Mientras la ganadería festeja, se recalienta la disputa por la vacuna antiaftosa: “Algo raro está pasando”, dicen desde el laboratorio CDV sobre los recientes cambios regulatorios
En una Expoagro donde la ganadería volvió a ponerse en agenda apalancada por precios firmes y expectativas renovadas, la sanidad animal también se coló en la agenda, pero no precisamente por mo...
En una Expoagro donde la ganadería volvió a ponerse en agenda apalancada por precios firmes y expectativas renovadas, la sanidad animal también se coló en la agenda, pero no precisamente por motivos técnicos sino por una polémica que suma ruido en el sector y tiene como epicentro la discusión en torno a la vacuna contra la aftosa, los cambios regulatorios y la aparición de nuevos competidores.
“Hay un momento histórico para Argentina, con un precio del ganado increíble, que al productor le está generando un rédito que puede reinvertir en productividad”, definió Fernando Matticoli, director comercial del laboratorio CDV, al describir el contexto actual que sirvió de introducción en una charla que mantuvo con Bichos de Campo durante la exposición.
CDV es uno de los principales laboratorios de sanidad animal del país, con fuerte presencia internacional. Según detalló Matticoli, la empresa invirtió “150 millones de dólares en los últimos diez años” con el objetivo de sostener estándares sanitarios y ampliar mercados: “Hoy estamos en 30 países y proyectamos llegar a casi 70”.
Pero esa lógica de competencia global es, justamente, la que pone en tensión lo que está ocurriendo en la Argentina.
El foco del conflicto está en el mercado de la vacuna contra la aftosa. En los últimos meses, el Senasa introdujo modificaciones regulatorias que facilitaron el ingreso de nuevos actores, entre ellos Tecnovax, un laboratorio nacional que venía trabajando en el desarrollo de esta vacuna y que logró avanzar en su registro.
Ese movimiento fue leído por parte de la industria como un cambio de reglas que no siguió los estándares habituales. “En ningún país las regulaciones se adaptan al laboratorio. Nosotros vamos a Brasil, a Uruguay o a México, y tenemos que cumplir lo que dicen las normas. No se cambian”, planteó Matticoli.
Y agregó, sin nombrar directamente a competidores: “Acá hubo un punto llamativo: en los últimos meses hubo cambios de normativas para ajustarse a un registro. Eso es algo raro”.
El directivo recordó que CDV tuvo que cerrar su planta de aftosa en 2007 por no cumplir con nuevas exigencias y luego invertir 45 millones de dólares en una nueva instalación para adecuarse a las normas vigentes. “Las inversiones son continuas y las auditorías también. Este año vamos a recibir 17 auditorías de distintos países”, señaló.
Mirá la entrevista completa con Fernando Matticoli:
Del otro lado de la escena aparece Tecnovax, una empresa que desde hace años buscaba ingresar al negocio de la vacuna antiaftosa, históricamente concentrado en pocos jugadores.
Su desembarco fue posible tras una flexibilización de ciertos requisitos regulatorios, lo que generó cuestionamientos de competidores que consideran que no se respetaron los mismos estándares exigidos previamente.
Desde el Gobierno, en cambio, el argumento fue fomentar la competencia para bajar costos y ampliar la oferta, en un contexto donde los productores venían cuestionando el precio de la vacunación.
Según entiende Matticoli, ahí aparece otro eje del conflicto: la confusión entre el precio de la dosis y el costo total del servicio.
“Se mezcló el precio de la vacuna con el de la aplicación”, explicó Matticoli. “El productor veía un número final y pensaba que eso era la vacuna, pero ahí también está el vacunador, el servicio, todo lo que manejan las fundaciones”.
Según el ejecutivo, esa distorsión alimentó parte del malestar: “Se generaba ruido porque se decía ‘la vacuna vale esto’, cuando en realidad es solo una parte del costo total”.
En paralelo, la discusión local se da en un contexto regional cambiante. Países como Brasil dejaron de vacunar contra la aftosa, apostando a un estatus sanitario sin vacunación, mientras Argentina decidió sostener la estrategia actual, aunque con ajustes en el plan.
Para Matticoli, el camino es claro: “La vacunación es un seguro. La aftosa es una enfermedad muy contagiosa y de fácil transmisión”.
Y reforzó el argumento con ejemplos recientes: “Hubo brotes en Alemania después de 40 años, en Israel, en Indonesia, en África. Es un riesgo constante”.
El recuerdo del brote argentino de 2001 sigue pesando en la memoria del sector. “Estados Unidos reabrió en 2017, después de 16 años. Japón tardó 25 años. Mantener el estatus sanitario es clave para sostener los mercados”, advirtió.