
Transgénicos no, pero… Europa dio hoy un paso histórico al aceptar nuevos cultivos logrados a partir de la edición génica
Los cultivos transgénicos, surgidos hacia finales de los años 90, surgen luego de incorporar un gen ajeno en el ADN de una planta, de modo de que esta adopte cierta característica. Esa práctica...
Los cultivos transgénicos, surgidos hacia finales de los años 90, surgen luego de incorporar un gen ajeno en el ADN de una planta, de modo de que esta adopte cierta característica. Esa práctica de la biotecnología moderna, que dio origen a cultivos muy exitosos como la soja resistente al glifosato o el maíz resistente a plagas, siempre fue muy rechazada por la Unión Europea.
Pero con el correr de los años, se han desarrollado otro tipo de herramientas para modificar cultivos. La que más está creciendo es la llamada “edición génica”, que es alterar un rasgo de un ADN (buscando determinada reacción) sin introducir genes de otra especie. Estos nuevos métodos, que resultan a veces mucho más rápidos y menos costosos, son los que están utilizando las grandes semilleras globales, en la carrera por resolver los problemas cotidianos de la agricultura.
Hasta ahora, la Unión Europea había sido históricamente esquiva a todos estos cambios, e incluso fue un escollo importante en las últimas tres décadas para el desarrollo de los cultivos transgénicos. Pero este miércoles el Parlamento Europea dio un paso histórico hacia un cambio de esa lógica retardataria, al autorizar el uso de nuevas técnicas genómicas (NTG) en la agricultura.
“Variedades que consumen menos agua o pesticidas, trigo con bajo contenido de gluten… Estas NTG permiten modificar el genoma de una planta sin introducir ADN extraño, a diferencia de los organismos genéticamente modificados (OGM) de primera generación. Por ello, las semillas obtenidas mediante NTG son organismos genéticamente modificados, pero no transgénicos”, aclaró el medio France24 al dar cuenta de esa votación. Se entienden los reparos: Francia ha sido uno de los escollos más importantes al crecimiento de la biotecnología en Europa.
Hasta ahora, las técnicas de la edición génica estaban clasificadas en la misma categoría de los OGM (organismos genéticamente modificados), cuyo cultivo está prohibido en la Unión Europea desde siempre, salvo el caso excepcional del maíz Bt de Monsanto que es cultivado en pequeñas superficies de España y Portugal.
Pero el peso de la evidencia ha sido contundente. Y la presión de los agricultores europeos para poder contar con estos cultivos mejorados ha sido una constante. Por eso el texto legal que se votó hoy, y que separaba aguas entre transgénicos y cultivos editados contaba con el respaldo de la poderosa organización agrícola Copa-Cogeca y de las grandes empresas de semillas, que reclamaban una mayor competitividad europea frente a Estados Unidos y China, que desde hace décadas utilizan estas técnicas.
La eurodiputada sueca e impulsora de la histórica reforma, Jessica Polfjärd, aseguró que ahora en Europa se podrá “cultivar plantas resistentes al cambio climático y obtener rendimientos más altos en superficies más reducidas”.
“Copa y Cogeca celebran la aprobación definitiva por parte del Parlamento Europeo del Reglamento sobre Nuevas Técnicas Genómicas (NTG), una decisión histórica que abre las puertas a la próxima generación de variedades de cultivos para la agricultura europea. Los agricultores respaldan el nuevo marco normativo, que se espera acelere el desarrollo de variedades vegetales mejoradas, más resistentes a plagas y enfermedades, mejor adaptadas al estrés climático, como la sequía y el calor, y capaces de ofrecer rendimientos más estables y abundantes”, celebraron las gremiales de productores.
El acuerdo alcanzado con los Estados miembros flexibiliza las normas actuales para una parte importante de las NTG, que a partir de ahora se considerarán “equivalentes” a las variedades convencionales siempre y cuando presenten un número limitado de mutaciones. Es la misma postura adoptada desde hace rato por la Argentina y otros países, que exigen requisitos mucho más leves a la edición génica de los que exigían a los transgénicos.
La oposición a esta reforma en Europa, por cierto, surge de grupos de productores orgánicos, quienes se oponen a la medida al temer una “privatización” de los seres vivos y una “homogeneización de los cultivos”.
En las reformas, los cultivos modificados resistentes a los herbicidas o que producen insecticidas seguirán prohibidos, mientras que en la agricultura orgánica no se autorizará ningún tipo de técnica genómica.
Hay una divergencia adicional, por la identificación a los consumidores de este tipo de cultivos. Según el texto votado este miércoles, la presencia de NTG de categoría 1 deberá figurar en las bolsas de semillas, pero no en el etiquetado de los productos finales que los utilizaron como materia prima.
Ahora, según marcan los representantes gremiales del agro, concluido el proceso legislativo, la Comisión Europea será la responsable de elaborar las directrices y el Código de Conducta necesarios para la aplicación práctica de las nuevas prácticas. “Copa y Cogeca solicitan un proceso oportuno, pragmático y con base científica, desarrollado en estrecha consulta con los agricultores, las cooperativas, los obtentores y toda la cadena agroalimentaria”, se ilusionaron.
Se prevé que el nuevo marco normativo entre en pleno funcionamiento en los próximos dos años. “La votación de hoy supone un hito importante. Ahora debemos centrarnos en establecer las normas y directrices que permitan a los agricultores europeos acceder a la próxima generación de variedades de cultivos y aprovechar al máximo las ventajas de esta innovación”, festejaron las entidades de agricultores del viejo continente, que así aspira a modernizarse un poco.