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La Unión Europea declaró una “guerra comercial” contra el Mercosur imaginando que puede ganarla (pero no es el caso)

El viernes 1 de mayo comenzó a regir de manera provisional el acuerdo comercial Mercosur-Unión Europea. Sería una gran noticia si pudiésemos obviar la “guerra comercial” que la UE-27 está ...

La Unión Europea declaró una “guerra comercial” contra el Mercosur imaginando que puede ganarla (pero no es el caso)

El viernes 1 de mayo comenzó a regir de manera provisional el acuerdo comercial Mercosur-Unión Europea. Sería una gran noticia si pudiésemos obviar la “guerra comercial” que la UE-27 está ...

El viernes 1 de mayo comenzó a regir de manera provisional el acuerdo comercial Mercosur-Unión Europea. Sería una gran noticia si pudiésemos obviar la “guerra comercial” que la UE-27 está instrumentando contra la mayor potencia agroindustrial del hemisferio sur.

El reglamento 1115 de la UE-27 determina que a partir del 1 de enero de 2027 –si es que no se prorroga nuevamente, tal como se hizo ya en dos oportunidades– no podrán ingresar a su territorio productos agroindustriales provenientes de zonas que hayan sido deforestadas luego del 31 de diciembre de 2020. Los bienes comprendidos en la medida son aceite de palma, carne vacuna, soja, café, cacao, madera, carbón vegetal y caucho, así como productos derivados de los mismos.

Las empresas europeas importadoras de tales productos sólo podrán ingresarlas al territorio comunitario si el proveedor de los mismos ha emitido una declaración de “diligencia debida” que valide que el producto no proviene de tierras deforestadas.

En los hechos, la nueva legislación europea exige a las naciones proveedoras que implementen un sistema de trazabilidad con información georreferenciada de las unidades productivas en las cuales se generaron los productos de exportación.

La cuestión es que en el listado de países proveedores de productos comprendidos en el reglamento 1115, la UE-27 categorizó como “riesgo bajo” a EE.UU., Canadá, Australia, Nueva Zelanda, India, China, Chile y Uruguay, entre otras naciones. Sin embargo, la Argentina, Brasil y Paraguay –los mayores exportadores mundiales de productos derivados de la soja– fueron incorporados en la categoría de riesgo “medio”. Se trata de un aspecto clave porque los productos de países de riesgo “bajo” estarán sujetos a un procedimiento simplificado de control, el cual se intensificará en el caso de las naciones con estándar “medio”.

Por otra parte, la UE-27 está promoviendo una enmienda al reglamento delegado sobre Cambio Indirecto del Uso del Suelo (ILUC por sus siglas en inglés), el cual, una vez instrumentado, implicará un bloqueo comercial de facto al biodiésel argentino elaborado con aceite de soja, además de obstaculizar el comercio de poroto de soja, dado que el aceite de soja producido en territorio europeo a partir de poroto importado no podrá introducirse en la matriz energética de esa región.

Gente jodida: La Unión Europea está a un paso de introducir una distorsión enorme en el mercado de soja y, de paso, neutralizar el TLC con el Mercosur

En tanto, en lo que va del presente año 2026 el Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Forrajes (RASFF por sus siglas en inglés) de la Unión Europea emitió seis alertas sobre soja transgénica proveniente del Mercosur que no está autorizada en la UE-27.

Las seis notificaciones se originaron en Países Bajos. La primera, correspondiente a un embarque de harina de soja brasileño, fue notificada el pasado 11 de febrero a partir de una supuesta detección del evento HB4 en una partida analizada el 14 de octubre de 2025. Luego reportó otro evento más de origen brasileño –con las mismas características– analizado el 9 de diciembre de 2025, además de otros cuatro provenientes de exportaciones realizadas por la Argentina.

En la campaña 2024/25 se sembraron en Brasil 5000 hectáreas de soja con cultivares que tienen el evento biotecnológico HB4 sobre una superficie total de 47,3 millones de hectáreas. Considerando un rendimiento promedio nacional de 3622 kg/ha, la producción de soja con el evento HB4 habría sido de 18.110 toneladas sobre un total de 171,4 millones toneladas, de las cuales se procesaron 58,6 millones de toneladas para elaborar harina y aceite de soja. En ese ciclo se exportaron 23,2 millones de toneladas de harina de soja brasileña, de las cuales el 10% se destinó a Países Bajos.

Suponiendo que la soja HB4 se haya mezclado completamente en la cadena comercial –sin segregación alguna–, la probabilidad de que Brasil haya enviado en 2024/25 una partida de harina de soja con el evento HB4 a Países Bajos es del 0,000179%, o sea 1 en 560.000. Y la UE-27 indicó que detectó no uno, sino dos embarques de harina de soja brasileña con el evento HB4 en la campaña 2024/25. Extremadamente improbable, tal como se lo comunicó formalmente Brasil a la Unión Europea.

Brasil considera que la detección del evento HB4 puede corresponder a falsos positivos generados por métodos no validados y pide explicaciones a la Unión Europea

No se trata de casualidades: la Unión Europea le declaró una “guerra comercial” al Mercosur y la táctica de manual consiste en “pegar dónde más duele”, que es nada menos que en complejo sojero, donde el bloque sudamericano tiene preponderancia a escala mundial.

La cuestión es que al declarar una “guerra” –sea de cualquier orden–, la posibilidad de éxito depende de la relación de fuerzas. Es obvio que Europa tomó la iniciativa considerando una supremacía táctica sobre el Mercosur, sin advertir que puede estar incurriendo en un error de cálculo importante, porque –a diferencia de EE.UU. o China– no cuenta con una injerencia determinante en el territorio del principal bloque comercial sudamericano.

En términos monetarios, financieros y geopolíticos, tanto la Unión Europea como el Mercosur son “protectorados” de EE.UU., mientras que en el plano comercial constituyen zonas en pugna entre EE.UU. y China. El acuerdo Mercosur-Unión Europea –promovido fundamentalmente por Brasil, España y Alemania– representa precisamente una oportunidad para que ambas regiones puedan recuperar cierto margen de acción frente a los condicionantes inexorables impuestos por las dos potencias globales.

Es evidente que quienes tienen las riendas de la UE-27 en estos momentos consideran que pueden declarar una “guerra comercial” al Mercosur sin sufrir consecuencias, algo que, lamentablemente, pagarán caro y no sólo por las represalias directas que podrían experimentar, sino por la oportunidad histórica que malograrán al no comprender cuál es su posición relativa en el mapa de poder global. Una pena.

Fuente: https://bichosdecampo.com/la-union-europea-declaro-una-guerra-comercial-contra-el-mercosur-imaginando-que-puede-ganarla-pero-no-es-el-caso/

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