
“La exportación te estabiliza el negocio”, dice Alfredo Abboud, el empresario que montó una procesadora de fardos de alfalfa en Córdoba para vender “pasto de calidad” a los países árabes
Con 168.915 toneladas exportadas por un valor de 65,5 millones de dólares, la alfalfa argentina se anotó un nuevo récord en 2025. Lo destacó días atrás el Clúster Alfalfa Córdoba , dando cu...
Con 168.915 toneladas exportadas por un valor de 65,5 millones de dólares, la alfalfa argentina se anotó un nuevo récord en 2025. Lo destacó días atrás el Clúster Alfalfa Córdoba , dando cuenta de que este cultivo gana peso en el plano internacional, con Arabia Saudita y Emiratos Árabes como los mercados más demandantes.
Sin embargo, aquel dato vino acompañado de una advertencia, y es que el próximo salto exportador no dependerá de producir más alfalfa. Por el contrario, tendrá más que ver con hacerlo de forma eficiente y con la calidad suficiente para transformar una mayor proporción de lo obtenido en oferta exportable. Allí será clave no solo mejorar la capacidad de procesamiento y acondicionado industrial, sino también la logística.
En esto trabaja desde 2018 Alfredo Abboud, fundador de Compañía Argentina de Alfafa y Forrajes SA (CADAF), una empresa dedicada a la exportación de este cultivo con base en San Francisco, provincia de Córdoba.
“Nosotros empezamos dándoles servicios logísticas a otras exportadoras de alfalfa. Eso nos llevó a tener relación con el cliente, con las marítimas, con los puertos. Teníamos todo el negocio logístico armado y nos faltaba la pata productiva”, recordó Abboud en charla con Bichos de Campo.
El click, reconoció el empresario, vino de la mano de una transformación en la tradicional forma de producir este cultivo.
“La Argentina tiene la segunda producción mundial de alfalfa en cuanto a hectáreas sembradas. Hacemos alfalfa desde que nació Argentina, no es que es un producto nuevo. Pero lo que se hace ahora, que antes no se hacía, es fertilizarla y tratarla como corresponde”, analizó el empresario cordobés.
“La alfalfa mala sale fácil, la alfalfa buena hay que trabajarla”, agregó a continuación.
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Aquella inversión en mayor tecnología derivó en un aumento de la producción y de la rentabilidad. Y para Abboud, eso se tradujo en la necesidad de mayores galpones de guardado.
“Antes nadie o muy pocos guardaban los rollos y megafardos. Hoy necesitan infraestructura, galpones, cegadoras, enfardadoras, etc. Hoy somos más los profesionales que nos dedicamos a esto. Para nosotros la eficiencia del negocio para por la eficiencia logística. Yo creo que Argentina no tiene más presencia internacional porque estamos lejos de los mercados consumidores. En el mercado externo figuramos a cuenta gotas. Entre el 1% y 2%”, sostuvo.
De acuerdo con este empresario, lo que realmente estabiliza el negocio es la alfalfa de exportación. “Hay años en que el mercado interno consume alfalfa porque es un año seco, no hubo producción y hay faltante. Entonces el mercado interno empuja. Hay otros años como este, donde sobró alfalfa mala por todos lados. La exportación lo que te da es estabilización, le permite al productor acomodar sus cuentas”, afirmó.
-¿Los productores están entendiendo el desafío?- le preguntamos.
-A diferencia de cualquier cultivo tradicional, vos no tenés cooperativas de trabajo para hacer la cosecha o los cortes de la producción. Vos haces soja mientras tengas silobolsa y venga la cooperativa en tiempo y forma. Acá necesitas tener máquinas propias o armar un pool chico para llegar a las 300 o 400 hectáreas y aprovechar bien todas las herramientas asociadas a la cosecha de la alfalfa. Ahí es donde hacer alfalfa, sin tener servicios asociados o maquinaria propia, es de suerte. Si te sale bien es porque el clima se acomodó y se alinearon los planetas. Si no, no.
-Podría ser, entonces, una opción interesante para pequeños y medianos productores si se especializan.
-Si se especializan y si hay acceso al crédito. Nadie en su sana lógica puede tomar un préstamo en pesos al 27%, 28%, 30% como te dan los bancos. Y el productor tiene miedo de tomar préstamos en dólares porque no tienen la contraparte que le paguen dólares. Si el Estado Nacional nos posibilitara a los exportadores a cobrar dólares y tener una cuenta en dólares, yo le podría pagar al productor con esos mismos dólares y la tasa se caería como un piano, a 7% o 9%. Hoy eso todavía no se logra.