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En el último año el nivel de actividad de la industria aceitera argentina cayó un 4,1%, aunque en marzo pasado tuvo un momento de gloria

El nivel de actividad de la industria oleaginosa argentina se recuperó en el último mes del ciclo comercial 2024/25 para alcanzar el nivel más elevado de la última década. Pero no fue suficien...

En el último año el nivel de actividad de la industria aceitera argentina cayó un 4,1%, aunque en marzo pasado tuvo un momento de gloria

El nivel de actividad de la industria oleaginosa argentina se recuperó en el último mes del ciclo comercial 2024/25 para alcanzar el nivel más elevado de la última década. Pero no fue suficien...

El nivel de actividad de la industria oleaginosa argentina se recuperó en el último mes del ciclo comercial 2024/25 para alcanzar el nivel más elevado de la última década. Pero no fue suficiente para revertir el menor nivel de actividad registrado en la campaña.

El último dato oficial disponible indica que en marzo pasado el nivel de actividad de la industria oleaginosa fue un 5,4% superior al del mismo mes de 2025, mientras que el acumulado del último año registra una caída del 4,1%.

El dato, reflejado en el Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) medido por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), evidencia que el sector no la tuvo fácil en el último año.

En julio de 2025 se registró una auténtica “sequía comercial” luego de un aumento de las retenciones agrícolas, lo que motivó que el gobierno nacional se viera forzado a reintroducir en el mes de agosto una rebaja de los derechos de exportación. Pero no alcanzó para motivar a los productores.

En ese marco, el gobierno a fines de septiembre de 2025 debió implementar un régimen de suspensión de derechos de exportación, que esta vez sí provocaron un aluvión de ventas de poroto.

Pero esa avalancha comercial coincidió con compras masivas de soja argentina por parte de China, lo que obligó a las empresas industriales a competir con ímpetu con las exportadoras, que registraron volúmenes récord históricos de embarques de poroto.

La demanda aceitera retomó protagonismo a partir del mes de diciembre, cuando la demanda china de poroto aflojó y los precios internacionales de harina y aceite de soja empezaron a repuntar para mejorar de manera notable los márgenes de molienda.

Buena parte del “bache” de oferta de la soja argentina pudo ser compensado por el poroto importado, mayormente de Paraguay, lo que representó una ayuda importante para mantener el nivel de actividad en niveles adecuados.

Por otra parte, la recuperación del sector oleaginoso se explica además por el crecimiento de la molienda de girasol. Datos oficiales indican que en 2025 el procesamiento de esa oleaginosa fue de 4,62 millones de toneladas versus 3,78 millones en el año 2024.

En tanto, en el primer trimestre de 2026 la molienda argentina de girasol alcanzó 1,25 millones de toneladas versus 858.181 toneladas en el mismo período de 2025.

Por su parte, en marzo pasado la actividad de la industria molinera argentina procesadora de trigo cayó un 1,4% respecto del mismo mes de 2025 y acumula en el último año un descenso del 2,2%.

El IPI manufacturero incluye un exhaustivo relevamiento de todas las actividades económicas que conforman el sector industria manufacturera y la cobertura geográfica es para el total del país.

Es un indicador de coyuntura que mide la evolución del sector, con periodicidad mensual, tomando  como variables para su cálculo la producción y ventas de unidades físicas, la utilización de insumos, el consumo aparente, la cantidad de horas trabajadas del personal afectado al proceso productivo y las ventas a precios constantes. En total los técnicos del Indec relevan más de 5000 empresas industriales.

Fuente: https://bichosdecampo.com/en-el-ultimo-ano-el-nivel-de-actividad-de-la-industria-aceitera-argentina-cayo-un-41-aunque-en-marzo-pasaod-tuvo-un-momento-de-gloria/

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