
Según el sindicato Atilra, que siempre buscó llegar a esta situación, la cooperativa Sancor terminó pidiendo su propia quiebra dentro del concurso de acreedores ¿Será?
El sindicato de la industria lechera, Atilra, dio por cierta esta noche la información respecto de que la cooperativa láctea Sancor, después de muchos años de andar a los tumbos y en medio de u...
El sindicato de la industria lechera, Atilra, dio por cierta esta noche la información respecto de que la cooperativa láctea Sancor, después de muchos años de andar a los tumbos y en medio de un concurso de acreedores, pidió al Juzgado de Primera Instancia de Distrito 5 en lo Civil y Comercial de la Cuarta Nominación que decrete su propia quiebra. Trasunta la versión que los directivos de la cooperativa habrían tirado finalmente la toalla, al no poder hacer frente a los compromisos que viene acumulando la empresa.
De todos modos, vale aclarar, que ese pedido todavía esta noche no figuraba en el expediente, y que muy posiblemente la versión haya surgido de una probable convocatoria a una asamblea de socios de Sancor para el próximo día 30. De ser cierta el pedido, esa instancia debería ser la que apruebe dar semejante paso.
“Sancor pide su propia quiebra”, es el título del comunicado emitido por Atilra, que completa: “Luego del los informes elevados por la Sindicatura, el Comité Provisorio de Control, y la coadministración designada por el Juzgado, coincidentes todos en el probado estado de cesación de pagos, impotencia e insolvencia patrimonial general y definitiva de la concursada, Sanco CUL acaba de pedir su propia quiebra”.
Este es el comunicado:
El gremio Atilra da por descontado que en algún momento iba a suceder esta situación, y por eso consideró que el pedido de auto quiebra “no agrega ni quita nada, resultando a esta altura un gesto irrelevante que pone fin a una tozuda postura que negaba la realidad”.
Según los sindicalistas, esa realidad que negaban los directivos de la cooperativa que alguna vez fue la insignia de la industria láctea argentina era que “Sancor se viene sosteniendo con el patrimonio de los trabajadores, a los que les debe ocho meses de sueldos más aguinaldo”.
Por cierto, tal como dijo Atilra, hubo una gran cantidad de informes sobre la situación de Sancor que se presentaron en las últimas horas dentro del expediente:
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Sancor tramita su concurso de acreedores desde principios del año pasado. En ese proceso, a fines de marzo el juzgado dio a conocer las sentencias de verificación de créditos, definiendo la existencia de un pasivo concursal que asciende a unos 185 millones de dólares, según el cálculo propuesto al dólar de febrero de 2025 cuando se inició el concurso. A partir del procesamiento de 1.519 pedidos de verificación sobre un total de 2.702 acreedores, el Tribunal reconoció deudas con proveedores, entidades financieras, organismos fiscales, trabajadores y profesionales.
Pero a la par de ese pesado lastre que está siendo tramitado por la vía concursal, la cooperativa mantiene su actividad -o al menos lo intenta- y va acumulando nueva deuda, tanto con sus proveedores como con su planta laborar, hoy reducida a una cuarte parte de la que supo ser en otros tiempos.
Debido a estos incumplimientos, a fines de 2025, el juez Marcelo Germán Gelcich resolvió disponer la intervención en el marco del concurso preventivo que atraviesa la empresa láctea desde febrero pasado, designando una coadministración judicial. Esta fue una de las partes que -según la versión del gremio- acaba de dar su veredicto sobre la imposibilidad de reactivar a la empresa láctea.
El juez concursal intervino SanCor ante una catarata de incumplimientos de la empresa láctea
En los fundamentos de aquella medida se indica que la empresa concursada aún no terminaba de cancelar el pago de los sueldos correspondientes al mes de junio 2025, y adeudaba la totalidad de los haberes de julio, agosto, septiembre, octubre y noviembre del año 2025, además de la primera y segunda cuota del Sueldo Anual Complementario año 2025. En lo que va del presente año, tampoco se pudo normalizar la situación salaria.
Hubo un intento de reactivar hace unos meses las plantas que todavía permanecen en poder de la cooperativa mediante acuerdos con otras empresas que elaborarían allí sus productos a fazón, pero esta posibilidad se frustró rápidamente y las fábricas volvieron a quedar inactivas o trabajar a cuentagotas. Esta situación algunos la atribuyeron a presiones de la propia Atilra sobre las empresa que estaban utilizando las instalaciones de Sancor, de las que se pretendía sean “corresponsables” en el pago de los salarios.
Claramente el escenario de la quiebra era el más demandado por los gremialistas liderados por Héctor Etín Ponce, el secretario general de Atilra, que tiene su base de operaciones en Sunchales. “Tanto para los trabajadores como para nuestra entidad el dictado de la quiebra no constituye un final sino el comienzo de una nueva etapa, donde la marca Sancor despojada de las estructuras que la llevaron al borde de su extinción, deberá volver a florecer”, se ilusionó el gremio.