
Guardianes de la estepa patagónica: En Maquinchao, la capital de la lana, el estado provincial trabaja para incorporar a los pequeños campos ovinos en los programas de captura de carbono
En la Línea Sur rionegrina también se comenzó a tener expectativa por la posibilidad de cobrar unos mangos más por los famosos bonos de carbono. Pero antes de hablar sobre eso, se empezó por m...
En la Línea Sur rionegrina también se comenzó a tener expectativa por la posibilidad de cobrar unos mangos más por los famosos bonos de carbono. Pero antes de hablar sobre eso, se empezó por medir para confirmar que a futuro exista tal posibilidad. Es lo que comenzó a hacer el Ente para el Desarrollo de la Línea y Región Sur de la Provincia de Río Negro, que financia los análisis de suelo y el relevamiento socioeconómico de un grupo piloto de pequeños y medianos productores ovinos que, por escala, no podrían pagar solos la puerta de entrada a un proyecto de este tipo.
La iniciativa se llama “Guardianes de la Estepa Patagónica” y está en preparación. Para moderar las expectativas el emprendedor y asesor ambientalista Christian Farjat aclara que “todavía no hay créditos emitidos, ni precio, ni reparto definido”.
La ingeniera agrónoma, Graciela Machiñena, es técnica del Ente en el programa ganadero en Maquinchao, y junto a Farjat trabaja en este proyecto provincial. La agrónoma explica que la iniciativa “se destaca por tener como fin que los pequeños y medianos productores puedan acceder a la certificación de créditos de carbono, pero además, con una connotación social, que beneficiará a las comunidades enteras, y en especial a los pueblos originarios de la zona”.
En este sentido, explicó: “El Ente financia los análisis de suelo y el relevamiento de las familias de 12 establecimientos de la estepa rionegrina. Todavía no hay créditos, ni precio, ni reparto definido: el proyecto está en preparación para presentarse ante Verra”. Se trata de la organización internacional que certifica proyectos de carbono en todo el mundo; cuando un proyecto demuestra que capturó o evitó emisiones, Verra emite créditos de carbono, que empresas de otros países compran para compensar sus emisiones contra la neutralidad de emisión de gases de efecto invernadero.
Continúa Farjat: “Lo que lo distingue de los programas de carbono que ya funcionan en la Patagonia no es la técnica, sino quién abre la puerta: en este caso es un organismo público que pone el dinero de los primeros estudios para que productores pequeños y medianos, que solos no llegarían, puedan entrar”.
Farjat es un emprendedor dedicado a la tecnología aplicada a procesos tradicionales, que ahora está abocado a brindar servicios ambientales. Es codirector de MJM Energía SA, y ha fundado y dirige ForestBlock, una plataforma integral para desarrollar, medir y comercializar créditos de carbono en América Latina. Cuenta con más de 13 años de experiencia en proyectos de infraestructura y operación en Patagonia, y más de cuatro años dedicados al desarrollo de proyectos de carbono y restauración territorial bajo estándares internacionales. Antes trabajó en Vaca Muerta, en servicios de optimización y bombeo de agua.
La agrónoma Machiñena llegó en 2002 a la localidad de Maquinchao, apodada “La capital de la lana”, para trabajar en el Ente para el Desarrollo de la Línea y Región Sur. Este organismo tiene origen en el artículo 110 de la Constitución provincial y fue puesto en funcionamiento por la Ley 2583, bajo el concepto de gestión asociada entre el sector público y el privado para combatir la marginación y el empobrecimiento histórico de la zona.
Machiñena dejó luego esa función y trabajó durante 20 años en el programa de Agricultura Familiar, con los pequeños productores y comunidades de la misma región, hasta que se disolvió este área a nivel nacional. Entonces regresó al ente anterior en marzo de 2025.
Cuenta Machiñena, que la gran diferencia que marcó el regreso a su trabajo provincial fue que ahora poseía los contactos y la experiencia del territorio y de los pequeños productores. En abril se conoció en Neuquén con Farjat, quien estaba asesorando al gobierno provincial a raíz de la Ley de Cambio Climático y la Ley de Carbono Neutral.
Fue Graciela quien propuso a las autoridades generar un proyecto para que los pequeños ganaderos de la región pudieran acceder a la certificación de los créditos de carbono. “De otro modo se les hacía imposible, debido al costo financiero y de la asistencia técnica necesaria”, explicó.
“Medir el carbono del suelo en laboratorio, georreferenciar cada campo y preparar la documentación que exige un estándar internacional cuesta dinero mucho antes de que les ingrese un solo peso. El presidente del Ente accedió y contactamos a Christian, con quien al poco tiempo se dio inicio al proyecto ‘Guardianes de la Estepa Patagónica’”, señala la técnica.
La agrónoma da detalles del trabajo: “En concreto, hoy acompañamos a productores ovinos de la estepa, en prácticas de manejo regenerativo. El proyecto busca recuperar la salud de los pastizales, mejorar la resiliencia frente a sequías y medir resultados en suelo, agua y biodiversidad”. La ingeniera se especializa en manejo holístico y técnica de campo; se ocupa de articular el trabajo territorial, el monitoreo de pastizales y suelos, y los procesos de participación comunitaria, aportando conocimiento directo de la estepa y de sus desafíos productivos y sociales.
Completa Christian: “El objetivo es ir conformando una ruta de certificación ambiental que incluye carbono de alta integridad y beneficios para las comunidades rurales”.
El Ente tiene jurisdicción sobre los departamentos de 25 de Mayo, 9 de Julio, Valcheta, Ñorquincó, El Cuy y la localidad de Comallo. La zona se llama “Región Sur” porque sus localidades se ubican a lo largo de la línea sur del ferrocarril, el histórico ramal del tren patagónico, que atraviesa la estepa uniendo la cordillera con el mar, desde Bariloche hasta Viedma. Dentro de ese territorio, se trabaja hoy con 12 establecimientos que suman unas 60.000 hectáreas.
Este sería uno de los primeros proyectos en el país de medición de carbono en pastizales impulsados por un organismo público provincial. Se diseña para cumplir la metodología de Verra para suelos agropecuarios (VM0042) y, además, el estándar CCB (Clima, Comunidad y Biodiversidad), que obliga a demostrar beneficios para las familias y la biodiversidad, no sólo toneladas de carbono.
Otra característica es que habilitó un diálogo con comunidades de pueblos originarios de la zona, que sólo avanzará con su consentimiento libre, previo e informado. Explica que todavía se está definiendo cómo se repartirán los eventuales ingresos generados eventualmente por la venta de bonos, entre productores, comunidades, el Ente y el desarrollador, Eso quedará firmado con cada participante antes de que el proyecto se valide.
Machiñena cuenta que para ello se hizo un relevamiento para poder caracterizar a las familias que están participando del proyecto, pero no sólo en las cuestiones productivas, como cuánto producen de lana y carne, sino cómo se compone el grupo familiar, cuáles son sus ingresos, sus costos para poder llevar adelante sus producciones, su acceso a la educación y qué saberes de su cultura agraria traen de sus ancestros.
“Los técnicos del Ente están recorriendo los campos y saben dónde están sus fuentes de agua, qué especies vegetales poseen y cuáles les faltan”, indica. Además, en cada campo se tomaron muestras de suelo que se analizan en laboratorio para saber cuánto carbono hay hoy. Ese punto de partida medido, y no una estimación, es lo que después permitirá saber si el manejo lo aumenta.
“Si bien arrancamos con un núcleo pequeño de productores, casi a modo de prueba piloto -continúa Machiñena-, lo bueno del proyecto es que tiene escalabilidad. Una vez que el proyecto sea validado por un auditor independiente y registrado en Verra, otros productores de la zona o de otras localidades podrán incorporarse”. Hay una condición: los campos que ya forman parte de otro programa de carbono en la región que no podrán sumarse porque las reglas de Verra no permiten que dos proyectos se superpongan en la misma tierra.
Finaliza Farjat: “Todavía no hay créditos ni precio: hay suelo medido y familias relevadas. El carbono no va a reemplazar a la lana ni a la carne. En el mejor de los casos será un ingreso adicional que tarda años en llegar. Lo que queremos demostrar es que un productor chico de la Línea Sur puede entrar por la misma puerta que una gran estancia, y que eso es justamente lo que valora un comprador que busca créditos de alta integridad”.