Si bien llega tarde, la chicharrita del maíz marca picos históricos en el NOA, NEA y Centro-Norte
El Informe Nº 39 de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, correspondiente al período del 17 de marzo al 1 de abril de 2026, confirma un escenario de crecimiento acelerado del vector de...
El Informe Nº 39 de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, correspondiente al período del 17 de marzo al 1 de abril de 2026, confirma un escenario de crecimiento acelerado del vector del achaparramiento del maíz en gran parte del país. El relevamiento abarcó 325 localidades argentinas y cuatro de Uruguay, consolidando una tendencia que los técnicos describen como “un crecimiento marcadamente exponencial en las últimas evaluaciones realizadas”.
La chicharrita del maíz (Dalbulus maidis) es un pequeño insecto vector que, por sí solo, no causa daños significativos, pero transmite patógenos capaces de provocar el complejo del achaparramiento del maíz, una enfermedad que reduce drásticamente el rendimiento. En campañas recientes, especialmente en 2023/24, su expansión generó pérdidas severas en amplias zonas del país, con lotes que llegaron a perder más del 50% de su potencial productivo. El problema se agrava porque el insecto se desplaza con facilidad, coloniza maíces en distintos estadios y encuentra hospedantes alternativos durante todo el año, lo que sostiene poblaciones activas incluso fuera de la ventana crítica del cultivo.
Frente a este escenario, la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis se consolidó como una herramienta estratégica. Integrada por instituciones públicas y privadas —entre ellas INTA, Aapresid, CREA, EEAOC, CONICET, MAIZAR, CASAFE y SENASA— la red releva semanalmente cientos de trampas cromáticas distribuidas en todo el país.
Según la red, en el NOA, el 99% de las trampas está instalado sobre maíz y el 67% de las localidades superó los 100 adultos por trampa. El promedio regional saltó de 128,69 a 315,49 individuos, impulsado por cultivos en fases reproductivas R3–R4. Las Termas (Santiago del Estero) y El Bananal (Jujuy) registraron los valores más altos, con 1.600 y 1.448 adultos por trampa. Además, los primeros análisis de portación de Corn Stunt Spiroplasma (CSS) arrojaron niveles moderados: 17% en Metán e Isca Yacu y 13% en El Palomar.
El NEA mostró una dinámica similar: el 67% de las localidades superó los 100 adultos por trampa y el promedio regional trepó a 320,07 individuos. En Santiago del Estero se registraron los máximos valores, con Roversi (1.674) y Puna (1.640) como puntos críticos. Según el informe, “la población de D. maidis se encuentra en una marcada fase de incremento”.
En el Litoral, el 70% de las localidades registró presencia del vector. Aunque el promedio regional bajó de 237,92 a 165,76 adultos por trampa, aumentó la proporción de sitios con más de 100 individuos (24%). Entre Ríos concentró los valores más altos, destacándose Villa Mantero (1.069) y Colonia Celina (867).
El Centro-Norte consolidó la tendencia ascendente: el 87% de las localidades registró detecciones y el 46% superó los 100 adultos por trampa. El promedio regional subió a 212,78 individuos, con picos en San Jerónimo Norte (1.077) y Monte del Rosario (916). Para los técnicos, estos valores “confirman el escenario de incremento poblacional observado”.
En el Centro-Sur, si bien el 61% de las localidades no registró capturas, se observó un leve aumento en la actividad del vector. El promedio en maíz ascendió a 10,53 adultos por trampa, con Timbúes (149) y Zavalla (113) como los registros más altos.
En Uruguay, las cuatro localidades monitoreadas confirmaron presencia del insecto. Young volvió a liderar las capturas con 577 adultos por trampa.
El informe advierte que, aun con maíces tardíos en fases reproductivas, “es imprescindible mantener esquemas de monitoreo activos, continuos y sistemáticos”, ya que la información generada en esta etapa resulta clave para interpretar la dinámica regional del vector y mejorar la toma de decisiones en campañas futuras.
Frente a un patosistema en expansión, la Red insiste en que el monitoreo es el pilar central del Manejo Integrado de Plagas para reducir el impacto de las enfermedades transmitidas por D. maidis.