Largo versus corto plazo: La irrupción de grandes capitales en el mercado inmobiliario rural argentino actúa como “soplete” de valores de alquileres agrícolas recalentados
La reciente suba de precios de los granos –provocada por fallas productivas y eventos bélicos de orden global– acomodó un poco los márgenes agrícolas proyectados, pero el principal insumo d...
La reciente suba de precios de los granos –provocada por fallas productivas y eventos bélicos de orden global– acomodó un poco los márgenes agrícolas proyectados, pero el principal insumo del negocio sigue muy desfasado.
Los arrendamientos agrícolas para la campaña 2026/27 no solo no cayeron, sino que incluso en los mejores ambientes experimentaron subas con respecto a los valores negociados el año pasado.
“Este año la demanda de alquileres volvió a superar con creces a la oferta disponible, con algunos grupos grandes que pagaron cifras muy elevadas por campos de alta calidad”, comentó Pío Silveyra, uno de los consultores especializados en gestión de arrendamientos agrícolas con más experiencia de la Argentina.
“En algunos casos, recomendé a mis clientes que no convalidaran precios que no tienen relación alguna con la realidad del negocio agrícola”, añadió en diálogo con Bichos de Campo.
Si bien este año no estuvieron tan presentes los maniceros –que en otras oportunidades salían con una “billetera gorda” a poner los “techos” de precios del mercado–, se observa la presencia de grandes jugadores locales y operadores internacionales que están muy activos en la búsqueda de compras de establecimientos agrícolas.
“Nadie quiere ‘largar’ campos buenos porque saben que, ante cualquier oportunidad de venta, son los que tienen mayores posibilidades de realizar la primera oferta y quedárselo”, explica Silveyra.
El fenómeno tiene implicancias particulares, porque mientras que los inversores están realizando proyecciones a una década –esperando obtener suculentos retornos con la revalorización de los inmuebles rurales argentinos–, los empresarios agrícolas, ya sea que alquilen o consideren el costo de oportunidad de la tierra, tienen que lidiar con costos crecientes en un escenario de precios “recortados” por los derechos de exportación.
“Grandes jugadores están apostando por una continuidad de la actual política económica y por una mejora general de la situación del negocio agrícola en la Argentina; siguiendo esas premisas, el valor de los campos en el país están entonces muy baratos”, remarcó.
Vale recordar que en 2027 el gobierno implementará un cronograma de disminución de alícuotas de derechos de exportación agrícolas y que a partir del 1 de mayo de 2029, según lo dispuesto por el acuerdo Mercosur-Unión Europea (Ley 27.800/2026), deberían eliminarse las retenciones a todos los productos, menos las del complejo sojero, que seguirán vigentes, aunque con una escala progresiva de reducción de alícuotas con un tope del 18% a partir del quinto año y un máximo del 14% al finalizar el décimo año.
“En la actualidad el potencial del negocio inmobiliario está incidiendo en el costo del valor de la tierra ante la buena perspectiva que plantea la evolución de la economía argentina”, resumió el consultor.