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¿Se podrá sembrar peces en las 300 cavas que tiene Buenos Aires? Científicos del Conicet analizan el aprovechamiento de las canteras abandonadas para hacer pejerreyes

Investigadores del Instituto de Limnología de La Plata –rama abocada al estudio de los ecosistemas acuáticos continentales-, dependiente del Conicet, avanzan en el estudio de cavas o canteras a...

¿Se podrá sembrar peces en las 300 cavas que tiene Buenos Aires? Científicos del Conicet analizan el aprovechamiento de las canteras abandonadas para hacer pejerreyes

Investigadores del Instituto de Limnología de La Plata –rama abocada al estudio de los ecosistemas acuáticos continentales-, dependiente del Conicet, avanzan en el estudio de cavas o canteras a...

Investigadores del Instituto de Limnología de La Plata –rama abocada al estudio de los ecosistemas acuáticos continentales-, dependiente del Conicet, avanzan en el estudio de cavas o canteras abandonadas e inundadas de Buenos Aires, con el objetivo de evaluar si pueden ser reutilizados tanto para la cría de pejerreyes como para la puesta en marcha de iniciativas de socio-ecoturismo.

La iniciativa une, por un lado, la vasta trayectoria del ILPLA en iniciativas de acuicultura ecológica -paradigma que apunta a reproducir peces de manera sustentable, sin impactar en los ecosistemas acuáticos de forma negativa-, y por el otro el interés del gobierno provincial y los municipios por evaluar el uso que se le da a estos espacios y los riesgos que eso trae aparejado.

Cabe mencionar que el equipo ya avanzo con siembras en lagunas de la provincia, como Las Barrancas, La Tablilla y Chis Chis, en el partido de Lezama. El objetivo ahora es analizar la aptitud de estos ambientes surgidos de la actividad humana (principalmente minera), en términos de su profundidad, forma y relieve de su lecho, así como la calidad del agua y otros parámetros físicos y biológicos.

El proyecto, realizado en acuerdo con la Subsecretaría de Minería bonaerense, busca analizar 20 de las casi 300 canteras cubiertas de agua que hay en la provincia. De acuerdo con los primeros relevamientos, la mayoría de ellas fue utilizada para la extracción de tosca y conchilla.

“Todavía no podemos decir que hay un patrón o una regla general para todas las canteras, ni por la zona en la que se ubican ni por el material que se extrajo de ellas. Las características son muy variables. Una vez que tengamos el análisis hecho podremos decir cuáles son aptas para la cría de peces y cuáles no. En las que no cumplan con las condiciones para ello, por ejemplo, por ser muy poco profundas, se pueden implementar actividades de socio-ecoturismo”, señaló Ailén Solanas, becaria del Conicet en el ILPLA y parte del equipo de trabajo.

A finales de la década de 1990, ese insttituo impulsó un novedoso método de cría de esa especie autóctona en lagunas pampeanas, que consiste en la colocación de jaulas flotantes provistas de una bolsa de red fina en la que se alojan miles de larvas. Esto sirve para proteger de la agresión de otros peces, además de que favorece la entrada de zooplancton. Al cabo de cuatro meses se logran obtener grandes cantidades de alevinos o juveniles que son liberados en el ambiente.

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Sin embargo, para replicar esto en canteras es clave analizar su viabilidad como ambientes aptos.

“En primer lugar, las dimensiones son muy distintas. La laguna de Chascomús, por ejemplo, ronda las 3 mil hectáreas de superficie, mientras que una de las cavas en las que estamos trabajando, ubicada en la localidad de Samborombón, tiene 7 hectáreas. También es muy diferente la actividad del agua. A diferencia de las lagunas, las canteras no tienen aportes tributarios, como puede ser el curso de un arroyo. Es agua más quieta”, señaló Darío Colautti, investigador y director del ILPLA.

“Además, al ser excavaciones profundas hechas por máquinas, presentan paredes que en general están orientadas a 90 grados, lo que les da más reparo, haciendo que no tenga tanta incidencia el viento. Las lagunas, en cambio, son ambientes abiertos y muy sujetos a las condiciones climáticas”, añadió.

Aún así, los investigadores aceptaron el desafío de adaptar este método de cría. Actualmente se encuentran haciendo diversos muestreos en canteras de Samborombón, Florencio Varela y el Gran La Plata, mayormente asociadas a la extracción de materiales para la construcción.

Cada recorrida implica la toma de muestras de agua y de microorganismos que las habitan, además del análisis de la estructura y el relieve del fondo de las cavas.

“Aparentemente, las cavas ofrecen buenas oportunidades para la cría de peces, justamente porque al ser espacios más chicos y estar menos expuestos a las inclemencias, se puede realizar el procedimiento de una manera más controlada. Que no tengan aportes tributarios significa que pueden tener agua de buena calidad, porque no arrastran contaminantes y se reduce la posibilidad de que haya especies que llegan a competir por el ambiente”, indicó Javier Garcia de Souza, otra investigadora.

“En contrapartida, esa característica de tener agua más quieta, implica menos disponibilidad de zooplancton, porque es la actividad del viento la que mueve el agua y la hace circular. En las lagunas pampeanas, hay una mezcla permanente que hace que la producción primaria generalmente sea altísima”, reconoció.

Fuente: https://bichosdecampo.com/se-podra-sembrar-peces-en-las-300-cavas-que-tiene-buenos-aires-cientificos-del-conicet-analizan-el-aprovechamiento-de-las-canteras-abandonadas-para-hacer-pejerreyes/

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