
Monstruosas: Las super tolvas de uso agrícola, que triplican en tamaño a las conocidas en Argentina, comienzan a ganar terreno en el mundo
En algunas regiones agrícolas del mundo, especialmente en Australia, Estados Unidos y Canadá, ya no alcanza con cosechadoras cada vez más grandes. La propia logística dentro del lote empezó a ...
En algunas regiones agrícolas del mundo, especialmente en Australia, Estados Unidos y Canadá, ya no alcanza con cosechadoras cada vez más grandes. La propia logística dentro del lote empezó a escalar a niveles que para buena parte del público argentino todavía resultan difíciles de imaginar.
Allí circulan tolvas autodescargables de más de 120 toneladas de capacidad, máquinas descomunales que avanzan junto a las cosechadoras y que, por tamaño, empiezan a parecer más cercanas a un vagón ferroviario que a un implemento rural convencional.
Este fenómeno gana espacio debido a recientes lanzamientos de fabricantes, que anunciaron productos de este calibre. Según consignó el medio especializado en maquinaria agrícola Maquinac, en el último tiempo se sucedieron estos avances. El más reciente es el de la empresa australiana GrainKing, que presentó su modelo Nirex 100T, un equipo de 123.000 litros de capacidad, es decir, 100 toneladas. Se suma a los recientes lanzamientos de las tolvas Coolamon 120T (148.000 litros) y Brent 3298 Avalanche (111.000 litros).
En todos estos casos, los equipos son entre el doble y el triple de los más grandes que circulan por Argentina. En este sentido, la curiosidad que despiertan estos equipos no pasa solamente por sus dimensiones. También revela hasta qué punto cambió la manera de cosechar en los países donde la agricultura se mueve a otra escala.
Mientras en la Argentina una tolva grande todavía puede rondar capacidades muy por debajo de esos volúmenes, en otros mercados los fabricantes compiten por desarrollar verdaderas megatolvas capaces de absorber en pocos minutos lo que antes exigía varias máquinas trabajando en simultáneo.
Hasta ahora, la más grande es fabricada por Coolamon, otra empresa australiana, y se trata de la tolva de 148.000 litros, dentro del segmento de las chaser bins, que son las tolvas móviles que acompañan la cosecha. Desde Estados Unidos también se sumó la Brent 3298 Avalanche, de 111.000 litros, confirmando que la tendencia ya no es exclusiva de un solo mercado sino parte de una transformación global en la maquinaria agrícola.
Lo que hasta hace pocos años era una rareza reservada para algunos planteos muy puntuales empieza a consolidarse como una nueva categoría dentro del negocio. Estas máquinas dejaron de ser simples carros para transportar grano y comenzaron a cumplir una función más compleja de actuar como nodos logísticos móviles dentro del campo, permitiendo que las cosechadoras mantengan un ritmo continuo sin depender de la llegada inmediata de camiones.
En el caso del nuevo equipo de GrainKing, la propia empresa australiana define el concepto como una mezcla entre una tolva autodescargable tradicional y una mother bin, que son las enormes tolvas estacionarias utilizadas como pulmón en el borde del lote. La compañía incluso creó una denominación particular para describir esa combinación: “chother bin”, una síntesis entre ambos formatos que muestra cómo la ingeniería empieza a buscar soluciones intermedias para sistemas de cosecha cada vez más exigentes.
La escala de esas máquinas se vuelve todavía más llamativa cuando se observa el ranking internacional de las tolvas más grandes que hoy se fabrican en serie. En lo más alto aparecen casi exclusivamente modelos australianos y norteamericanos. El techo absoluto lo marca la Maximus 300T, también fabricada por GrainKing, con una capacidad de 375.000 litros, considerada actualmente la tolva agrícola más grande del planeta.
Frente a ese escenario, la industria argentina juega en otra dimensión. Recién en el puesto 91 del ranking mundial aparece la primera tolva nacional, una distancia que deja en evidencia la diferencia entre las necesidades de la agricultura local y la de países donde la escala obliga a resolver la cosecha con otra lógica. En la Argentina, donde los lotes suelen ser más pequeños y la logística se organiza de manera distinta, semejantes volúmenes todavía resultan excepcionales.
La comparación no necesariamente habla de atraso tecnológico. En muchos casos, responde simplemente a realidades productivas diferentes. Australia, por ejemplo, desarrolló estas máquinas para recorrer enormes extensiones donde la cosechadora puede trabajar durante horas sin salir del lote. En el Medio Oeste estadounidense, la presión por reducir tiempos muertos empujó a los fabricantes a diseñar equipos capaces de acompañar cosechadoras de altísimo rendimiento. En Canadá ocurre algo similar, con campañas cortas que obligan a aprovechar al máximo cada ventana climática.
En el ranking de tamaños que publicó Maquinac, recién en el puesto 91 se ubica una tolva argentina, elaborada por Conese, capaz de almacenar 52 mil litros. En lugar 93 aparece un modelo del fabricante Ascanelli, de 51.500 litros. Cerrando el ranking aparecen otras dos tolvas argentinas: La Jorge Met 37 de 49.500 litros y la Akron GranMax 4838, de 49.100 litros, en el último lugar del ranking.