
No solo es impronunciable sino que constituye un “delirio ilegal e inconstitucional”: Crece el rechazo del sector privado al nuevo sistema de Senasa para regular la venta de los productos veterinarios
Hace una semana que el sector veterinario se está esforzando por recordar la sigla SIGTRAZAVET, con la que el Servicio de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) bautizó al nuevo sistema digit...
Hace una semana que el sector veterinario se está esforzando por recordar la sigla SIGTRAZAVET, con la que el Servicio de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) bautizó al nuevo sistema digital con el que pretende controlar toda la comercialización de productos y principios activos que desde allí se realice. Eso deja entrever su nivel de complejidad y explica, en parte, por qué muchas empresas del rubro mastican bronca.
Mientras la titular de aquel organismo, Beatriz “Pilu” Giraudo, repite sin cesar el interés del gobierno por simplificar y mejorar normativas y procesos administrativos “engorrosos”, para las empresas del sector el impronunciable SIGTRAZAVET representa todo lo opuesto.
“Es el último sueño erótico hecho realidad de la burocracia de Senasa. Está mal pensado, mal diseñado y pésimamente implementado, y va a generar el colapso del abastecimiento de medicamentos. Es un delirio total ilegal e inconstitucional”, señaló a Bichos de Campo una fuente empresaria.
Otra coincidió en tanto “generará mayores tiempos operativos, costos y controles”, al obligar a informar el nombre comercial del producto, la cantidad de dosis, el número de serie y el Cuit del cliente, entre otros datos, cada vez que se realice un despacho.
El malestar también se replica entre veterinarios, que ven con este sistema la llegada de “mayor carga administrativa”.
“Hay veterinarios enfurecidos. A muchos no les da gracia que su registro sea a través de ARCA. Pensá que algunos ni siquiera están matriculados, por lo que será impracticable. Y con semejante burocracia, de alguna forma se los transforma en empleados del Estado sin remuneración”, comento a Bichos de Campo otra fuente consultada.
Si bien había laboratorios que reclamaban por un sistema de trazabilidad, dada la proliferación de casos en los que circulaban productos veterinarios de dudosa procedencia, o ciertos medicamentos que son controlados por los mercados del exterior porque generan resistencia antimicrobiana, la normativa lanzada ahora generó gran disconformidad, sobre todo por haber sido inconsulta.
En este nuevo SIGTRAZAVET, los actores alcanzados serán los importadores, exportadores, quienes sintetizan principios activos, elaboradores, fraccionadores, acondicionadores, distribuidores y comercios, veterinarios y hasta los “tenedores” de productos.
Sus objetivos dan cuenta de lo intricado de su estructura: además de identificar actores vía ARCA con CUIT, se georreferenciarán depósitos en los que se almacene activos y productos, se trazará su circulación de punta a punta, y se implementará la Receta Veterinaria Electrónica (RVE) como “evento habilitante”. Eso permitirá hacer un automático descuento o afectación de stock.
A esto se suman otras cuestiones como que cada operación dentro del sistema deberá ser declarada, aunque con plazos que variarán según el actor. Para la importación, elaboración, fraccionamiento y acondicionamiento ese período será de 96 horas; para la distribución, venta a comercios, entrega a veterinarios para su botiquín, exportación y movimiento entre depósitos será en tiempo real; para el que recibe será de 20 días.
Y como paso previo, cada actor debe informar, por única vez y con carácter de declaración jurada, su inventario inicial al incorporar un producto al sistema. Este punto sin dudas encendió alarmas en el sector, que considera que se vulnera la confidencialidad y la protección de datos comerciales sensibles.
“El tema de los datos personales es escandaloso. La información respecto a quién le compro mi materia prima, cuánta materia prima tengo en stock, dónde la tengo, cuánto tengo de producto terminado fabricado, a quién se lo vengo, etc., son datos extremadamente valiosos y privados. No nos hace ninguna gracia volcarlos a un sistema al que no sabemos quién accederá”, indicaron a este medio.
A eso se sumó otra crítica respecto a la justificación de Senasa de querer cumplir con lo que demandan mercados como el europeo en materia de trazabilidad.
“Acá entendemos que hay un tema de criterios. En vez de armar listas negras, donde todos los productos, para todos los usuarios, tienen que entrar en un sistema de trazabilidad extremadamente costoso y redundante, los que quieren exportar deberían tener su propia cadena de trazabilidad, y no meter al 100% del mercado argentino bajo un estándar que no necesita”, explicaron.
Lo cierto es que el malestar se incrementa ante la falta de mayor detalle respecto de los principios activos y productos veterinarios que serán alcanzados por este sistema. Según se dio cuenta en la resolución 654 publicada días atrás, la Dirección Nacional de Sanidad Animal será la encargada de aclarar eso mediante otras disposiciones.
Por lo pronto, sin esperar esa listaque podría aliviar muchas tensiones y enderezar la polémica, la norma aclara que el SIGTRAZAVET entró en vigencia desde el mismo día de su publicación.