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La Rural del Valle de Uco estrenó un informe económico que traduce la catástrofe de los productores de ajo: Pasaron de ganar plata a perder casi 70% en un año

La discusión sobre los costos de producir suele terminar en una larga lista de insumos, salarios, combustible, energía y labores. Pero hay otra pregunta que resulta bastante más difícil de resp...

La Rural del Valle de Uco estrenó un informe económico que traduce la catástrofe de los productores de ajo: Pasaron de ganar plata a perder casi 70% en un año

La discusión sobre los costos de producir suele terminar en una larga lista de insumos, salarios, combustible, energía y labores. Pero hay otra pregunta que resulta bastante más difícil de resp...

La discusión sobre los costos de producir suele terminar en una larga lista de insumos, salarios, combustible, energía y labores. Pero hay otra pregunta que resulta bastante más difícil de responder: ¿cuánto dinero le queda finalmente al productor?

Con esa pregunta como punto de partida, la Sociedad Rural del Valle de Uco elaboró el Índice Rural Uco, conocido como IRU, una herramienta que busca medir el resultado económico final de las principales producciones de esa región mendocina.

El primer trabajo está dedicado al ajo y muestra un cambio muy fuerte entre los últimos años. Para un productor mediano de San Carlos, con una hectárea de ajo morado bajo riego por goteo y sobre campo arrendado, el resultado después de impuestos fue positivo entre 2022 y 2024, aunque cada vez más ajustado. En 2025, en cambio, la rentabilidad cayó a -68,7%.

El IRU no pretende medir producción, precios de insumos ni variables agronómicas. Su objetivo es seguir la rentabilidad del productor primario, primero antes de impuestos y luego después de descontar la carga tributaria. La metodología utiliza 2022 como año base, al que asigna un valor de 100, y expresa los resultados de los años siguientes en relación con ese punto de partida.

En el caso del ajo, el trabajo tomó como referencia un productor mediano de San Carlos, con una hectárea de ajo tipo morado, finca arrendada y riego por goteo. Los ingresos se estimaron a partir de los rendimientos y precios de cada año, mientras que los costos se calcularon a valores de mercado.

El resultado permite ver con bastante claridad qué ocurrió en 2025. Antes de impuestos, la rentabilidad fue negativa en 37,8%, después de haber registrado resultados positivos en los tres años anteriores. El propio informe vincula el derrumbe con las dificultades comerciales que atravesó el ajo argentino en Brasil.

La situación se explica en buena medida por el cambio de condiciones en el principal mercado externo. Según el informe, Brasil levantó parcialmente medidas antidumping contra el ajo chino, lo que favoreció el ingreso de ese producto y presionó sobre los precios del ajo argentino. A eso se sumaron problemas de calidad posteriores a la cosecha provocados por las lluvias.

El impacto sobre los números fue considerable. Para el modelo de productor utilizado por el IRU, los ingresos por hectárea fueron estimados en $8.901.000 durante 2025, frente a costos totales de aproximadamente $14,3 millones. La diferencia dejó una pérdida antes de impuestos de más de $5,4 millones por hectárea.

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La situación se profundizó cuando se incorporaron los impuestos y tasas. El informe calcula una rentabilidad después de impuestos de -68,71% para 2025. Entre 2022 y 2024, la participación promedio de los tributos sobre la rentabilidad había sido del 52,8%, con un máximo de 65,3% en 2024. En 2025, directamente, la carga tributaria calculada superó al resultado negativo obtenido antes de impuestos.

El trabajo también advierte sobre otro costo que terminó agravando el resultado del último año. El ajo se cosecha en noviembre y comienza a venderse seco desde enero o febrero. Una parte debe conservarse en cámaras frigoríficas o permanecer almacenada durante los meses siguientes. En 2025, el costo de esa conservación tuvo un impacto importante y, según la Sociedad Rural del Valle de Uco, generó problemas en la cadena de pagos de productores.

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El IRU fue desarrollado para seguir de manera separada la rentabilidad de tres producciones características del Valle de Uco: ajo, vid y orégano. La iniciativa había sido presentada por la Sociedad Rural del Valle de Uco como una herramienta para cubrir un déficit de información sobre la rentabilidad de las actividades primarias de la región. La metodología está a cargo del economista Ernesto O’Connor y contempla el relevamiento de productores y especialistas de cada cadena.

En el caso del ajo, además, el informe pone los números dentro de un mercado particularmente dependiente de Brasil. Mendoza concentra cerca del 80% del ajo que se cultiva y exporta en Argentina y entre 75% y 80% de las exportaciones argentinas tienen como destino ese país. El ingreso del ajo chino al mercado brasileño aparece así como uno de los factores centrales detrás del deterioro registrado en 2025.

Fuente: https://bichosdecampo.com/la-rural-del-valle-de-uco-estreno-un-informe-economico-que-traduce-la-catastrofe-de-los-productores-de-ajo-pasaron-de-ganar-plata-a-perder-casi-70-en-un-ano/

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