
Orgullo: Nació en el país el primer cerdo clonado preparado para futuros trasplantes de órganos en humanos y puso al país a la vanguardia científica
El 8 de abril nació en Argentina una cerda clonada y modificada genéticamente para futuros xenotrasplantes, es decir, trasplantes de órganos animales hacia humanos. El desarrollo fue logrado por...
El 8 de abril nació en Argentina una cerda clonada y modificada genéticamente para futuros xenotrasplantes, es decir, trasplantes de órganos animales hacia humanos. El desarrollo fue logrado por la startup biotecnológica Crofabiotech, incubada en la Universidad Nacional de San Martín, y es el primero de este tipo en América Latina. Según sus investigadores, solamente Estados Unidos y China habían conseguido antes animales similares.
La cerda nació con tres genes desactivados, un procedimiento conocido como “triple knockout”. Esas modificaciones buscan resolver el mayor problema de los xenotrasplantes, el el rechazo inmediato del sistema inmune.
La cerda fue desarrollada mediante técnicas de edición genética CRISPR-Cas9 y clonación. Tiene tres genes desactivados, un procedimiento conocido como “triple knockout”, que busca reducir el rechazo inmunológico cuando un órgano porcino es implantado en una persona.
“Las modificaciones genéticas que nosotros hacemos es como bajarle carteles al cerdo. Cuantos menos carteles le digan al sistema inmune humano que eso es un cerdo, más permisivo va a ser el organismo”, explicó a Bichos de Campo Adrián Mutto, doctor en Biotecnología y Biología Molecular, director del laboratorio de reproducción del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas de la UNSAM, investigador del CONICET y CEO de Crofabiotech.
La investigación apunta a resolver el problema global de la falta de órganos para trasplantes. Los órganos de los cerdos, al ser similares a los humanos, pueden convertirse en una oportunidad real. Según contó Mutto, en Estados Unidos esto ya se hizo, incluso hay personas caminando por la calle con órganos provenientes de cerdos.
“Todos los años aumentan las listas de espera y la cantidad de donantes sigue siendo la misma”, resumió Mutto. Según detalló, actualmente se realizan unos 130 mil trasplantes anuales en todo el planeta, cifra que apenas cubre una pequeña parte de la demanda global.
El principal cuello de botella está en los riñones. “El 70% de todos los trasplantes a nivel mundial son renales”, indicó el investigador. En Argentina hay entre 6 mil y 7 mil pacientes esperando un riñón y cada año se concretan cerca de 2 mil trasplantes.
“Toda la gente que no recibe un órgano sigue esperando. Y esa espera puede llevar al deterioro de la salud o a la muerte del paciente”, agregó. Por eso desde hace años el cerdo aparece como una de las alternativas más estudiadas para generar órganos compatibles con humanos. Sus órganos tienen similitudes anatómicas y fisiológicas con los de las personas, pero históricamente existió el problema del rechazo inmunológico.
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“Lo que cambió en los últimos años es la tecnología que tenemos disponible para modificar genéticamente al cerdo”, señaló Mutto.
El procedimiento desarrollado por Crofabiotech comenzó con la selección de líneas celulares porcinas especiales. Los investigadores eligieron animales libres de patógenos y con determinadas características inmunológicas. Después editaron genéticamente células de esos animales y recién entonces avanzaron con la clonación.
“La clonación funciona como una fotocopiadora biológica. Nosotros modificamos una célula y después generamos embriones donde todas esas modificaciones pasan completas”, explicó el científico.
Los embriones fueron implantados luego en cerdas receptoras mediante un trabajo conjunto con la cátedra de Porcinos de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Buenos Aires, encabezada por Marcelo Acerbo. El nacimiento de esta primera cerda permitirá iniciar estudios preclínicos para medir cómo reaccionan las defensas humanas frente a tejidos porcinos modificados.
“Entre el 70 y el 80% de las células del sistema inmune humano no reconocen estas células como cerdo. Eso es un golazo de media cancha”, sostuvo Mutto. La empresa ya trabaja además con animales que tienen cuatro, diez y hasta doce modificaciones genéticas simultáneas.
En Estados Unidos los xenotrasplantes dejaron de ser solamente una hipótesis de laboratorio. En 2022 comenzaron los primeros trasplantes experimentales de corazones porcinos en pacientes humanos. Algunos sobrevivieron varios meses. Actualmente existen pacientes viviendo con riñones de cerdo trasplantados en el marco de ensayos clínicos autorizados por la FDA.
En Argentina el proyecto todavía se encuentra en etapa preclínica. El próximo paso será generar más animales y avanzar en condiciones sanitarias cada vez más estrictas. “Estos animales no pueden criarse en un chiquero. Tienen que vivir en bioterios completamente controlados y libres de patógenos”, explicó Mutto.
El grupo también trabaja con mini pigs, cerdos de menor tamaño cuyos órganos podrían utilizarse en pacientes pediátricos. “Dependiendo del tamaño del paciente, vos podés tener el órgano correcto para trasplantar”, señaló.
Detrás del proyecto trabaja un equipo multidisciplinario que incluye especialistas en biología molecular, embriología, clonación y medicina de trasplantes. También intervienen organismos regulatorios nacionales como la CONABIA y el INCUCAI.
“Nosotros trabajamos permanentemente con el INCUCAI y con la CONABIA. A nivel mundial todavía se están construyendo las regulaciones para este tipo de trasplantes”, indicó Mutto.
El desarrollo ocurre además en un contexto especialmente adverso para el sistema científico argentino, marcado por recortes presupuestarios, caída de becas y dificultades para importar insumos, tanto en el sector de la investiación como en el académico, algo que no es proritario para el gobierno de Javier Milei.
“Todos los días tenemos problemas. Nos falta plata, faltan reactivos, hay drogas que tardan muchísimo tiempo en entrar al país y cuesta conseguir financiamiento”, describió el investigador.
Aun así, el científico remarcó el peso que tuvo la universidad pública en todo el proceso. “Yo soy egresado de la UNSAM, hice mi doctorado ahí y trabajo en un instituto público. Esto demuestra el potencial enorme que tiene la ciencia argentina”, afirmó.
Y agregó: “Para mí es un orgullo poder hacer esto en Argentina y dentro de una universidad pública”.