
¿Quién es Lindsay Corporation? La empresa de riego que factura más de 600 millones de dólares y pisa fuerte más allá de Estados Unidos
Lindsay se fundó en 1955 en Nebraska, Estados Unidos, como un negocio de maquinaria agrícola impulsado por Paul Zimmerer, un productor y emprendedor local. A los pocos años, la empresa dio el sa...
Lindsay se fundó en 1955 en Nebraska, Estados Unidos, como un negocio de maquinaria agrícola impulsado por Paul Zimmerer, un productor y emprendedor local. A los pocos años, la empresa dio el salto que definiría su futuro: el desarrollo del sistema de riego por pivote central Zimmatic, una tecnología que permitió automatizar la distribución de agua en grandes superficies y que hoy es estándar en la agricultura moderna.
A partir de ese desarrollo, la compañía se especializó en riego mecanizado. Su actividad principal es el diseño y fabricación de pivotes centrales, estructuras metálicas que pueden superar los 400 o 500 metros de largo y riegan en forma circular, sistemas de movimiento lateral que avanzan en línea recta y enrolladores para aplicaciones más flexibles. Son equipos que permiten estabilizar rendimientos y multiplicar la producción en zonas donde el agua es el factor limitante.
En los últimos años, a ese segmento le sumó una capa tecnológica. Plataformas como FieldNET, desarrollada por la firma, permiten monitorear los equipos desde el celular, definir dosis de riego, integrar datos de suelo y clima y automatizar decisiones. Según explican, el negocio ya no es solo vender máquinas, sino también gestión del agua.
El negocio se organiza en dos segmentos. El principal es riego agrícola, que explica más del 80% de las ventas. El segundo es infraestructura, donde produce sistemas de seguridad vial. Ahí entran desde defensas metálicas para rutas (guardrails) hasta soluciones más sofisticadas como el Road Zipper, un sistema que permite mover barreras de hormigón para cambiar la cantidad de carriles según el tránsito, algo que se usa en autopistas congestionadas o puentes.
Con ese esquema, Lindsay pasó de ser una empresa de Estados Unidos a un jugador multinacional. Actualmente, tiene presencia industrial y comercial en América del Norte, Europa, Asia, África y Oceanía, con operaciones en países como Brasil, Turquía, China y Sudáfrica. Además, cotiza en la Bolsa de Nueva York (NYSE), lo que le da acceso a financiamiento y la obliga a reportar resultados en detalle.
En América Latina, Brasil es uno de sus mercados más relevantes. En Argentina, la compañía opera a través de Irri-Ar, su distribuidor exclusivo, que cuenta con una red de nueve distribuidores y viene creciendo junto con el avance del riego en el país.
En los últimos dos años se instalaron alrededor de 600 equipos de pivote central y el mercado podría sostener unas 500 unidades anuales, en un contexto donde apenas el 15% del área potencial está bajo riego. En muchos casos, el salto productivo es fuerte: pasar de 3.500 kilos de maíz en secano a más de 10.000 kilos bajo riego, según análisis del sector.
En lo que respecta a los números globales de la firma, en el ejercicio fiscal 2025, Lindsay Corporation facturó 676,4 millones de dólares, un crecimiento del 11% interanual. De ese total, 568 millones provinieron del segmento de riego y unos 108 millones del negocio de infraestructura.
El crecimiento tuvo un motor claro: la internacionalización. Las ventas fuera de Estados Unidos aumentaron 39% y por primera vez superaron a las del mercado doméstico. En la práctica, el negocio está cada vez más apoyado en mercados emergentes y proyectos de gran escala, especialmente en regiones con estrés hídrico.
En términos de resultados, la empresa alcanzó un beneficio operativo de 88,1 millones de dólares y una ganancia neta de 74,1 millones, con márgenes cercanos al 13%.
El punto que termina de explicar el negocio no está en la tecnología, sino en cómo se paga. Un sistema de riego por pivote central es una inversión grande, puede costar decenas o cientos de miles de dólares, y casi nunca se compra al contado. Se financia a varios años, muchas veces con líneas específicas de bancos públicos o privados.
Ahí es donde entra el crédito agrícola. En mercados como Estados Unidos o Brasil, la venta de estos equipos depende directamente de las tasas de interés, la disponibilidad de financiamiento y las políticas públicas. Si hay créditos accesibles o programas de incentivo, el productor invierte y el mercado crece. Si el financiamiento se encarece o desaparece, las decisiones se postergan y las ventas caen.
Eso es lo que se vio en los últimos resultados. En el segundo trimestre fiscal de 2026, los ingresos bajaron a 157,7 millones de dólares (–16% interanual) y el resultado operativo cayó a 13 millones. En Brasil, uno de los mercados clave, la menor disponibilidad de crédito y las tasas más altas impactaron directamente en la demanda de equipos.
Al mismo tiempo, la empresa mantiene proyectos de gran escala en regiones como Medio Oriente y el norte de África, donde participa en desarrollos de riego vinculados a políticas de seguridad alimentaria. Son contratos que pueden mover decenas de millones de dólares y que le permiten sostener actividad más allá del ciclo agrícola tradicional.
En paralelo, Lindsay sigue avanzando en tecnología. El próximo paso es el “pivot inteligente”: equipos capaces de detectar fallas, medir variables en tiempo real y enviar diagnósticos automáticos al productor, mejorando la eficiencia y reduciendo costos operativos.