
En sólo 9 meses, ya se importó la misma cantidad de carne porcina que en todo 2025: El consultor Juan Uccelli dijo que con lo gastado se podrían haber puesto 24 mil madres en producción
Las importaciones de carne porcina desde Brasil avanzan a un ritmo que amenaza con marcar un récord histórico y generan una fuerte presión sobre los precios que reciben los productores argentino...
Las importaciones de carne porcina desde Brasil avanzan a un ritmo que amenaza con marcar un récord histórico y generan una fuerte presión sobre los precios que reciben los productores argentinos.
Según advirtió Juan Uccelli, analista del sector, en septiembre ingresaron casi 7.000 toneladas, mientras que entre enero y ese mes las compras externas ya superaron las 50.000 toneladas y demandaron más de 120 millones de dólares. Ese volumen empató a todo lo importado a lo largo del año pasado.
“Es un número absolutamente récord en el siglo XXI”, afirmó Uccelli, quien consideró que, de mantenerse el ritmo actual, la Argentina podría superar el máximo mensual histórico de importaciones, registrado en 1999, cuando se habían alcanzado unas 7.200 toneladas.
El principal factor detrás de esta situación es la competitividad de la carne brasileña y la flexibilización comercial que dispuso el gobierno argentino.
“Brasil está regalado. El cerdo se vende allá a un dólar por kilo vivo”. A eso se suma, según el analista, un tipo de cambio que favorece el ingreso de mercadería importada y dificulta la competencia de la producción nacional.
En ese sentido, planteó que los más de 120 millones de dólares destinados a importar carne porcina podrían haber tenido otro destino. Con ese monto, calculó, “se podría haber financiado la instalación de unas 24.000 cerdas reproductoras, capaces de generar alrededor de 100.000 toneladas adicionales de producción anual”.
Ese posible incremento en la producción de carne superaría por mucho lo que se importa y ayudaría que la población tengo proteína de buena calidad y buen precio.
El analista estimó que el consumo local ya ronda los 25 kilos por habitante al año si se consideran todos los circuitos comerciales, y proyectó que podría llegar a los 35 o 36 kilos en los próximos siete años. Ese avance, sostuvo, abre oportunidades para la producción nacional, pero también exige inversiones y condiciones que ellas se den.
Los empresarios del sector vienen destacando que el ingreso de carne de Basil perjudica la captura de valor y a su vez las distorsiones impositivas locales complican esas inversiones necesarias para que el sector se siga desarrollando.
Al respecto, Uccelli indicó que las compras externas se traduzcen necesariamente en una reducción de los precios para los consumidores. “No es que eso sirve para bajar el precio al público, no lo baja el precio al público, complica el precio que se le paga al productor”, remarcó.
Para Uccelli, la combinación de importaciones baratas y problemas estructurales, como el IVA técnico que afecta las inversiones, condiciona el desarrollo de una actividad que lleva 25 años de crecimiento. La discusión de fondo, concluyó, es si la Argentina seguirá abasteciéndose de Brasil o aprovechará su capacidad productiva para crecer y convertirse en un exportador relevante de carne porcina.
El caso de la bondiola es uno de los ejemplos más claros de ese impacto. Según describió, ese corte brasileño ingresa a unos 3.000 pesos, mientras que en las góndolas argentinas se ofrece a valores que rondan los 9.000 pesos y que, en algunas promociones, pueden bajar hasta los 7.000 pesos. Para Uccelli, esa diferencia evidencia el margen que queda en la intermediación sin que necesariamente se beneficie al consumidor.
“Se destruyó la bondiola en Argentina”, resumió. El analista explicó que la estructura de la media res porcina es diferente en ambos países y que un corte que en la Argentina tenía un valor diferencial terminó perdiendo esa posición frente a la mercadería importada.
Las importaciones también coinciden con un crecimiento sostenido de la actividad porcina argentina, que este año registra un aumento interanual del 11% en la faena y del 12% en la producción, de acuerdo con los datos mencionados durante la entrevista. La demanda interna se mantiene firme, en parte porque la carne de cerdo conserva una ventaja importante frente a la vacuna.