
Matías Tossen y sus amigos se subieron al vértigo de los drones y ya no se pudieron bajar: Armaron una empresa especializada en el uso agrícola de esos revolucionarios aparatos y hasta adaptaron un camión como soporte
“No somos solo operadores de drones. Somos consultores agrícolas que interpretan los datos recolectados y los traducen en acciones concretas para tu campo. Esa es nuestra diferencia: tecnologí...
“No somos solo operadores de drones. Somos consultores agrícolas que interpretan los datos recolectados y los traducen en acciones concretas para tu campo. Esa es nuestra diferencia: tecnología aplicada con criterio técnico y visión productiva”.
Con ese párrafo se presentan los chicos de Agropix, una empresa que nació “de una conversación entre dos amigos” que hace unos años vieron que podían complementar sus especialidades: Uno provenía del mundo de la tecnología y el otro era ingeniero agrónomo y productor con experiencia directa en el manejo de cultivos.
Con uno de esos dos personajes, llamado Matías Tossen, se cruzó Bichos de Campo en Leones, Córdoba, hace un par de meses. Nos contó el caso de Agropix, que es uno de los tantos ejemplos concretos de lo que está sucediendo con los drones de uso agrícola: debajo de la espuma por la irrupción de una nueva tecnología hay un proceso mucho menos visible pero más necesario, que es la formación de recursos humanos capaces de sacar provecho real de la misma. Dicho de otro modo, en la Argentina ya hay mucha oferta de drones para usar en el campo, pero poca gente que realmente sepa sacarles provecho.
Estas empresas especializadas que sacan ventaja al resto tienen un crecimiento exponencial en poco tiempo. Es el caso de Agropix, que tiene su sede en Bell Ville y se mueve en un radio grande por toda aquella zona agrícola.
“Nosotros arrancamos hace poquito más de dos años, pero con un ritmo muy vertiginoso y que va a la par de lo que es la tecnología y de cómo va cambiando. Somos un grupo de profesionales, entre ellos hay ingenieros agrónomos dedicados a la producción agrícola, al asesoramiento tradicional”, se presentó Matías.
Mirá la entrevista:
En ese grupo siempre aparecer el “nerd” que está hurgando en los nuevos equipos disponibles. “”Ese nerd abocado a la tecnología era yo, que soy licenciado en administración, y busqué ingenieros agrónomos. Y ahí empezamos a investigar acerca de la tecnología del dron, que todavía no estaba explotada en Argentina, porque veíamos y sentíamos que en algún momento iba a llegar”, indicó Tossen.
La historia que siguió a aquella decisión de emprender un camino es realmente muy veloz. Hace dos años empezaron a probar con un dron modelo T40 y marca DJI. “Empezamos a probar con servicio campo a productores. Y a los dos meses tuvimos que comprar el segundo equipo. Y a partir de ahí tuvimos que empezar a montar la logística”. Ahora ya manejan cinco equipos.
-¿Qué implica la logística?
–Uno cuando empieza con el dron se imagina que es solamente comprarlo y llevarlo en la caja de la camioneta. Pero no es así. En ese momento no había nada de información, no había mucha gente que transmitiera ese conocimiento y que haya recorrido ya el camino. Por suerte, hoy en día ya fuimos haciéndolo.
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Pensando en todo el equipamiento anexo que se necesita para prestar realmente un buen servicio, los chicos decidieron comprar un viejo camión viejo, al que le sacaron la caja para prepararlo especialmente. “Tomamos la medida, dónde entra cada dron, dónde entran los tanques con agua, dónde entra el mixer para los caldos, de qué forma va a quedar cómodo para cargar el dron y armamos el camión para servicio con dron. Y a raíz de eso, se nos fueron abriendo las puertas de los productores, con gente que quería la tecnología, pero que además quería la información que nosotros teníamos”. relató Tossen.
Pasó poco tiempo para que una gran empresa que representa a DJI en el país, que se llama Tekron y se ubica en San Francisco, Córdoba, fuera a buscarlos para trabajar juntos, como distribuidores. “A través de su red nosotros tenemos sus equipos y tenemos el respaldo en repuestos y demás”, dice Matías. Con su camión especial y sus equipos los chicos de Agropix despliegan tareas tanto a pedido de los productores particulares como para ensayos de semilleras que necesitan mucha precisión en las aplicaciones.
-¿Y hay demanda para el trabajo con drones o es todo una moda sin demasiada utilidad?
-Estos productos ya te permiten tener una muy buena productividad a campo. No significa que vayan a reemplazar a una máquina terrestre, pero el dron es un complemento que entra en distintos momentos. Es óptimo ingresar con un dron, por ejemplo, cuando hay un cultivo en un estadio avanzado y no querés pisarlo. Otra ocasión que puede ser factible su uso es al momento de una lluvia, cuando el suelo no está en condiciones de ser pisado.
Tossen aclara que, en cambio, no es recomendable el uso de drones “en barbecho o con mezclas que son demasiado complicadas, porque con el dron estamos trabajando a ultra bajo volumen”. Le pedimos precisiones y nos describe que se refiere a la cantidad de agua añadida al caldo que lleva el equipo, y que puede ser de hasta 100 litros en los últimos modelos.
En los drones, entonces, “las mezclas van mucho más puras, por así decirlo, y entonces hay mucho más riesgo de incompatibilidad y que se generen cortes químicos o físicos. Hoy en día ya no es tan complicado manejar un dron, pero sí es complicado manejar las mezclas”, enfatizó el emprendedor, para destacar que es necesario combinar ambos conocimientos a la hora de prestar un buen servicio.
-Me imagino que si no se tiene conocimiento suficiente se pueden cometer grandes macanas…
-Exactamente. No cualquiera está capacitado para usar un dron aplicador. La barrera de ingreso acá sigue siendo, como en cualquier otra herramienta de aplicación, el tema de las cuestiones químicas, porque estás trabajando con productos sensibles y un error te puede costar muy caro. Por eso el hecho de estar formados, de ser profesionales de este ámbito, nos ha ido abriendo puertas que, en otros casos, quizás, llevaría mucho más tiempo”.
Agropix empezó con dos amigos y ahora ya genera seis empleos fijos. Comenzó con un drone y ahora administra cinco equipos. Ellos, con su camioncito equipado, llegan a un radio de 200 kilómetros alrededor de Bell Ville.
-Y a vos que sos el nerd del equipo, ¿no te aburrió todavía el tema de los drones?
-No, al contrario. Cada vez me emociona más, porque seguimos descubriendo más usos, y nos abre puertas a conocer muchas personas, y estamos muy contentos por eso. Y hacer lo que te gusta, que no hay no hay nada más lindo.