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La industria forestal quiere “dejar de hablar en potencial” y convertirse en “protagonista” del desarrollo argentino… ¿Pero tiene con qué?

Cansado de contar año tras año todas las ventajas y oportunidades de desarrollo que tiene a la mano, el sector forestal decidió empezar a dar por hecho –al menos desde las palabras- que puede ...

La industria forestal quiere “dejar de hablar en potencial” y convertirse en “protagonista” del desarrollo argentino… ¿Pero tiene con qué?

Cansado de contar año tras año todas las ventajas y oportunidades de desarrollo que tiene a la mano, el sector forestal decidió empezar a dar por hecho –al menos desde las palabras- que puede ...

Cansado de contar año tras año todas las ventajas y oportunidades de desarrollo que tiene a la mano, el sector forestal decidió empezar a dar por hecho –al menos desde las palabras- que puede convertirse en un motor clave para la economía local. Así lo mostró en un encuentro del Consejo Foresto Industrial (CONFIAR), realizado en el marco de Palermo, en el que aseguró que dejará de hablar “en potencial” para transformarse en “protagonista”. La pregunta que cabe es si tiene con qué.

El pantallazo inicial de la reunión estuvo a cargo de Pablo Ruival, presidente de la Asociación Forestal Argentina, quien indicó que la actividad “tiene sentido en la medida en que tenemos una industria que convierte esos árboles en algún producto”. ¿Pero cuántos árboles tiene hoy Argentina?

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Según detalló el presidente, hay 1,36 millones de hectáreas cultivadas -principalmente con pinos, eucaliptos y salicáceas-, dentro de las que hay un gran porcentaje de plantaciones listo para ser cosechadas. A continuación sostuvo que “las tasas de crecimiento local son superiores a las del resto del mundo”, y destacó que “un 46% de la superficie se encuentra certificada”.

Sin embargo, hay números que muestran la distancia entre Argentina y el resto de la región. Mientras que el país genera unos 700 millones de dólares por exportaciones forestales, Uruguay lo hace por 3.000 millones, Chile por 6.500 millones y Brasil por 17.000 millones.

Frente a eso, Daniel Vier, secretario general de la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA), apuntó a que el sector debe lograr competitividad y nuevos mercados.

“La competitividad debería ser una política de estado. Muchas veces no depende de la fábrica sino de un ecosistema que tiene que existir alrededor de la industria para poder desarrollarse”, expresó el secretario.

Más adelante en su exposición, invitó a mirar más al mercado interno, que representa “el 90% del mercado maderero”, dado que la posición de Argentina en el mapa encarece su costo logístico. “El mayor mercado quizás no está fuera sino dentro y podría ser la industria de la construcción. Debemos pensar en agregado de valor”, resumió.

Sobre ese último aspecto se enfocaron las disertaciones de Juan Sackmann, de la Asociación de Fabricantes de Celulosa y Papel (AFCP), y de Osvaldo Kovalchuk, de la Asociación de Fabricantes y Representantes de Máquinas, Equipos y Herramientas para la Industria Maderera (ASORA).

El primero se refirió al sector papelero como uno basado en “materias primas sostenibles, de producción ecológica y biodegradables”, que ha ampliado su paleta de productos a base de tecnificación y agregado de valor. El segundo, por su parte, habló de la transformación de biomasa a partir del uso de tecnología, con especial foco en los pellets para generación de energía térmica, claves en el circuito de la economía circular.

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Otro rubro que mostró tener mucho potencial y futuro para crecer es el de los bonos de carbono. En la actualidad, Argentina ya cuenta con más de 30 proyectos en marcha, la mayoría de los cuales son forestales, aunque también los hay de agricultura y ganadería regenerativa.

“Tenemos proyectos que reducen las emisiones de gases de efecto invernadero, y proyectos que los capturan, que remueven el dióxido de carbono de la atmósfera. Allí entran las soluciones basadas en la naturaleza y las soluciones tecnológicas”, explicó durante la jornada Federico Moyano, director de Pro Sustentia y miembro fundador de la Mesa Argentina de Carbono.

Aquello, según mostró, podría generar ingresos por la venta de créditos en unos 1.000 millones de dólares. Claro que antes se deben atender cuestiones como “la necesidad de mayor seguridad jurídica, de la mano de una ley de carbono que garantice la titularidad de créditos; el acceso a mercados regulados; y la alineación de regulaciones entre Nación y las provincias, entre otros puntos”.

El cierre estuvo a cargo de Manuel Chiappe, subsecretario de Producción Agropecuaria y Forestal, que alentó al sector al afirmar que gobierno mantiene el compromiso “de hacer todo lo necesario para generar las condiciones que permitan su desarrollo”. Aquello, aclaró, “no será a través de subsidios sino por la generación de condiciones para que la demanda genere oportunidades”.

“El mundo nos está mirando; observado lo que está haciendo la Argentina”, concluyó.

Fuente: https://bichosdecampo.com/la-industria-forestal-quiere-dejar-de-hablar-en-potencial-y-convertirse-en-protagonista-del-desarrollo-argentino-pero-tiene-con-que/

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