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“Para el país somos muy importantes pero no somos valorados”, define el contratista Omar Vaudagna, que viene de la época en que las comparsas de cosecha viajaban más de 1.500 kilómetros en una campaña

Cuando inició su carrera como contratista rural, Omar Vaudagna era un joven hijo de productores a quien le apasionaban los fierros. Es por eso que gran parte de su carrera la hizo a la antigua, cu...

“Para el país somos muy importantes pero no somos valorados”, define el contratista Omar Vaudagna, que viene de la época en que las comparsas de cosecha viajaban más de 1.500 kilómetros en una campaña

Cuando inició su carrera como contratista rural, Omar Vaudagna era un joven hijo de productores a quien le apasionaban los fierros. Es por eso que gran parte de su carrera la hizo a la antigua, cu...

Cuando inició su carrera como contratista rural, Omar Vaudagna era un joven hijo de productores a quien le apasionaban los fierros. Es por eso que gran parte de su carrera la hizo a la antigua, cuando la profesión exigía viajar por todo el país para llegar a las distintas fechas de cosecha y en pocos meses, entre fiestas fuera de casa y kilómetros a contrarreloj, podía llegar a cubrir desde Tucumán hasta Necochea con su maquinaria.

La trilla del trigo le quitó muchísimas fiestas en familia y las largas distancias se cobraron varios eventos importantes. “Era una vida desgastante, porque uno estaba poco tiempo en la casa. Esa era la manera de trabajar”, recuerda Omar.

Pero hoy, en el sector, corren otros tiempos. Hay más contratistas y es casi impensado llevar adelante las largas travesías de antaño, porque muchas de esas pymes agrícolas se han especializado en distintas tareas e incluso regiones. Son pocos los que pueden llegar a recorrer más de 1500 kilómetros en una campaña, y, aunque el negocio empieza a correr por otro lado, hay cosas que no cambian.

“Estamos muy limitados”: Desde el interior cordobés, el veterano contratista Jorge Bonaudo advierte que, pese a tener tasas más atractivas, sigue siendo difícil acceder al crédito para renovar los equipos

“Hoy con las variedades y el clima ya no hay cosechas escalonadas y no se puede viajar tanto. Pero además los costos de traslado son muy altos”, explicó el contratista que, a pesar de ser oriundo de la localidad santafesina de San Vicente, eligió enfocarse en su clientela de Tucumán y concentrar allí gran parte de su trabajo.

Es un cambio de época para una profesión que históricamente se caracterizó por tener que hacer la mayor cantidad de kilómetros posibles para amortizar la inversión en maquinaria. Una transformación que, vislumbra Vaudagna, aún no acompañan las demás variables, que hacen cuesta arriba la subsistencia.

Mirá la entrevista completa:

“Hoy el 75% de los trabajos los hacen los contratistas. Para el país somos muy importantes pero no somos valorados. Los políticos prometen mucho y hacen poco”, señaló el santafesino.

Entre las principales demandas del sector está por supuesto el aspecto crediticio, que se torna aún más relevante para una actividad que debe renovar equipos costosísimos en cortos lapsos de tiempo, por su desgaste. “Las tasas son todavía altas, las máquinas son caras y se hace difícil amortizarlas”, explicó el veterano contratista.

A ello se suma la infraestructura, otro pedido de larga data en todo el arco productivo. “No se viaja tranquilo, porque las máquinas fueron agrandándose, las rutas son las mismas y no tenemos caminos alternativos”, aseguró Omar, quien insiste en que, en el fondo, lo que se juega en cada campaña es también lo que llega a la mesa de los argentinos y a las reservas del país.

“Cuando el campo es rentable, todo anda bien”, esbozó el contratista, que sin dudas se considera protagonista en eso.

Fuente: https://bichosdecampo.com/para-el-pais-somos-muy-importantes-pero-no-somos-valorados-define-el-contratista-omar-vudagna-que-viene-de-la-epoca-en-que-las-comparsas-de-cosecha-viajaban-mas-de-1-500-kilometros/

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