
Hay joyitas por todos lados: Crece la cantidad de afectados por una pyme láctea santafesina y se prepara una denuncia judicial por parte de los damnificados
Todo comenzó como un comentario sectorial, como un rumor que con el paso de los meses fue tomando más forma y actualmente ya se transformó en una denuncia judicial que crece. Puede que pa...
Todo comenzó como un comentario sectorial, como un rumor que con el paso de los meses fue tomando más forma y actualmente ya se transformó en una denuncia judicial que crece.
Puede que para quienes no están en el sector lechero el formato de los contratos de fasón no les sea habitual. Concretamente se trata de producir una empresa con la marca de otra.
Esto se da de forma constante, con contratos de palabra y también escritos. Una modalidad que con casos recientes como el de Sancor o Lácteos Verónica se difundió más.
En tiempos donde la materia prima es mucha, para empresas puntuales la capacidad de proceso propio es una limitante importante y es así que se acude a firmas con productos similares, para poder crecer en cantidades y atender a la demanda.
Según cuentan varias fuentes, una pyme láctea de General Gelly, en Santa Fe, supo hacerse de un lugar en el sector, involucrándose desde su comienzo en cámaras empresariales, ganando la confianza de quienes luego serían afectados por maniobras que se denuncian como “fraudulentas”.
Dicen en su sitio web que Lácteos Las Marías tiene más de diez años de experiencia, muestran 12 productos que van desde crema y cheddar fundido, hasta ricotta y quesos semiduros, con cuatro marcas diferentes, coincidiendo una con el nombre de un abogado vinculado de manera particular a la empresa.
El sistema que hoy deriva en denuncias sobre aprietes de los más diversos y que está apurando las denuncias, incluiría varias formas de estafa.
Habría varios casos en los que se disponían a hacer fasón de productos en esa plantra, proponían firmar un contrato a otras firmas lácteas y con el paso del tiempo, años incluso, comenzaban a incumplir con la entrega del kilaje acordado. Pero al recibir reclamos los dueños de la pyme cuestionada se habrían presentado contratos con firmas adulteradas o datos modificados, obrando a partir de la falta de una certificación por escribano.
Claro que también existe una lista bastante importante de productores tamberos afectados por la falta de pago de la materia prima, aunque del mismo modo, parecen haber omitido el pago de productos comprados a proveedores.
El mapa desde la pequeña localidad santafesina de General Gelly, bien en el taco de Santa Fe, a muy poco del límite con Buenos Aires y de ciudades como Pergamino, para tener de referencia, se expande bastante. Hay afectados en los dos territorios mencionados, pero también en Córdoba y Entre Ríos.
Con intercambios de cartas documento a las que accedió Bichos de Campo, hay casos en los que -a partir de los contratos supuestamente fraguados- Lacteos Las Marías se presentó a la justicia reclamando deudas para con ella. En este escenario, la justicia con sede en Villa Constitución incluso trabó embargos preventivos en contra de los presuntos estafados y a favor de la posible estafadora. Esas deudas están afectando el día a día de empresas y productores, que justamente son los afectados por la falta de cumplimiento de los apuntados.
No hay un monto preciso sobre lo que reclama la firma en cuestión, sobre todo porque de los acuerdos iniciales en la mayoría de los casos de fasón se fueron incrementando a medida que pasaron las diferentes entregas. Por lo tanto, ante la negativa de pagar cifras siderales por los productos, no se accedió a las entregas y el ovillo comenzó a enmarañarse.
En los próximos días el fiscal que interviene en el caso podría reunirse con los daminificados de diferentes localidades y actividades, para poder encausar las denuncias e iniciar el proceso judicial correspondiente.
Para Lácteos Las Marías y su gerente, Iván Radanich, podrían llegar instancias complejas en las que deberán explicar, además de las maniobras que se presentan como fraudulentas, toda la nómina de amenazas y aprietes que son las que derivaron en las denuncias formales.
Parece que la idea de impunidad sustentada en el silencio de los que más se amilanan ante semejantes embates se estaría desvaneciendo frente a los que se animan a mostrar pruebas y a contar una situación que golpea a muchas empresas del sector, más allá de lo económico.