
Menos mal que Brasil destina cada vez más maíz para elaborar bioetanol (porque de lo contrario habría una “masacre” de precios)
Los precios FOB del maíz en el ámbito del Mercosur serían mucho menores en caso de que en Brasil no se estuviese registrando un auge de la producción de bioetanol. La oficina del USDA en...
Los precios FOB del maíz en el ámbito del Mercosur serían mucho menores en caso de que en Brasil no se estuviese registrando un auge de la producción de bioetanol.
La oficina del USDA en Brasilia estima que en el ciclo 2026/27 Brasil exportará 43,0 millones de toneladas de maíz versus 42,0 y 38,9 millones en los dos ciclos previos inmediatos anteriores.
Si bien dicha oferta viene creciendo, lo hace de manera contenida gracias al notable crecimiento de la demanda interna del cereal, que en 2026/27 alcanzaría las 100 millones de toneladas versus 97,0 y 92,5 millones en los dos ciclos anteriores.
“La capacidad de almacenamiento estático es la vulnerabilidad más significativa en la cadena de producción de Brasil, con un déficit estructural de aproximadamente 135 millones de toneladas, gran parte del cual se concentra en la región Centro-Oeste del país”, recuerda el informe de la oficina de USDA en Brasil.
En comparación, EE.UU. puede almacenar el 150% de su producción (el 65% en los propios establecimientos agrícolas), mientras que Brasil almacena alrededor del 62%, con solo el 17% de esta capacidad ubicada en propiedades rurales, según datos de la Asociación Brasileña de la Industria de Maquinaria y Equipos (Abimaq).
El documento del USDA remarca que la insuficiente disponibilidad de unidades de almacenamiento obliga a los productores a vender su cosecha de inmediato y esa misma necesidad se replica a nivel logístico.
Por fortuna, Brasil cuenta con uan sólida demanda interna. Según la Asociación Brasileña de Productores de Maíz y Sorgo (Abramilho), aproximadamente el 60% del maíz consumido en Brasil se destina a la alimentación animal. De este total, el 32% se utiliza para el sector avícola y el 15% para porcinos
“Además, el uso de maíz en la alimentación de mascotas está en aumento, representando actualmente el 1,7% del consumo interno de maíz. Esto es significativo si se tiene en cuenta que Brasil posee la segunda mayor población de mascotas del mundo, después de EE.UU.”, explica el informe.
Pero gran parte del crecimiento se fundamenta en la producción de bioetanol, que sigue creciendo a medida que se establecen nuevas fábricas para cumplir con el mandato obligatorio del 32% y la demanda extra-corte, que se potencia cuando el biocombustible está más barato que la nafta. Vale recordar que la mayor parte del parque automotor brasileño está integrado por vehículos flex fuel que pueden emplear bioetanol al 100%.
Además de bioetanol, las biorrefinerías elaboran burlanda de maíz (DDGS por sus siglas en inglés), que es empleado por las industrias elaboradoras de proteínas animales y leche.
La reducción de la oferta exportable promovida por un mayor consumo interno es lo que permite diluir la “avalancha” de grano que comienza a exportar el país a partir del mes de agosto, lo que contribuye a enfriar los valores FOB regionales del cereal.
Si ese mismo proceso que está experimentando Brasil se replicara en la Argentina con la nueva ley de biocombustibles –que se está debatiendo en el Congreso–, el fenómeno virtuosos se potenciaría.