
Luz verde para el “oro en polvo” en suelo tucumano: La cúrcuma muestra buenos rindes y abre una alternativa agroecológica para los productores familiares
Históricamente, la provisión local de cúrcuma estuvo fuertemente anclada a la importación desde el sudeste asiático, principalmente desde India, su mayor productor. En línea con el mayor inte...
Históricamente, la provisión local de cúrcuma estuvo fuertemente anclada a la importación desde el sudeste asiático, principalmente desde India, su mayor productor. En línea con el mayor interés por ese rizoma, por sus propiedades gastronómicas y medicinales, en ciertas regiones del Norte y el Litoral, donde las condiciones climáticas son aptas, comenzaron a desarrollarse experiencias productivas a baja escala.
En ese marco se inserta el proyecto recientemente impulsado por el INTA en la localidad tucumana de Simoca, donde se evaluó la posibilidad de producir cúrcuma de forma agroecológica y procesarla para agregar valor en origen.
Y los resultados, publicados recientemente en un informe de la experimental, fueron muy satisfactorios.
Este cultivo emergente, muy valorado por sus propiedades antiinflamatorias, antioxidantes, analgésicas y ansiolíticas, requiere de climas subtropicales, con temperaturas medias de entre 20 y 30 grados durante el ciclo, un período libre de heladas de 6 a 8 meses y disponibilidad de agua.
Misiones es, actualmente, la provincia con mayor desarrollo. Allí, la producción está signada por la agricultura familiar y agroforestería en parcelas de pequeña escala, acompañada por líneas de financiamiento que reconocen la importancia del cultivo y buscan generar el ingreso de más productores.
Mucho más artesanal es el trabajo en Jujuy, Salta y Tucumán, donde se realiza bajo riego, aprovechando los valles cálidos y libre de heladas. Allí, en la llanura cañera tucumana, es donde la agencia de extensión rural Simoca del INTA llevó adelante uno de los primeros registros técnicos del cultivo de cúrcuma con enfoque agroecológico, recientemente concluido.
Esta iniciativa nació de la demanda de los productores de la Cooperativa Dulce Esperanza, una entidad que, en vistas de ayudar a la diversificación productiva de la zona, pidió al INTA trabajar con la Cúrcuma longa.
El cultivo se llevó a cabo en el Módulo Agroecológico Demostrativo de la agencia, entre agosto del 2025 y abril del 2026, en el período libre de heladas. El posterior procesamiento se produjo en la sala de valor agregado que también pertenece al instituto.
“El cultivo se llevó adelante bajo los principios de la agroecología, priorizando la conservación del suelo y la biodiversidad del sistema productivo”, señala el informe. Para ello, se trabajó con aporques para favorecer el desarrollo subterráneo de los rizomas y el control de malezas y no se utilizó fertilización química.
Como resultado, destacaron los especialistas, no se registraron ataques de plagas ni enfermedades durante todo el ciclo y, por el contrario, se evidenció la mejora en el suelo provocada por la cúrcuma, gracias a su sistema radical y a la incorporación de materia orgánica al finalizar el ciclo.
La cosecha arrojó un rendimiento promedio de 5 kilos de rizoma fresco por mata, una muy buena cifra que, en gran medida, depende de la elección de las fechas de siembra y cosecha, por los efectos que tienen las heladas sobre el cultivo.
Finalmente, tras la cosecha, los rizomas fueron lavados, cortados y deshidratados a temperatura controlada, para finalmente ser molidos y envasados en forma de polvo.
En ese caso, el rendimiento fue del 14%, que, explicaron los especialistas, es “un valor coherente que se ubica en el límite superior del rango reportado para la especie (10-15%) y refleja la adecuada ejecución del proceso”.
Contemplando también los buenos resultados agronómicos, el informe concluye que la cúrcuma es “una alternativa viable y sustentable de diversificación productiva para la zona cañera local”.
Sobre todo, se valora el nulo requerimiento de fertilización química y su buena sanidad, lo que, afirman los especialistas, son “atributos de gran valor para el productor familiar, ya que simplifican el manejo, reducen los costos de producción y respaldan la obtención de un producto limpio, libre de residuos de agroquímicos”. Hacia adelante, están sentadas las bases para futuros emprendimientos de agregado de valor en la región.