
Lejos de las 300 que sueña Milei: Estiman que en 10 años la producción de granos será de 177 millones de toneladas, un 26% más que en la campaña pasada
La Fundación Producir Conservando presentó su estudio en el que estiman la producción a 10 años del campo argentino. Según los registros de esta entidad, Argentina cosechará 177,2 millones de...
La Fundación Producir Conservando presentó su estudio en el que estiman la producción a 10 años del campo argentino. Según los registros de esta entidad, Argentina cosechará 177,2 millones de toneladas de granos, lo que representa un 26% más que lo que se levantó en la campaña pasada, la 24/25.
El dato, si bien parece generoso, se trata de una mejora aproximada del 10% respecto a la actual campaña en curso, que según las distintas estimaciones oficiales como privadas, rondará los 160 millones de toneladas, y representa una campaña extraordinaria, que contó con un aporte climático inesperado.
El dato, además, está muy lejos del sueño del presidente Javier Milei, que en su discurso de apertura de sesiones ordinarias del Congreso Nacional, mencionó la posibilidad de llegar a las 300 millones de toneladas, con solo modificar algunas cosas. La realidad que proyecta esta prestigiosa entidad del agro, deja muy lejos de la realidad al sueño del libertario, al menos a 10 años.
Según explicó la entidad que realizó el estudio, el salto de 26% a 10 años representa un escenario “de mínima”, y contemplando las actuales condiciones de producción, bajo la influencia de los persistentes derechos de exportación a los granos, y dificultades logísticas severas para comercializar los granos.
Según explicó Gustavo López, analista de mercados y granos, la proyección se elaboró tomando como punto de partida la campaña 2024/25 y ajustándola en función de la tendencia de crecimiento del área sembrada y del desempeño histórico de los rendimientos.
En ese esquema, la soja y el maíz concentraron cerca del 50% de la superficie implantada, con un área total estimada en torno a 41 millones de hectáreas, de las cuales unas 36 millones fueron efectivamente ocupadas. Con rindes que, en algunos casos, no resultaron tan bajos, el estudio ubica la producción 24/25 en torno a 140 millones de toneladas y destaca un saldo exportable “significativo”, que por primera vez superaría los 100 millones de toneladas.
“Cuando proyectábamos la campaña 2010 hablábamos de pasar de unas 70 millones de toneladas a 100 millones. En ese momento sonaba raro, pero finalmente se alcanzó ese umbral, aunque con un mix distinto al que preveíamos: imaginábamos más girasol y un maíz más acotado, y terminó pesando más la soja”, recordó Gustavo López.
El analista explicó que esas experiencias sirven para medir la consistencia de los escenarios a diez años: “Comparamos lo proyectado con lo que efectivamente ocurrió y, en general, los niveles terminan siendo similares. Para evitar distorsiones no tomamos un año puntual, sino promedios: por ejemplo, el promedio ronda las 130 millones de toneladas, aunque en una campaña excepcional como la actual se puede llegar a 160. Si usáramos un año como éste, nuestras proyecciones quedarían todavía más cerca de la realidad”.
En esa línea, López señaló que para 2030 el escenario apunta a “niveles cercanos a 170 millones de toneladas”, una meta que, a la luz de la campaña actual, “no queda tan lejos”. Y anticipó que, en el tramo 2026-2035, la proyección contempla una expansión del área agrícola “hacia las 40 y pico, casi 50 millones de hectáreas”, junto con “un crecimiento importante” de la producción.
Gustavo Oliverio, asesor y coordinador de proyectos de Producir Conservando, explicó que “todo lo que se imaginan está puesto en cada una de las proyecciones” y que, aunque “las proyecciones cumplieron”, las limitantes “siguen siendo válidas hoy”. En ese marco, detalló la metodología utilizada: “Es una gran planilla, departamento por departamento, cultivo por cultivo y año por año. Después la matemática hace su juego: tomás promedios de 10 o 15 años, tendencias de rendimiento y proyectás los próximos 10 años sobre la base de esas tendencias. En rindes, puntualmente, como tenemos promedios por departamento y por cultivo, después podés ajustar -o no- esos valores”.
Oliverio remarcó que el trabajo se apoya en supuestos conservadores: “Estas son las hipótesis de mínima. Si realmente destrabáramos todo lo que decimos que son limitantes —infraestructura, logística y demás—, esto es un piso”. Y ejemplificó: “Cuando hablamos de 100 millones de toneladas como promedio de tres años, dio 100 millones. Pero si se liberara una parte de esas restricciones, este nuevo esquema hoy se transforma claramente en la de mínima”.
En la misma línea, Oliverio sostuvo que “todo lo que vayamos destrabando debería mejorar estos ritmos de crecimiento”, en particular por la reducción de brechas de rendimiento. “Para la próxima década estamos proyectando un rendimiento promedio de maíz de 76 quintales por hectárea cosechada hacia 2035, y en soja alrededor de 30 quintales por hectárea, tomando promedios de los últimos años”, precisó. Y concluyó: “Con las mismas restricciones que tuvimos, esos números son posibles; si las removemos, debería ser mucho más”.
Oliverio agregó que, para validar la consistencia del escenario, contrastan sus estimaciones con las proyecciones internacionales. “Chequeamos nuestra información con lo que se prevé en el mundo sobre Argentina”, señaló, y mencionó en particular los informes del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), que “no proyecta producción, sino comercio”. A partir de esos datos el equipo infiere la producción implícita para los principales productos: “Con ese ejercicio, el número daría un nivel cercano a 181 millones de toneladas. Por eso, los 177 millones que estamos proyectando no aparecen como algo ilógico ni con una dispersión tan grande”. De ese modo, indicó, se arriba a la estructura estimada para 2034/35, aunque advirtió que “a veces la realidad sorprende”.
López sostuvo que el país “está cerca de 50 millones de hectáreas sembradas” y que ese número podría aumentar de la mano de una mayor superficie triguera. En ese marco, señaló que la proyección de Producir Conservando ubica la producción total en “177 millones de toneladas” para 2034/35, con maíz y soja como principales cultivos, siendo el 75% de la producción, mientras que la incorporación del trigo podría llevar esa concentración al 87%. También mencionó potencial de expansión en otros cultivos, como colza, maní y algodón. Además, indicó que las estimaciones se contrastaron con proyecciones internacionales, “que sugieren cifras similares”, y afirmó que, si se mantiene la estructura actual, el saldo exportable podría trepar a “133/134 millones de toneladas”, alrededor de un 30% más que hoy. Por último, estimó que el valor de la producción 2024/25 ronda los 45 mil millones de dólares, que podría ascender a valores entre los 60 mil y los 69 mil millones para 2035.
Sobre las posibilidades de incrementar la producción, Gustavo López advirtió que el principal freno sigue siendo estructural, mencionando la logística para mover los granos, la capacidad de almacenaje y el funcionamiento portuario. “Hicimos una inferencia de cuáles eran las limitantes estructurales más importantes y no nos equivocamos tanto”, afirmó, al señalar que al igual que las estimaciones que empezaron en 2002, “siguen apareciendo los mismos problemas de siempre”. Como ejemplo, mencionó las demoras en el Gran Rosario: “Ahora todos se rasgan las vestiduras porque hay 11.000 camiones esperando en la cola de Rosario. Lo venimos advirtiendo desde el 2000”, agregó.
En esa línea, sostuvo que el “cuello de botella más importante” del sistema es la movilización de graneles, con una estructura “dependiente casi exclusivamente del camión”, que explicó en torno al 82% o 83% del transporte. “El resto es muy poco lo que hace el ferrocarril”, añadió.
López estimó que, con una cosecha del orden de 160 millones de toneladas, el movimiento logístico implica “millones de camiones” en circulación: “A 30 toneladas por camión, son al menos 5,5 millones de viajes”, describió. Para el Gran Rosario, calculó que el flujo podría ubicarse en “no menos de 3 millones de camiones” durante la campaña. Y advirtió que, aun con sistemas de cupos, las demoras y sobrecostos suelen trasladarse al productor: “Al final lo termina pagando cuando le dan un cupo especial vía rapidez de carga, y eso va contra los ingresos finales”.
El analista sumó como condicionante el estado de la infraestructura vial. Citó un informe de FEPEVINA (Federación del Personal de Vialidad Nacional), según el cual el 65% de las rutas nacionales presenta “un nivel de deterioro importantísimo”. “Es una barbaridad”, sostuvo, y agregó que entre el 65% y el 70% de los problemas se explican por la calzada. En el caso de la provincia de Buenos Aires, indicó que el relevamiento ubica en 52% el porcentaje de rutas nacionales en mal estado, y mencionó también registros de 54% para Santa Fe y 38% para La Pampa. Además, apuntó a tramos críticos como las rutas nacionales 33 y 7, por su impacto en costos, demoras y seguridad vial.