
Hay campo en mi taque: Gracias al maíz y la caña de azúcar las petroleras pudieron mantener a raya el precio de la nafta en un contexto turbulento
El precio en surtidor de la nafta en el mercado argentino se encuentra por debajo de la paridad de importación, un dato que, analizado sin contexto, podría ser interpretado como un beneficio que ...
El precio en surtidor de la nafta en el mercado argentino se encuentra por debajo de la paridad de importación, un dato que, analizado sin contexto, podría ser interpretado como un beneficio que el sector petrolero argentino concede a los consumidores.
Un informe de la consultora energética Montamat y Asociados estima que en la última semana del pasado mes de junio el precio en surtidor promedio nacional de la nafta grado 2 se encontraba un 2% por debajo de la paridad de importación de ese combustible.
Si el conflicto entre EE.UU. e Irán sigue recrudeciéndose, entonces cabría esperar que esa brecha vuelva a ampliarse en línea con la suba del precio internacional del petróleo, tal como viene ocurriendo en las últimas jornadas.
Sin embargo, cuando el informe analiza la evolución reciente del precio del bioetanol –fijado por el gobierno nacional– es evidente que el “amortiguador” del precio de la nafta en el surtidor fue el bioetanol, que en la Argentina se elabora tanto con caña de azúcar como con maíz.
Si las compañías refinadoras hubiesen tenido que asegurar el abastecimiento interno con importación de nafta –como ocurría hasta el año pasado– habrían, en la actual coyuntura, incurrido en importantes pérdidas económicas.
Vale tener en cuenta que el costo de paridad de importación contenido en el informe no contempla las erogaciones necesarias para nacionalizar el combustible, lo que permite visualizar el brutal desajuste que habría ocurrido en caso de no tener a mano una oferta abundante de bioetanol.
Donde dice “YPF te ayuda”, debería decir “YPF y el agro argentino te ayudan”
No es casual que a fines de marzo pasado el gobierno procediera a desregular de facto el mercado al permitir una mezcla de hasta un 15% de bioetanol en naftas, cuando el corte obligatorio se encuentra en el 12%. Actualmente, fuentes del mercado estiman que el corte efectivo se ubica en torno al 14%.
Además, existe un detalle no menor. Los biocombustibles en la Argentina están exentos del impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y del impuesto al Dióxido de Carbono, lo que implica que un aumento del corte de bioetanol representa una menor carga tributaria para la petrolera, que tiene (o debería tener) así un mayor margen de maniobra para gestionar los precios en el surtidor.
En el caso del gasoil grado 2, según Montamat y Asociados, el precio en surtidor se encuentra equiparado con la paridad de importación en la última semana del mes pasado, aunque es probable que eso haya cambiado ya con la reciente suba del valor del petróleo.
De todas maneras, el caso del biodiésel es diferente porque, aun “planchando” adrede el valor del biocombustible, el precio internacional del petróleo tiene irse a la “estratósfera” para que el producto elaborado en base a aceite de soja se torne competitivo en términos económicos (sin considerar los beneficios ambientales y de salud pública asociados al consumo del mismo).