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Mieles ahumadas, de pimienta y hasta sabor limón: Dos amigas crearon un producto único para reversionar este noble alimento, que ya se usa en gastronomía y llegó a la Antártida

Mariana Moulin y Victoria Majkowki estudiaron juntas en la Facultad de Agronomía de la UBA. Cada una siguió su trayectoria pero nunca, en estos 20 años, perdieron el contacto ni esa idea románt...

Mieles ahumadas, de pimienta y hasta sabor limón: Dos amigas crearon un producto único para reversionar este noble alimento, que ya se usa en gastronomía y llegó a la Antártida

Mariana Moulin y Victoria Majkowki estudiaron juntas en la Facultad de Agronomía de la UBA. Cada una siguió su trayectoria pero nunca, en estos 20 años, perdieron el contacto ni esa idea románt...

Mariana Moulin y Victoria Majkowki estudiaron juntas en la Facultad de Agronomía de la UBA. Cada una siguió su trayectoria pero nunca, en estos 20 años, perdieron el contacto ni esa idea romántica que siempre surge entre los pasillos académicos: hacer un proyecto en conjunto.

Cuando por fin se propusieron lanzarlo, la vida las reencontró a cientos de kilómetros de distancia, una en Santa Cruz y la otra en Exaltación de la Cruz, en el partido de Capilla del Señor. Pero la idea tenía potencial: querían agregar valor a la miel infusionándola con ingredientes naturales, algo pocas veces visto en el país y que sólo se conoce en algún otro rincón del mundo.

Tras horas de lápiz y papel, y muchísimo prueba y error, en julio del año pasado nació Melka, la marca que ya ha llegado hasta la Antártida con sus amplísima variedad de mieles saborizadas. Desde las más convencionales, como naranja, frambuesa, jengibre y limón, hasta opciones ahumadas, picantes y con frutos secos. “Vimos que la miel es un producto que se vende a granel y no tiene diversificación. Por más que se fraccione, no hay muchas iniciativas que le agreguen valor, y la verdad es un alimento muy noble y puro”, explicó Victoria, que junto a su socia contó a Bichos de Campo los entretelones de su emprendimiento.

Tenían la idea, que era obtener un producto gourmet, sabroso y, sobre todo, natural. Y tenían también la materia prima, una familia productora de Capilla del Monte que elabora miel orgánica. Lo que faltaba era definir qué hacer con ello.

Eso llegó con el tiempo, y, tras experimentar y estudiar mucho el proceso, lograron armar su propio protocolo de trabajo. Es lo que les permite a cada una elaborar a cientos de kilómetros de distancia sin que el producto cambie de sabor.

“Esto es 100% artesanal. Es un proceso muy cuidado que se hace frasco por frasco y consta de miel pura con un agregado de productos naturales”, afirmó Mariana, que recibe regularmente la miel que selecciona y envía Victoria desde el norte.

La elaboración, en sí, es de mezcla e infusión. En ningún momento se usa calor, por lo que no se alteran las propiedades de la miel. Ese es un punto clave, ya que asegura que ni el sabor ni la textura varíen con el paso del tiempo, del mismo modo que cuando se consume pura.

El secreto, explica Victoria, no es sólo qué se le agrega sino cómo. “Estudiamos tanto las cantidades como los productos que se le pueden agregar. Y esto último es clave porque, por más que sea un alimento no perecedero, no puede superar el 18% de humedad porque pierde propiedades”, señaló.

La oferta es tan vasta que hasta cuesta decidirse. Las hay de naranja, frutos rojos, menta, cacao, romero, de nuez y almendra, de jengibre y limón, y hasta opciones mucho más “jugadas”, como la miel ahumada o con pimienta.

Igual de amplias son sus aplicaciones, porque no sólo son muy buenos reemplazos naturales a las mermeladas o el azúcar, que en sus presentaciones comerciales suelen tener muchos aditivos químicos poco saludables, sino que además actúan como buenos ingredientes en gastronomía.

“Muchas veces le preguntamos a la gente en qué la usó, porque eso nos da ideas”, contó Mariana, que es quien suele compartir varias de esas propuestas en redes sociales.

Se sabe muy útil en bebidas, cócteles y limonadas, en reemplazo de los almíbares y como buen saborizante. Hay quienes, además, la combinan con frutas y yogures, las incluyen en recetas de pastelería o la usan como ingrediente en las ensaladas. Los más conservadores, las untan en las tostadas o las agregan al té y el mate.

Naturalmente, las mieles infusionadas se llevan muy bien con la gastronomía gourmet, pues las ingenieras aseguran que tienen muy buen maridaje con el pescado -en el caso de la ahumada-, la liebre o el cerdo. También van de la mano con los quesos y el chocolate, en especial si se trata de la opción picante.

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Ellas son quienes elaboran, envasan, hacen el marketing y distribuyen. Y aunque aún es todo muy nuevo para este proyecto, ya les dio uno de sus mayores hitos: haber llegado con su miel al punto más austral del mundo, nada más ni nada menos que a la Antártida.

“Fue muy loco. Fue por una chica que es periodista y que, como vive ahí, se llevó varios gustos para que la cocinera de la base lo usara en las comidas”, recordó Mariana, que conoció un poco más de esa historia gracias a que siempre insiste en mantener un contacto con los clientes.

“Buscamos crear un ida y vuelta. Siempre que mandamos un producto preguntamos si les gustó, en qué lo usaron y si lo volverían a elegir”, explicó.

Además de la miel, por lejos la insignia de Melka, también empezaron a abrir el abanico y diversificarse hacia otros productos. Uno de ellos es el bálsamo, una crema corporal hidratante hecha a base de la cera de abeja, vitamina E y aceites esenciales, que recuerda con su presentación a las tradicionales latas que solían llevarse en la cartera.

El otro es la miel en panal, que, así como lo expresó Victoria, “es como pedirle directamente a la abeja que la produzca la miel y envase. No se toca nada, es directamente del campo al plato”.

De seguro habrá más. Y no sólo porque este proyecto las entusiasma de sobremanera, sino porque además están convencidas de lo que hacen y cómo lo hacen. Así dicen estas amigas, que parecían haber tenido siempre la certeza de que esa loca idea facultativa tenía que ver la luz.

“Creemos mucho en este producto y le estamos poniendo todas las fichas para seguir creciendo”, resumió Mariana.

Fuente: https://bichosdecampo.com/mieles-ahumadas-de-pimienta-y-hasta-sabor-limon-dos-amigas-crearon-un-producto-unico-para-reversionar-este-noble-alimento-que-ya-se-usa-en-gastronomia-y-llego-a-la-antartida/

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