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¿Quién paga la agricultura regenerativa? En SIAL premiaron a industrias alimentarias que ofrecen contratos de largo plazo y asistencia a los productores

La agricultura regenerativa se está convirtiendo en una de las grandes banderas de la industria alimentaria mundial. Pero para que los productores cambien sus prácticas de manejo no alcanza con q...

¿Quién paga la agricultura regenerativa? En SIAL premiaron a industrias alimentarias que ofrecen contratos de largo plazo y asistencia a los productores

La agricultura regenerativa se está convirtiendo en una de las grandes banderas de la industria alimentaria mundial. Pero para que los productores cambien sus prácticas de manejo no alcanza con q...

La agricultura regenerativa se está convirtiendo en una de las grandes banderas de la industria alimentaria mundial. Pero para que los productores cambien sus prácticas de manejo no alcanza con que una empresa les pida que cuiden el suelo, reduzcan su impacto ambiental o mejoren la biodiversidad. También hacen falta recursos, asesoramiento y condiciones comerciales que permitan sostener esos cambios.

Al menos esa es la orientación que muestran algunas de las empresas distinguidas en los premios SIAL For Change 2026, cuyos ganadores fueron anunciados antes del inicio de SIAL París, la feria internacional de alimentos que se desarrollará del 17 al 21 de octubre en Francia.

Entre los casos reconocidos aparecen industrias que acompañan a sus proveedores con agrónomos, contratos de largo plazo y mecanismos de remuneración que buscan mejorar los ingresos de las familias rurales. Una señal de que la discusión sobre la sustentabilidad empieza a involucrar también las condiciones económicas de quienes producen las materias primas.

Uno de los principales premios fue para LSDH (Laiterie de Saint-Denis-de-l’Hôtel), una compañía francesa que emplea a cerca de 2.500 personas y elabora productos lácteos, bebidas vegetales, jugos y ensaladas listas para consumir bajo la marca Crudette.

La empresa recibió el gran premio SIAL For Change 2026 en la categoría de grandes compañías. Entre los aspectos destacados por el jurado figuran sus programas de acompañamiento a productores que avanzan hacia prácticas agroecológicas y regenerativas, pero también un elemento menos habitual en los discursos ambientales: los contratos agrícolas de largo plazo destinados a garantizar ingresos más justos.

El reconocimiento incluyó otras políticas empresarias, como el bienestar animal, el uso de plásticos reciclados y la participación de los trabajadores en los resultados de la compañía. Pero desde la perspectiva agropecuaria, lo interesante es que el modelo contempla tanto las prácticas productivas como la relación económica entre la industria y sus proveedores.

Otra de las empresas distinguidas fue la belga Ardo, especializada en la elaboración y comercialización de verduras, frutas y hierbas congeladas. Fundada en 1960, recibió una mención especial del jurado por su programa MIMOSA+, orientado a extender la agricultura regenerativa entre los productores que abastecen sus plantas industriales.

En este caso, la compañía cuenta con un equipo de 70 agrónomos que trabajan directamente con los agricultores. La asistencia técnica forma parte de una estrategia que también contempla el manejo responsable del agua y el aprovechamiento de subproductos agrícolas.

El caso muestra que la transición hacia nuevas prácticas de producción no depende solamente de decisiones individuales tomadas dentro de cada establecimiento. También puede requerir una estructura de acompañamiento sostenida por las empresas que compran las cosechas.

Los premios de SIAL también reconocieron una experiencia vinculada con pequeños productores de especias en Indonesia. La empresa Origine SRL, dedicada a la comercialización de vainilla, canela, jengibre y clavo de olor, obtuvo el principal galardón de la categoría de pequeñas y medianas empresas.

Según la información difundida por la organización, el 100% de los agricultores asociados a esta compañía participa en sistemas de agricultura regenerativa y agroforestería. El programa incluye la reposición de árboles utilizados, la captación de agua de lluvia y la trazabilidad digital de la cadena comercial.

Pero hay otro dato que sobresale: la empresa asegura pagar valores superiores a los del mercado, dentro de un esquema que alcanza a más de 8.000 familias productoras. La iniciativa también contempla programas para fortalecer la participación económica de las mujeres rurales.

La comparación entre estos tres casos permite reconocer modelos diferentes. LSDH pone el acento en los contratos y la relación comercial con sus proveedores; Ardo destaca por la asistencia agronómica; y Origine combina prácticas ambientales con una política declarada de mejores precios para agricultores de pequeña escala.

Por supuesto, los reconocimientos no permiten conocer por sí solos cuánto dinero adicional reciben los productores, qué duración tienen los contratos o qué costos deben afrontar para modificar sus sistemas. Esos datos no están detallados en el comunicado de SIAL y son fundamentales para evaluar los resultados económicos de cada experiencia.

De todos modos, hay una cuestión que atraviesa los proyectos premiados: la agricultura regenerativa no aparece únicamente como un conjunto de recomendaciones técnicas para el campo, sino como un proceso en el que también deben involucrarse las empresas compradoras de materias primas.

En una industria alimentaria que exige cada vez más información sobre el origen y la forma de producción de los alimentos, el interrogante es hasta dónde ese acompañamiento puede traducirse en mejores condiciones para los productores, y no solamente en nuevos requisitos para vender sus cosechas.

Fuente: https://bichosdecampo.com/quien-paga-la-agricultura-regenerativa-en-sial-premiaron-a-industrias-alimentarias-que-ofrecen-contratos-de-largo-plazo-y-asistencia-a-los-productores/

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