
Pasturas polifíticas: Diseñar la estrategia forrajera a partir del ambiente
La combinación de especies templadas y megatérmicas gana espacio entre productores que buscan mayor estabilidad y persistencia en la producción de forraje. Desde Pemán Semillas, el Ing. Agr. Fr...
La combinación de especies templadas y megatérmicas gana espacio entre productores que buscan mayor estabilidad y persistencia en la producción de forraje. Desde Pemán Semillas, el Ing. Agr. Francisco Soria destaca que el desafío no está simplemente en sumar especies, sino en definir qué combinación responde mejor a cada ambiente, objetivo productivo y estrategia de manejo.
A su vez, la variabilidad ambiental y climática está llevando a productores y asesores a revisar la forma en que diseñan sus recursos forrajeros. En ese contexto, las pasturas polifíticas, que combinan especies con diferentes características y ciclos de crecimiento, comienzan a ganar protagonismo como una alternativa para buscar una oferta de forraje más equilibrada y persistente.
Desde Pemán Semillas, esta tendencia es analizada a partir de experiencias concretas junto a productores y técnicos sumado a la información propia generada por el semillero en su campo experimental.
Combinar especies para aprovechar mejor cada ambienteEntre las alternativas que están adquiriendo protagonismo aparecen las asociaciones entre especies templadas y megatérmicas. Una de las asociaciones que mayor interés ha despertado en los últimos años en el centro y noreste de Córdoba y en el centro de Santa Fe es la incorporación de Panicum coloratum, cultivar Nyasi, en mezclas con alfalfa y otras especies templadas.
Esta combinación permite desarrollar pasturas polifíticas funcionales, estables y persistentes, especialmente en aquellos ambientes donde la alfalfa presenta una vida útil limitada y las gramíneas templadas tienden a perder participación rápidamente. En estos planteos, Nyasi adquiere un papel fundamental al aportar persistencia y producción estival, complementando el crecimiento de las especies templadas y contribuyendo a mantener la productividad de la pastura a lo largo del tiempo.
Persistencia y manejo: dos variables decisivasUno de los principales intereses detrás de estos planteos es la persistencia. Una pastura puede alcanzar una elevada producción inicial, pero perder rápidamente productividad o cobertura. Por eso, además de cuánto produce, comienza a importar cada vez más cómo se comporta a lo largo del tiempo.
Las asociaciones pueden contribuir a sostener la producción en diferentes momentos del año, aunque su resultado dependerá de las especies elegidas y, especialmente, del manejo.
El pastoreo adquiere así un papel central. Cada componente presenta una dinámica de crecimiento diferente y responde de manera particular a la intensidad y frecuencia de utilización.
“Con un buen manejo vemos que estas asociaciones logran persistir en el tiempo y entregar muy buenos resultados”, señala Soria. Para el productor, esto implica que la genética forrajera constituye una parte del potencial, pero debe estar acompañada por una adecuada implantación, manejo de la carga, momentos de ingreso y salida de los animales y monitoreo del lote.
¿Una pastura para cada ambiente?La tendencia hacia las pasturas polifíticas no significa que las pasturas puras hayan perdido vigencia. Por el contrario, desde Pemán Semillas remarcan que cada establecimiento requiere una estrategia particular. En algunos casos, una especie determinada puede ser la alternativa más eficiente; en otros, una asociación puede permitir aprovechar mejor las condiciones de diferentes ambientes.
“Esto no significa que las pasturas polifíticas sean la mejor alternativa para todos los planteos. Desde nuestra perspectiva, lo fundamental es analizar el ambiente, el objetivo productivo y las posibilidades reales de manejo que tiene cada productor. A partir de ese diagnóstico, buscamos definir qué especies se adaptan mejor a cada situación. En algunos casos, una pastura mono fítica puede cumplir perfectamente con los objetivos planteados; en otros, será necesario combinar dos o más especies que se complementen para lograr una pastura más productiva, estable y persistente. Lo importante es que la elección responda a las necesidades de cada establecimiento y no a una receta preestablecida”, sostiene Soria.
Hacia sistemas ganaderos más establesActualmente, se observa una tendencia creciente, especialmente en los sistemas de cría, a incrementar la superficie destinada a pasturas perennes, tanto puras como polifíticas, reduciendo la participación de verdeos anuales. Esta transición responde a la búsqueda de sistemas ganaderos más estables y previsibles en términos de producción y disponibilidad forrajera a lo largo del tiempo.
Esta tendencia adquiere aún mayor relevancia en ambientes restrictivos, donde la variabilidad climática y las dificultades de implantación pueden comprometer la producción de los verdeos anuales. En estos escenarios, la incorporación de especies perennes adaptadas, solas o en asociación, permite construir una base forrajera más persistente, reducir la exposición a los riesgos de cada campaña y facilitar la planificación ganadera a mediano y largo plazo.