
Mano a mano con Alfredo Paseyro, directivo de la Asociación de Semilleros: ¿Por qué apoyan los controles en acopios y puertos lanzados por el ministro Sturzenegger?
Alfredo Paseyro trabaja desde hace años como director ejecutivo de la Asociación de Semilleros Argentina (ASA), y como tal ha visto florecer y fracasar decenas de iniciativas para poder regulariz...
Alfredo Paseyro trabaja desde hace años como director ejecutivo de la Asociación de Semilleros Argentina (ASA), y como tal ha visto florecer y fracasar decenas de iniciativas para poder regularizar el mercado de semillas, donde hay una elevada informalidad en especies autógamas que conspiran contra una justa retribución a los investigadores y finalmente alejan del país algunas tecnologías.
Ahora, tanto ASA como Alfredo están optimistas con un nuevo proceso para encarrilar este histórica demanda del sector por parte del gobierno de Javier Milei, que ya ha anticipado su intención de que el país adhiera al convenio internacional UPOV 91, al tiempo que la semana pasada implementó, a instancias del ministro desregulador Federico Sturzenegger, un nuevo sistema de control, mediante test o análisis en los primeros puntos de entrega de las cosechas, que permitirán identificar qué variedad de semilla ha sembrado cada productor, para dar cuenta al semillero y al propio INASE (Instituto nacional de Semillas).
Bichos de Campo entrevistó a Paseyro en los últimos días, durante el lanzamiento de una nueva variedad de algodón lanzada por INTA y la empresa Gensus en el Chaco
Mirá la entrevista:
Tras celebrar ese lanzamiento del algodón genéticamente modificado “made in Argentina”, el directivo de ASA señaló: “Nosotros lo festejamos como institución. Nos gustaría, obviamente, que haya otras empresas que puedan crecer. Siempre tenemos limitantes en la Argentina. Lo primero es la capacidad de innovar, los créditos, cosa que otros países incentivan. Acá todavía estamos haciendo todo a pulmón”.
Allí comenzó un interesante ping pong con Paseyro muy útil para entender la posición de la industria semillera y su cerrado apoyo a la propuesta que Sturzenegger impuso a través de la Secretaría de Agricultura y el INASE, aún pese s la resistencia de otros sectores y los muchos grises que persisten sobre su implementación efectiva.
-¿Está conciliado con los semilleros esa medida oficial?
-Nosotros somos miembros de Conase (Comisión Nacional de Semillas) y esto se trabajó en la Conase. Tuvimos también una reunión con el ministro Sturzenegger dando nuestra mirada. El espíritu de la norma va en línea con lo que hacemos los privados hace 10 años, que es sacar muestras y utilizar métodos que antes no existían para hacer la verificación de la identidad varietal.
-Estamos ahora entre plantas de algodón. ¿Cómo sería? ¿Este algodón lse convierte en fibra y se toma toma la nuestra en la industria textil?
-En la fibra no. En en el caso de la semilla es a partir del grano. O sea se desmota, se separa la fibra por un lado, y queda el granito. Y de ese grano, ya sea¿ por un marcador molecular, que es una muestra de ADN, o por un marcador óptico, que es una foto, podemos determinar de qué variedad es.
-¿Eso se puede hacer en todo lo casi todos los cultivos?
-Hoy lo tenemos ya por resoluciones del Inase. La soja tiene marcador molecular y marcador óptico: trigo y cebada tiene marcador óptico: algodón tiene marcador molecular, y estamos trabajando en desarrollos para el arroz y la arveja. La verdad que la velocidad que tiene hoy la innovación, sobre todo la la parte de imágenes, es exponencial.
-¿Y a ustedes les sirve eso para reconocer qué variedad sembró cada cada productor? ¿Para qué serviría hacer ese análisis?
-Sirve utilizar ese dato para empezar a cruzar la cantidad de información que tiene el sector público y el privado. El productor hace una declaración jurada con mucha información en el SISA (Sistema de Información Agrícola Simplificada, que administra la ARCA). Ahí hay 8 cultivos, si no recuerdo mal. Entre otras cosas, se declara qué variedad utilizo. A partir de esos métodos y de la entrega del grano en el primer punto, podemos saber si efectivamente ese grano proviene de la variedad que declaró.
-Según la resolución, el Inase va a tener esa información de ese análisis y se la va a remitir a las empresas privadas. Esa sería la primera confirmación de que, efectivamente, el tipo está diciendo la verdad…
-Vamos a a ser tres actores los que recibimos la información: El Ins como autoridad de aplicación, el productor, que es en definitiva el que está entregando, y el obtentor, porque la información le va a llegar una vez que el método determine qué variedad es. Lo que le permite al obtentor es ver y confirmar si él, efectivamente, le entregó una tecnología a este productor. Entonces, después empezaremos con si la cantidad de bolsas, la superficie, etcétera. Pero por lo menos, es algo nuevo y esta es la novedad, Argentina tiene métodos desarrollados por los privados y aprobados que permiten hacer verificación a partir del grano.
-Esta es la novedad.
-Luego esa resolución, como decía, también empieza a ser un soporte a todas las limitaciones que tiene el sector público en cuanto a presupuesto. El Inase tiene sus atribuciones y funciones, que son muchas, pero no tiene los recursos, no tiene la capacidad de hacer ese control de comercio. Y como hay un artículo que lo prevé dentro de la propia constitución del Inase, que es la articulación con sectores privados, con las cámaras arbitrales, con la bolsa de cereales, con instituciones referentes, bueno, vamos en ese camino.
-¿El camino cuál sería? Si descubrimos que tal productor declaró una variedad y había sembrado otra, ¿Qué hacemos? El Inase le informa al privado… ¿y el privado qué hace?
-Le informa a los dos, al productor y al semillero, O sea, está ese espacio de conversación y de solución, entre privados. Y si no, un órgano de resolución de conflicto que vendría ser la Cámara Arbitral de la Bolsa de Cereales. Pero de última uno va y se presenta al Inase y le dice ‘mire, la verdad es que este productor no pudo justificar el origen legal de la semilla, haga lo que tenga que hacer. Y ahí el Inase va a hacer un acta, ya que siempre hay una contramuestra.
-Alguna crítica que se escuchó es que con esto se está abriendo una puerta a una gran judicialización. Porque en el Inase va a haber una una señora que va a sellar la queja y no va a hacer nada, y entonces la empresa va a decir, voy a la justicia.
-Ese sería el peor negocio para todos. Al banco que da créditos hipotecarios no le interesa quedarse con casa.Le interesa prestar plata, que le paguen una tasa de interés y que crezca. Nosotros somos semilleros, nos interesa innovar, vender semillas, que al producto le vaya bien. Los casos que tengan inconsistencias irán a la cámara arbitral o irán al Inase. No es negocio para nadie andar con abogado de de por medio todo el día, ¿no?
-Claro, serían los caranchos de la semilla.
-De nuevo, si en la reforma laboral estamos diciendo hay que bajar el costo de la judicialización, sería una contradicción que la industria semillera alguien esté pensando en eso. Estamos pensando de nuevo, que si hay una cámara en un semáforo, vos bajás la velocidad. ¿Por qué? Porque te está controlando alguien, entonces, no querés tener la multa.
-Entonces, esto es disuasorio. ¿Por qué? Porque uno dice ‘ahora hay algo con lo que me pueden controlar’.
-Se levanta un poco la barrera a esto de que nadie sabe qué es lo que se está utilizando ni cómo ni cuándo le llegó. Porque acá no solo hay faltas leves. Hoy hablábamos que en el caso del algodón, entra semilla ilegal de otros países.
-Contrabando de semilla transgénica de Brasil. Todo el mundo lo sabe, es vox populi.
-Bueno, entonces, listo, con esto va haber evidencia. Cuando el productor entregue la producción de esa semilla, ¿va a saltar que no está, ¿Por qué? Porque todo esto es para detectar lo que está dentro del catálogo nacional de cultivares. Los métodos reconocen lo que está dentro del catálogo.
-¿Entonces apoya la resolución?
-Claro. De todos modos, no va a hacer un milagro mañana. Vamos a tener que diseñar mucho, porque la resolución, y eso era lo que habíamos hablado con el ministro, que el espíritu está muy bien, pero hagamos que tenga una vigencia con todo lo que ya está en el mercado. Porque estamos hablando de lo que se lance de aquí en adelante, no los cultivares viejos.
-O sea, que no te importa lo que ya pasó, sino lo que va de acá en más…
-Desarrollar un cultivar no es media hora, sino que lleva mucho tiempo, hay cosas que están inscriptas en el registro de cultivares, pero bueno, listo. Es a partir de la publicación de la norma. Ahora vamos a ir construyendo que esto funcione, que genere credibilidad a todos.
-El segundo argumento de quienes se oponen a esto es que esos análisis que ya están disponibles son costosos. ¿Quién va a pagar? Incluso, exportadores dijeron que aceptan el sistema, pero que paguen los semilleros.
-Bueno, ese es otro punto. Tampoco podemos hacer que el collar sea más caro que el perro. No es negocio para nadie, ni para el acopiador ni para el semillero ni para nadie. Pero, de nuevo, tener esta herramienta la tenemos. Si logramos que eso empiece a mejorar la formalidad, ya es un éxito. ¿Cuánto va haber que invertir? ¿Cuánto tiempo? Lo iremos viendo. Pero ahí también hay una novedad. Argentina lidera esto, desarrollar métodos que tienen verificación de identidad varietal. Esto es una apuesta que puede funcionar, la vamos a ir creando.
-¿Por qué es necesario entonces insistir con la UPOV 91?
-Porque esto es una herramienta de control, y la UPOV 91 es un tratado internacional que te pone como país en un estatus que te da una previsibilidad a las inversiones locales y extranjeras, y entonces entrás a competir con aquellos que tienen esa previsibilidad jurídica, económica, productiva, etcétera, etcétera, y nosotros estamos en igualdad de condiciones. Son cosas diferentes que van en el mismo sentido. Todo es para proteger la propiedad intelectual.