
¿Qué sucederá con los 917 trabajadores que tiene Sancor? Luego de decretar la quiebra, el juez empezó con las anunciadas suspensiones y se teme que puedan quedar sólo cien, digitados por el gremio
El 22 de abril de 2026, con la decisión judicial de decretar su quiebra de Sancor, será la fecha del final de una historia que empezó el 17 de septiembre de 1938, con 16 cooperativas que llegaro...
El 22 de abril de 2026, con la decisión judicial de decretar su quiebra de Sancor, será la fecha del final de una historia que empezó el 17 de septiembre de 1938, con 16 cooperativas que llegaron a disponer de 14 plantas, siete mil empleados y un día procesaron el récord de 6 millones de litros de leche. En una historia donde la capacitación al sector primario fue clave, el aporte a la calidad de leche y los primeros pasos en el bienestar animal hicieron la diferencia, marcaron emocionalmente a productores, profesionales y a consumidores, que reconocen en la marca y los productos una calidad que no se afectó con treinta años de crisis.
Todo eso fue Sancor Cooperativas Unidas Limitada, un sentimiento al que le cuesta racionalizar que la quiebra determinada este miércoles fue la peor manera de encontrar un final.
Hoy la Sancor quebrada cuenta con seis plantas y otras dependencias, además de 914 trabajadores, de los cuales 215 están bajo régimen de jornada libre, cobrando parcialmente sus salarios, con deudas salariales que se remontan al mes de agosto y que se liquidan desde julio de 2017 de forma semanal.
Para ellos claramente -más allá de ese final- nada termina aquí. El juez a cargo de ese trámite concursal, Marcelo Gelcich, estuvo recorriendo plantas desde el miércoles por la tarde y ayer jueves, aunque no brindó toda la información de lo que estaba pasando al momento.
¿Y qué pasará con toda esa gente? Dentro de todo el detalle sobre la quiebra que tenía la resolución judicial tomada horas antes, se ponía énfasis en que el síndico Ignacio Pacheco tendría 48 horas para informar al tribunal “la nómina del personal estrictamente necesario para la continuidad de la explotación y/o para realizar las tareas de mantenimiento y conservación para aquellos establecimientos que a la fecha de la presente sentencia no se encuentren en estado de explotación; debiendo indicar funciones, categoría laboral y efectiva prestación de tareas, de conformidad con lo previsto por el art. 189, tercer párrafo, de la ley concursal”.
Casi todas las plantas de Sancor están sin materia prima en estos días, con episodios de interferencia en la llegada de leche cruda o salida de productos y así, los empleados que no se incluyan en la nómina de ser “fundamentales” por el análisis de la justicia, “quedarán alcanzados por la suspensión legal de sus contratos de trabajo por el plazo de 60 días corridos”, siendo que “vencido dicho plazo la relación laboral quedará extinguida”. Todo eso decía en el expediente.
Según pudo saber Bichos de Campo, el Juez habría decidido acelerar los plazos de ese proceso, ya que la asamblea extraordinaria formal del jueves próximo (en la que los socios de la cooperativa deberían autorizar la quiebra solicitada por la conducción de Sancor) no tiene capacidad de modificar nada.
De todas maneras, podrían existir empresas interesadas en la compra conjunta de las seis plantas que mantienen Sancor, o en su defecto dividirla. La voluntad del magistrado sería que esto ocurra rápidamente, con intenciones de conseguir contratos de fasón que puedan tener operativas las unidades, al menos de forma temporal hasta la venta.
Sin embargo, hay un empoderamiento particular al gremio, ya que si bien es el Síndico el que tiene que pasar por cada planta para determinar a los “depositarios judiciales de la preservación de los bienes”, justamente haría esta tarea personas ligadas de forma directa a la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra) y no necesariamente encargados habituales de las plantas. El sindicato festejó públicamente la quiebra. Su secretario general, Héctor Ponce, dijo que la misma sería el inicio de otra etapa.
Lo que sucedió en la planta de La Carlota, en Córdoba, es que con la presencia por la mañana del Juez Gelcich en el lugar, se les confirmó a todos los empleados la suspensión por 60 días. De no lograr una reactivación, aunque sea ocasionalmente, de esa planta luego llegará el cesanteo del personal, con el pago de una indemnización al 50%.
En la puerta de esa fábrica láctea ya hay un gazebo amarillo, con representantes de Atilra custodiando las instalaciones.
Esta situación pone a todo el personal en pausa, pero no evita los rumores de una idea de reducir de las más de 900 personas que se mencionan en la sentencia de quiebra, a un número que rondaría las 100 personas. Entre el personal abunda la idea de que entre esos 100 justamente estarían listados muchos de los conocidos como “asambleistas”, aquellos que habían participado de los bloqueos a Sancor entre 2023 y 2024 y que son fieles a las ideas del gremio. Son los que ya cumplen tareas de custodia por turnos.
Las sospechas de una lista de “fundamentales” ya estaría “cocinada” por el gremio choca con la expectativa judicial por una definición de un comprador, que en su desembarco debería prestar atención a la idoneidad del personal para futuras líneas de producción. El reparto de bienes y sobre todo de la marca Sancor serán la clave de la liquidación para el pago de deuda donde los trabajadores están primeros en la fila.
Mientras tanto, la posición de Atilra se expone a flor de piel. El gremio tuvo una reacción inédita celebrando una quiebra de esta magnitud. El miércoles Ponce declaraba que su entidad cuenta con “capacidad intelectual y formación suficiente para gestionar una empresa láctea”; ya que al dialogar con posibles inversores “nos saben responsables y prudentes. Saben que colaboraremos en todo lo que esté a nuestro alcance”.
A contramano de esos conceptos, el jueves en una nota al canal NexTV, el asesor gremial Alberto Coronel explicó que “hay alguien que lo dice desde Rafaela, con una irresponsabilidad total, que Atilra quiere quedarse con Sancor. Atilra no se quiere quedar con Sancor, ni se quiere quedar con ninguna empresa. Yo tengo cuarenta y pico de años en Atilra y nunca vi a Atilra quedarse con ninguna empresa. De ninguna forma, ni está en la cabeza del secretario general. Ponce ha puesto toda la voluntad y el apoyo para que esto salga adelante”.
Ese ímpetu quizás sea tanto que se llegó desde Atilra al punto de haber forzado el final de los contratos de fasón, cuando les exigió a las terceras empresas que operaban en las plantas de Sancor sean responsables solidarias y paguen los sueldos. También llevó a los sindicalistas a formar la Cooperativa de Trabajo Lecher@s Ltda., en diciembre de 2023, que por no cumplir luego con las exigencias formales sólo consiguió el retiro de la autorización para funcionar, con condición de irrecuperable en el INAES.
Lamentablemente, es la gente, los trabajadores los que siguen quedando en medio de los tironeos, los incumplimientos, las deudas y sobre todo la angustia de un final largo, que comenzó hace casi 30 años y que tuvo en este último tramo las situaciones más complejas, aunque su final real aún esté lejos de ser escrito.