oportunidades comerciales.
Es que la reivindicación de las proteínas animales a nivel mundial y una demanda internacional firme de carne vacuna conviven con una dificultad cada vez más evidente para la industria frigorífica: la falta de hacienda.
Riusech consideró que los precios actuales son históricamente atractivos, aunque advirtió que la escasez de ganado y el inicio de un ciclo de retención complican la ecuación de los exportadores.
“Estamos entrando en un ciclo de retención, que puede llegar a agudizar más este cuadro”, señaló Riusech durante la SIAL de París, donde destacó las oportunidades que se abren para la carne argentina, en particular por la salida de Brasil del mercado europeo y la entrada en vigencia del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur.
Según explicó, el año próximo Argentina contará con 33.000 toneladas adicionales en el marco del acuerdo, un volumen que crecerá gradualmente hasta alcanzar las 99.000 toneladas en 2031. “Hasta ahora siempre fuimos calidad, creo que va a ser calidad y cantidad el año próximo”, afirmó.
Sin embargo, el directivo remarcó que los buenos valores internacionales no garantizan rentabilidad para la industria, en un escenario de escasez estructural de ganado que también afecta a Uruguay y Estados Unidos.
Para Riusech, la respuesta pasa por aumentar la producción. “Argentina venía produciendo hace prácticamente 30 años más o menos 3 millones de toneladas de carne en gancho. Pensamos que ahí hay un potencial”, sostuvo.
En ese sentido, destacó la evolución del peso de las carcasas, que ya ronda los 247 kilos, y planteó la necesidad de incrementar el rodeo nacional. “Creo que el mejor estímulo es el precio”, dijo, aunque también reclamó estabilidad económica y previsibilidad en las medidas sectoriales.
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Riusech consideró que la exportación argentina atraviesa una transformación, con una participación creciente de los mercados que demandan cortes de mayor calidad. China, que llegó a representar el 75% de los embarques, hoy explica alrededor del 50% del volumen exportado y el 35% de los dólares ingresados. Estados Unidos representa cerca del 20% de los negocios, Europa el 15% e Israel el 13%.
A esa diversificación se suman las posibilidades de apertura de nuevos destinos. El empresario destacó los avances para ingresar a Japón y las gestiones para habilitar Indonesia y Tailandia, mercados que podrían ampliar las oportunidades para la carne argentina.
También se refirió al reglamento europeo contra la deforestación, que obligará a demostrar la trazabilidad de los productos. Consideró que el país está preparado para cumplir con las exigencias, aunque advirtió que falta comunicación hacia los productores. “Es un requisito a cumplir. Tenemos que mirar la potencialidad de mercado”, señaló, y remarcó que tanto los establecimientos ganaderos como los frigoríficos atraviesan un proceso de adaptación.