
En Cachi Adentro, Miguel Guitián tiene que diversificar su producción, tecnificarse y asociarse a otros “medieros” porque le cuesta mucho conseguir mano de obra
Miguel Guitián es ingeniero zootecnista y pertenece a una de una de las tantas familias originarias del pintoresco poblado de Cachi, ubicado al norte del Valle Calchaquí y al oeste de la provinci...
Miguel Guitián es ingeniero zootecnista y pertenece a una de una de las tantas familias originarias del pintoresco poblado de Cachi, ubicado al norte del Valle Calchaquí y al oeste de la provincia de Salta. Su nombre se debe a que se halla al pie del cerro nevado de Cachi, más precisamente sobre la Ruta 40 y a orillas del río Calchaquí. En esa localidad predomina la actividad agrícola y en su mayoría son pequeños productores, mientras que Miguel, que heredó de su padre y de su abuelo el oficio de cultivar la tierra, ha sabido crecer, al punto de que hoy ya es un pequeño empresario, por la magnitud de su obra.
Cuenta Miguel que él pudo estudiar en Tucumán, donde se recibió de ingeniero zootecnista. En vacaciones, regresaba a ayudar a su padre, pero luego de recibido comenzó a trabajar en La Poma, bajo el sistema de “mediero”.
“Mi papá fue maestro de escuelas y en su tiempo libre también se dedicó a los cultivos -comienza diciendo el agricultor-. Tenía tierras propias, arrendaba otras y brindaba servicios a terceros”.
“Pero a los dos años de estar yo trabajando en La Poma -continúa el productor salteño-, me tuve que hacer cargo del emprendimiento de mi padre, ya que falleció porque era alérgico y una abeja lo picó en su lengua. Poco a poco fui creciendo porque también brindaba como él servicios a terceros”.
“En La Poma, al norte de Cachi, cultivo quinoa y elaboro quesos de cabra. Y en Cachi, hoy cultivo porotos pallares, pimientos para pimentón, y morrón, tomates, zanahorias, zapallitos, zucchinis y rotamos con alfalfa”, detalla.
Mirá la entrevista completa:
Los habitantes del sur del Valle llaman a esa región “Valle Arriba”, porque Cachi se halla entre los 2200 y 2530 metros de altitud, mientras que Cafayate, ubicada al sur del Valle, se encuentra a unos 1680 metros. Guitián tiene sus propias tierras en la zona agrícola del paraje Cachi Adentro, que se halla pegada al poblado, hacia el Oeste y a mayor altitud, recibiendo el agua de deshielo del nevado de Cachi, y desde donde se contempla un paisaje de ensueño.
Miguel explica la práctica de los “medieros”: “Yo les doy las tierras a unos 8 agricultores para que las trabajen, si bien me encargo de prepararles el suelo, y luego nos repartimos la mitad de las ganancias. Por eso a los medieros se los llama socios. En La Poma, hago mediería, pero al revés, porque un productor me da las tierras y yo llevo mis máquinas y pongo la mano de obra. Allí tengo en sociedad unas 400 cabras y unas 500 ovejas. Hacemos quesos de cabra y los vendemos a los comercios de Cachi, de Salta capital y de Jujuy”.
El productor “vallisto”, como llaman allí a los del Valle, también tiene un molino en Cachi, y sueña con vender productos elaborados, con su propia marca, no sólo de harinas o especias, sino también de sus quesos artesanales. Pero lamenta haber tenido que suspender la producción de pimentón, debido a que se está importando a bajo precio y ellos no pueden competir.
“Hoy nos conviene más producir porotos y verduras, y hemos aprovechado una vieja cosechadora Vasalli, que descartaron unos productores grandes, para bajar el costo de mano de obra”.
Finalmente comenta, Guitián, que con las políticas gubernamentales anteriores no se fomentó el trabajo y ya los jóvenes no quieren trabajar en el campo. Por eso ha ido tecnificando y sistematizando sus tareas para bajar la necesidad de mano de obra y apuesta a la diversificación. Él vende su producción a Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos.
Y completa el productor: “Hoy la carga impositiva nos limita para crecer, y trato de hacerlo de a poco, reinvirtiendo parte de mis ingresos. Lo ideal sería conseguir un buen crédito, pero hoy los bancos nos dan poca plata, y si nos dieran una buena cantidad, se nos tornaría imposible de devolver, porque los intereses nos ‘comerían vivos’”.
“Lo que pediría a los gobernantes es que promovieran nuestra producción para que no se pierda el pimentón o los porotos pallares, que se dan en esta región de modo muy especial, en calidad”, reclama Miguel.