Agro Escuchar artículo

Por capricho de sus dueños, la familia Espiñeira, se cayó una posibilidad de venta de dos plantas de Lácteos Verónica y se prolonga la agonía de 700 familias

Pudo haber sido ayer el día en el que se comenzara a ordenar el caos en Lácteos Verónica, pero una vez más la familia Espiñeira, propietaria de esa firma en crisis- volvió a mostrar sus nulas...

Por capricho de sus dueños, la familia Espiñeira, se cayó una posibilidad de venta de dos plantas de Lácteos Verónica y se prolonga la agonía de 700 familias

Pudo haber sido ayer el día en el que se comenzara a ordenar el caos en Lácteos Verónica, pero una vez más la familia Espiñeira, propietaria de esa firma en crisis- volvió a mostrar sus nulas...

Pudo haber sido ayer el día en el que se comenzara a ordenar el caos en Lácteos Verónica, pero una vez más la familia Espiñeira, propietaria de esa firma en crisis- volvió a mostrar sus nulas intenciones para dar respuesta a cientos de acreedores y a 700 trabajadores que hace más de un año cobra mal sus salarios, que no perciben un centavo desde febrero y que tienen pendientes los sueldos desde diciembre.

A partir del tardío involucramiento en el tema de la política en Santa Fe, a través de ministros de la administración de Maximiliano Pullaro y de legisladores, comenzó la búsqueda de una solución a esta crisis que, en realidad, lleva más de ocho años acumulando deudas. De todos modos, Verónica vive desde abril de 2025 una situación totalmente irregular, con la pérdida de materia prima, la paralización de sus tres plantas. Hubo una reactivación temporal de septiembre a enero, pero nuevamente sus dueños volvieron a pisar el freno y mantienen un silencio sin fin.

Habría una luz de oportunidad para Lácteos Verónica: La familia propietaria mostró alguna reacción y estaría dispuesta a ceder parte de las plantas

Hace algunas semanas, en una de las reuniones virtuales promovidas desde la Legislatura santafesina, miembros de la familia Espiñeira habían manifestado la intención de ceder el control de las plantas de Suardi y de Lehmann, conservando sólo para la sociedad actual la planta de la localidad de Clason. Con esa intención en marcha, se dejó abierta la negociación con lo que serían dos grupos de inversores diferentes. La espera pareció larga y angustiante, mientras el proceso avanzaba.

Se dieron charlas con acreedores, acuerdos iniciales y un traspaso que incluía a los trabajadores y debía darse este miércoles. Sin embargo, los Espiñeira demoraron el encuentro clave y a último momento anunciaron que dejaban caer la negociación.

Para los negociadores, fue una muestra más de la mala voluntad de los dueños para resolver el conflicto, y así evitar profundizar el caos social que genera la parálisis productiva de esa empresa.

Mientras tanto, la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra) pide poco y nada por los 700 empleados. Lo que hace el gremio es sólo tender a gestionar reclamos por la deuda salarial a través de los abogados de sus seccionales, que le estarían comunicando a esos clientes el cobro de honorarios que llegarían al 30% de cada pago, a pesar que ese costo esté a cargo de la empresa deudora.

Atilra mantiene sus métodos intactos, amenazando a quienes quieren tomar acciones legales propias, sobre todo en estos procedimientos laborales abreviados, para cobrar una suma de dinero por salario o indemnización, fácilmente calculables, que consiguen sentencias en un plazo corto, que pueden llevar a embargos argumentando derecho alimentario, e incluso podrían avanzar al remate de bienes, si es que Lácteos Verónica sigue sin contestar los traslados.

No existe voluntad de acuerdo en lo que ya es un desastre socio-económico en las tres regiones cercanas a las plantas.

Apareció el dueño por la fábrica y los tamberos aprovecharon para reclamar cara a cara por la deuda de Lácteos Verónica

A pesar de tener denuncias judiciales por deudas con proveedores, reclamos del mismo tono por parte de productores, no solo en Santa Fe, sino en otros distritos, Verónica tendría la primera inhibición que le sería informada en las próximas horas.

Sin reclamo sindical y sólo con un grupo de trabajadores pugnando por una respuesta, es la Agencia Recaudación y Control Aduanero (ARCA) la que debería a esta altura avanzar en una denuncia concreta por retención indebida de impuestos, tal como se hizo en otros casos muy mediáticos. Quizá sumar la falta de pago de cuotas alimentarias, más allá de lo que le corresponde a los estados provinciales por la falta de pago de servicios e impuestos.

Existe una sensación de impunidad por parte de los dueños de la empresa que les permite no definir una venta, a pesar de haber acomodado ya la situación de otras empresas familiares, ni hacerse cargo de las deudas al no optar por un concurso de acreedores o directamente una quiebra, de no poder afrontar los miles de millones que tienen pendientes de pago y aumentan cada día.

Mientras tanto, la gente sobrevive con changas y con una atención de la salud recortada por parte de la obra social. Las empresas se ponen en riesgo por los agujeros financieros por la falta de pago de insumos o servicios, pero pareciera que nada tiene consecuencias legales.

Lamentablemente la luz al final del camino que parecía encenderse hace unas semanas se apagó desde ayer, acompañada por un silencio que ya lleva un año y que nadie parece tener intenciones de revertirlo.

Sin salida a la vista, debería ser tiempo para que la Justicia se ajuste el cinturón de pantalones que parecen quedarle grandes. La política también debe comenzar a hacerse escuchar, pues tiene que hacer valer las leyes y reclamar por los trabajadores afectados. También debería Verónica ser una constante ocupación de un gremio que sólo se enfoca en sus propios intereses.

Sin papel higiénico ni agua en la planta, y mucho menos leche para procesar, los trabajadores de Lácteos Verónica comenzaron a manifestarse agobiados por el silencio y la falta de pago

La gente, hace lo que puede, con una situación financiera personal muy magra, en medio de un contexto económico que no deja de perjudicar y una paralización económica que no permite que la reubicación laboral sea posible al ritmo de la demanda.

Puede que pasen varias semanas más hasta que contemos alguna otra novedad en torno a este tema. Mientras tanto, la realidad no hará más que empeorar para todos los afectados.

 

Fuente: https://bichosdecampo.com/por-capricho-de-sus-duenos-la-familia-espineira-se-cayo-una-posibilidad-de-venta-de-dos-plantas-de-lacteos-veronica-y-se-prolonga-la-agonia-de-700-familias/

Comentarios
Volver arriba