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¿Quién dijo que la apicultura es solo producir miel? Entre La Pampa, Buenos Aires y el valle de Río Negro, Eduardo Casado ofrece servicios de polinización, donde hoy se esconde el verdadero negocio

Nacido en la pequeña localidad pampeana de Doblas, conocida nada menos que como la Capital Nacional de la Apicultura -al punto de tener apiarios hasta en las banquinas-, cuesta pensar que a Eduard...

¿Quién dijo que la apicultura es solo producir miel? Entre La Pampa, Buenos Aires y el valle de Río Negro, Eduardo Casado ofrece servicios de polinización, donde hoy se esconde el verdadero negocio

Nacido en la pequeña localidad pampeana de Doblas, conocida nada menos que como la Capital Nacional de la Apicultura -al punto de tener apiarios hasta en las banquinas-, cuesta pensar que a Eduard...

Nacido en la pequeña localidad pampeana de Doblas, conocida nada menos que como la Capital Nacional de la Apicultura -al punto de tener apiarios hasta en las banquinas-, cuesta pensar que a Eduardo Casado no le haya nacido una pasión por esa actividad. Y él lo recuerda bien: fue a sus cortos seis años, durante su repartija diaria de periódicos a los vecinos, que conoció a un productor con nada menos que 4.000 colmenas, con quien entabló un vínculo muy cercano.

Tal fue la atracción que se encendió en él que para sus 15 años ya tenía 300 colmenas propias. El destino estaba escrito. “En quinto año tenía 60 faltas. Rendía libre porque yo estaba viajando con mis colmenas, haciendo lo que se conoce como apicultura de trashumancia”, confesó en charla con Bichos de Campo.

Mientras sus colegas se abocaban a la producción y fraccionamiento de miel, Casado encontró un hilo mucho más interesante del cual tirar: los servicios de polinización. Estos lo llevaron desde La Pampa hasta el valle de Río Negro, donde comenzó a trabajar con productores frutícolas de ciruela, durazno y pelón, a los que luego sumaron los de pera, manzana e incluso almendras.

Y lejos de quedarse allí, el camino de la floración lo llevó luego hasta el sur de la provincia de Buenos Aires, donde conoció a productores de girasol. En la actualidad, el pampeano ofrece servicios entre los meses de agosto y mayo.

“Nosotros viajamos 500 kilómetros para aprovechar la floración del valle, y luego nos vemos 300 kilómetros para atrás para hacer girasol en La Pampa y Buenos Aires. Hasta 25 años ya que me dedico a esto, de la mano de mi empresa Apiarios El Mona”, contó Casado.

La temporada de polinización comienza con colmenas que están en etapa de crecimiento, y que por las condiciones climáticas todavía están lejos de la etapa de “la mielada”. Esto es clave ya que el productor también se dedica a la comercialización de núcleos, claves para la repoblación de colmenas.

“Hacemos unos 1500 núcleos anuales, en paralelo con la polinización de peras y manzanas. Hoy trabajamos con 2.000 colmenas y un stock de 600 a 1000 núcleos dos veces por año. Por eso esto es un trabajo casi constante durante doce meses”, señaló Casado.

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Teniendo en cuenta que la actividad se basa en un movimiento casi constante de colmenas, el productor hizo especial hincapié en las tareas rigurosas de cuidado que deben hacerse.

“Los cuidados son escalonados. Por empezar, que la colmena no se enjambre. Después cuando venimos del valle al monte, salen colmenas con muchas crías del valle por la gran cantidad de polen. Eso lo tenemos que cuidar también porque allí tenemos 10 a 20 días sin floración. Tenemos que alimentarlas, asegurar sus condiciones, y eso es algo que varía todos los años en función del clima”, indicó el pampeano.

“Si bien una colmena no crece de manera sobredimensionada de un día para el otro, requiere seguirla de cerca. Por eso no queremos tener más de las que ya tenemos, porque nos veríamos sobrepasados de tareas. Hoy lo que más nos duele en la producción es el costo del gasoil y del empleado. Es algo que nos cuesta manejar, en un sector donde la miel tiene el mismo precio hace un año”, añadió a continuación.

-¿Tenés clientes asegurados todos los años?- le preguntamos.

-Sí, prácticamente repetimos las mismas chacras todos los años. En girasol es donde tenemos más clientes nuevos. Estos años han entrado firmas de Estados Unidos a sembrar o a producir semillas dentro de Argentina, y siempre hay clientes que quieren polinizar. En el valle la cosa se achicó mucho porque el petróleo hace a una economía paralela muy, y muchas chacras hoy ya son parte del pueblo.

-De todos modos, algo de miel producís. ¿Hacer solo eso no te sería negocio?

-Si hoy nos dedicaríamos a producir solamente miel, no nos serviría porque tiene mucho costo. Como hacemos polinización y cría, a la miel que obtenemos entre enero y febrero le damos un valor agregado y ahí sí sirve como negocio.

-¿De qué forma lo hacen?

-Hace 8 o 10 años que buscamos colocar nuestra miel en el mercado interno. Para eso ofrecemos mieles seleccionadas, no a granel, tanto nuestra como de productores a quienes le compramos, ya que no alcanza con la cantidad de miel clara que obtenemos nosotros. La fraccionamos y hacemos unos 90 mil kilos anuales. La miel más oscura que no nos gusta para fraccionar sí la mandamos a exportación, de la mano de firmas que se dedican a eso.

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-¿Esto lo termina haciendo más rentable?

-Sí, hoy hablamos de que un kilo de miel a granel está 3.050 pesos el tambor, mientras que fraccionado llega a 6.000. Hablamos de casi un 100% más.

-Con tanta trashumancia, ¿hay algo de tu producción que dejes allá en Doblas?

-Dejamos unas 400 colmenas en el pueblo, en unos 10 campos que ocupamos con permiso. Nosotros somos 1600 habitantes, y no somos menos de 50 a 60 productores. Los campos están muy colapsados, entonces cuando vos das toda la vuelta, si desocupas un área la ocupa otro.

-Más allá de la búsqueda de un negocio, finalmente lo que te mueve la pasión.

-Sí. Nos hemos ido perfeccionando, hemos ido andando y nos gustó mucho. Le dedicamos mucho a esta actividad. Siempre estuvimos un paso adelante de todo. Cuando pensamos que no se podían inseminar reinas, lo hicimos. Cuando pensamos que mover tantas colmenas era imposible, lo hicimos. Esto fue un logro de años de constancia. Y nos consideramos gente abierta. Nos llaman mucho y siempre que podemos, ayudamos.

Fuente: https://bichosdecampo.com/quien-dijo-que-la-apicultura-es-solo-producir-miel-entre-la-pampa-buenos-aires-y-el-valle-de-rio-negro-eduardo-casado-ofrece-servicios-de-polinizacion-donde-hoy-se-esconde-el-verdadero-negoc/

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